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MAZATLÁN

William, el joven de Mazatlán con discapacidad visual que ganó medallas y abrió su propia tienda

Con muchos sueños por cumplir el joven inicia el 2026 con el impulso de un nuevo emprendimiento, aspiraciones en la práctica del atletismo y un llamado a los jóvenes a trabajar duro para cumplir sus metas

12 enero, 2026
William Trejo es un joven emprendedor y atleta cuya discapacidad no frena sus ganas de salir adelante y ser independiente
William Trejo es un joven emprendedor y atleta cuya discapacidad no frena sus ganas de salir adelante y ser independiente

Mazatlán, Sinaloa.- A sus 19 años de edad, William Ignacio Trejo Herrera ha vivido experiencias de vida que le han forjado el temple y el carácter.

Con una debilidad visual de nacimiento y un nivel leve de autismo, William enfrentó desde pequeño, dificultades en el ámbito educativo, que con apoyo de su familia y mucho esfuerzo pudo sortear con éxito.

William estudió en un Jardín de Niños regular, pero a partir de la primaria empezó a asistir, además de una institución educativa “normal”, a Una Luz Hacia el Mundo para Ciegos y Débiles Visuales I.A.P. a donde asistía tres veces por semana.

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A la par que William estudiaba la primaria, en Una Luz Hacia el Mundo lo apoyaban con programas educativos, funcionales y terapias físicas, además de clases de música para ayudarlo a una mejor integración a su entorno educativo y social.

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“Yo soy débil visual de nacimiento, hice el kínder en una escuela normal y al iniciar la primaria entré también a ‘Una Luz hacia el Mundo para ciegos y débiles visuales’ durante toda la primaria, seis años, ahí me enseñaron a tocar el piano y varios instrumentos”, señala.


La Importancia de la inclusión y el apoyo en la educación

William recuerda que en esa época tuvo la fortuna de tener el apoyo de todo el personal de la IAP, y en la primaria hubo una maestra que le dedicó más atención.

“A la vez estaba en una primaria normal a la que iba dos días a la semana, era complicado porque no veo bien y no alcanzaba a ver el pizarrón, era complicado aprender, pero fue gracias a una maestra que me ayudó mucho que me enseñó a leer y a escribir, me ponía atención y me ayudó en eso”, dice con entusiasmo.


Al terminar la primaria y su formación en Una Luz Hacia el Mundo, la familia de William decidió que ingresara al Centro de Atención Múltiple número 50 ubicado en Playa Sur, una institución donde se brinda atención a jóvenes con necesidades especiales en el ámbito educativo.

“En la secundaria fui al CAM 50 durante dos años y luego llegó la pandemia, ahí se me hizo fácil estudiar porque me ayudaban mucho, me apoyaban para aprender”, asegura.


Terminada la secundaria, William ingresó a una preparatoria regular, donde empezó a experimentar dificultades, pues no recibía ningún tipo de apoyo espacial para su discapacidad.

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Aunque su capacidad intelectual es adecuada para el aprendizaje regular, su debilidad visual le impedía un seguimiento puntual de las clases y así el joven se fue retrasando en sus estudios.

“La prepa se me hizo complicada, no me ayudaban tanto y nosotros teníamos que hacer los exámenes solos, reprobé varios y por eso estuve cuatro años en la preparatoria”, explica.


Sin embargo, en esa etapa William descubrió otras habilidades, que su discapacidad no le impedía desarrollar, entró al equipo de futbol de la escuela, con el que ganó tres campeonatos.

“En la preparatoria jugaba fútbol, ganamos tres torneos de la escuela, yo juego de delantero, extremo izquierdo y medio, ahí me di cuenta de que tengo capacidad física para hacer deporte”.


A pesar de la experiencia educativa complicada de la preparatoria, William tenía deseos de continuar estudiando, quería ser psicólogo, sin embargo, su certificado no llegó a tiempo para realizar el trámite de inscripción y tuvo que esperar.

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Cuando el documento llegó, William inició la Licenciatura en Educación Física, pero nuevamente encontró barreras que le fue difícil superar y desertó.

Entonces llegó para William una época de incertidumbre, pues a pesar de sus deseos de superarse se sentía estancado, buscó trabajo en empresas que sabía son incluyentes, pero no tuvo éxito en su contratación.

“Me desanimaba porque pensé que nunca iba a encontrar un trabajo porque de las empresas no me hablaban”.


Los abuelos de William, con quienes vive en la actualidad, y su tía Sarahí, quien es emprendedora, siempre le dieron ánimos al joven y empezaron a buscar junto con él opciones para que siguiera desarrollando sus capacidades y pudiera ser independiente.

“Él decía: qué voy a hacer ya estoy grande y no trabajo, no estoy estudiando, yo quiero ser independiente no estar pidiendo dinero. Yo le dije: te voy a ayudar y apoyar con lo que yo pueda y hasta donde pueda y aquí estamos echándole ganas”, dice Sarahí.


Atletismo: un descubrimiento que cambió su vida

En este lapso de búsqueda llegó a William la oportunidad de practicar atletismo, su abuela lo llevó con un profesor de deporte adaptado del Instituto Municipal del Deporte de Mazatlán, quien le vio aptitudes para competir.

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Para sorpresa de todos, con solo unos meses de entrenamiento, William logró tres medallas de oro en la para Olimpiada Estatal Conade y una medalla de plata en la para Olimpiada Nacional Conade en Aguascalientes.

“Hace ocho meses entré a practicar atletismo, había un torneo en Culiacán me animé a ir y gané tres primeros lugares, eso fue en junio del año pasado, gané oro en 100 y 200 metros planos y salto de longitud y después en Aguascalientes gané segundo lugar en 100 metros perdí por poco creo que no me adapté al clima y a la altura”.


Emprendiendo sueños: la tienda de ropa que marca su independencia

Poco antes de terminar el 2025 William, con ayuda de su familia, inició una nueva aventura como emprendedor, abrió una tienda de ropa en Avenida Reyes de España 20800 en Urbi Villas del Real donde se encarga de atender el negocio, de administrar las redes sociales y está aprendiendo a ser su propio jefe.

“Quiero ser emprendedor gracias a mi tía la vi y dije yo también quiero ser como ella platicamos y me dio ideas de qué negocios estarían bien, decidimos que íbamos a poner un negocio de ropa”, platica.


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Así, William empieza un nuevo camino, con ganas de salir adelante, ser independiente y exitoso. Su discapacidad no lo detiene y con el apoyo de su familia el impulso es aún más grande y sólido.

Con muchos sueños por cumplir, el joven inicia el 2026 con miras a continuar entrenando para competir en atletismo y trabajar duro para que su emprendimiento tenga éxito y le permita sostenerse en un futuro.

Desde su experiencia, William pide más apoyo en las escuelas para quienes tienen alguna discapacidad y a los jóvenes con alguna condición especial los anima a no desistir para lograr sus sueños.

“Yo pienso que deberían ayudar un poquito más a quienes tienen una discapacidad, que tengan una atención más directa y que sean comprensivos, a los jóvenes les diría que le echen ganas y que los sueños que tengan no los dejen, que trabajen por ellos y hagan lo posible por cumplirlos”, dice con aplomo y seguridad.


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Al iniciar el 2026, William nos invita a reflexionar sobre la importancia de crear un entorno más inclusivo y solidario, donde cada persona, sin importar sus capacidades, tenga la oportunidad de brillar.

En Mazatlán, con sueños por cumplir y un futuro prometedor, su historia ilumina el camino hacia un mundo más equitativo y comprensivo.

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