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Avenida Álvaro Obregón de Culiacán. Antes avenida Martínez de Castro

Avenida Álvaro Obregón de Culiacán. Antes avenida Martínez de Castro

Por Jaime Félix Pico

El trazo urbano histórico de la ciudad de Culiacán tiene como rúa central y más importante vialidad la hoy llamada Avenida Álvaro Obregón, orientación de norte a sur; se cruza con la calle Ángel Flores, de sentido oriente a poniente, formando las coordenadas que definen el trazo urbano de la ciudad y norman el orden de su crecimiento futuro hacia los cuatro puntos cardinales.

El punto de cruce entre ambas rúas, en el costado norte de la Catedral y el lado sur de la Plazuela Obregón, se asemeja al trazo urbano de las antiguas ciudades fundadas en el Imperio Romano, cuyo diseño partía del centro de cruce de la llamada via Sephoris (orientación oriente a poniente) y la via Cardos (orientación norte a sur); allí se construían los edificios principales y el sitio público de reunión, significándose como lugar fundacional.

Tanto la avenida Obregón como la calle Ángel Flores a lo largo de su historia han tenido distintas nomenclaturas debido a circunstancias de época,  hechos o personajes,  que la autoridad local ha considerado relevantes en la vida de la ciudad y han sido factores de decisión para imponer la nomenclatura más pertinente y le confiera identidad urbana.

De igual manera ambas vialidades han sufrido cambios físicos que la autoridad municipal ha considerado necesario realizar para mejorar el flujo vial y la seguridad de los peatones, sean ampliaciones de su extensión, cambios de sentido, corrección del ancho de calle  etc.

En la etapa de la colonia o virreinato a la avenida Obregón se le conoció como Calle de la Ermita de san José, luego, en los inicios del México independiente como calle del Progreso y a partir del año 1891 el Cabildo de la ciudad decretó nombrarla Martínez de Castro, gobernador del estado en turno, personaje que alternaba el mando político con el gobernador Francisco Cañedo.

Así quedó registrado en el Acta de Cabildo No. 54 de fecha 4 de agosto de 1891 la decisión de la autoridad municipal de cambiar la nomenclatura de la principal rúa de la ciudad:

“Aprueban cambiar el nombre de la calle del Progreso, que corre de sur a norte, y llamarla Avenida Martínez de Castro. Además se mandará construir una placa con el nuevo nombre de la vialidad, que se colocará en un lugar concurrido”. 

La misma acta, hace referencia a los méritos que hacen de Martínez de Castro el nombre indicado. y cita:

“…que a Martínez de Castro, habiendo estudiado en México, le tocó conocer los trabajos sobre el trazo, construcción y embellecimiento de la Calzada del Emperador, después Calzada de Chapultepec o Paseo de la Reforma, que se inició en 1864 e inauguró en 1877, pero que durante el Porfiriato va a continuar con su proceso de mejoramiento y ornato al añadir nuevos jardines y esculturas a todo lo largo del paseo”.

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Las primeras Tarjetas Postales de Culiacán las produjo el fotógrafo estadounidense Albert W. Lohn, quien residió en Culiacán de 1902 a 1912 y en una de ellas registra una bella toma de la entonces apacible ciudad destacando el nombre de la avenida Martínez de Castro.

Para 1926 se cambió de nuevo la nomenclatura a Avenida 20 de Noviembre en memoria del inicio del movimiento revolucionario que encabezó Francisco I. Madero, y desde 1928 se le impuso el nombre del Gral. Álvaro Obregón, luego de su trágica muerte tal y como así lo precisa el Acuerdo No. 54 del. H. Cabildo Municipal con fecha 10 de noviembre de 1928, el cual establece:

“Se acuerda un proyecto de decreto que establece lo siguiente: como homenaje al extinto Gral. Álvaro Obregón, presidente electo de la República, la Av. 20 de Noviembre de esta ciudad capital pasa a llamarse Álvaro Obregón; las placas que correspondan a la Av. Álvaro Obregón serán descubiertas el próximo 22 de diciembre, juntamente con la que se fijará en la plaza del mismo nombre (antes Constitución) y otra que igualmente deberá fijarse en los portales del Casino Culiacán”…

Para el efecto de cambio de nombre de la Plazuela Constitución y pasar a llamarse Álvaro Obregón, se refiere el Acuerdo No. 41 del H. Cabildo de Culiacán con fecha 10 de agosto de 1928, el cual a la letra dice:

“..Se acuerda expedir un decreto mediante el cual a partir del 16 de septiembre del corriente año la plazuela denominada Constitución de esta ciudad capital llevará el nombre de Álvaro Obregón, en memoria del caudillo asesinado el pasado 17 de julio en la ciudad de México”.

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A cerca de cien años de esa decisión de imponer el nombre de Álvaro Obregón a la principal avenida y a la plazuela central de Culiacán sigue siendo cuestionada por grupos de intelectuales, académicos, historiadores y cronistas, pues consideran una ofensa que estos emblemáticos espacios urbanos lleven el nombre de un personaje de la historia  de México que no obstante la cercanía y trato que tuvo con revolucionarios sinaloenses de la talla de los generales. Francisco Serrano y Ángel Flores, entre otros, les obstaculizó su carrera política y causarles la muerte, por su ambición de perpetuarse en el poder político.

Hay hechos registrados en la historia de Culiacán que pueden servir para explicar esta discrepancia.

Enrique Félix Castro, conocido como El Guacho Félix, uno de los intelectuales sinaloenses más destacados de la primera mitad del siglo pasado, escribió anécdotas interesantes que me permito citar, tomado del libro “El Guacho, Ulises Sinaloense”, compilación de artículos de su autoría realizada por la historiadora Martha Bonilla:

Chuy Andrade, poeta preferido de Obregón. El general Álvaro Obregón, presidente de la República de 1920 a 1924, sentía un gran cariño por Culiacán por haber sido la pequeña ciudad que lo acogió con singular hospitalidad cuando venía del norte al frente del Cuerpo de Frente del Ejército del Noroeste, durante la revolución.

En una de esas frecuentes estancias del famoso militar sonorense en Culiacán conoció a Chuy Andrade, personaje singular por su audacia y mordacidad…a raíz de una comida que se le ofreció al general Obregón en la Toma de Agua (confluencia de los ríos Humaya y Tamazula), Chuy pronunció un discurso muy bien hilvanado y al final gritó – Detrás de ti va el pueblo, delante de ti, Dios”.

El Guacho Félix continua, en otro momento, refiriéndose a Chuy Andrade y narra que cuando Álvaro Obregón, cuatro años después de cumplir como presidente de la República, decide lanzar su candidatura para reelegirse contraviniendo el principio de No Reelección por el que se luchó en la revolución, calificándola como una decisión insensata y trágica.

Durante la campaña política para reelegirse, estuvo en Culiacán donde tenía muchos partidarios, ocurrió lo siguiente:

“Al pasar la Comitiva por la calle del Comercio (hoy Ángel Flores), Chuy Andrade, perfectamente borracho, se adelantó hasta la banqueta en el momento en que pasaba el general Obregón, y gritó a todo pulmón – Mocho, ¿oyes esas campanas de Catedral que están replicando en tu honor? Pues pronto ¡doblarán a muerto!”.

Palabras del poeta consentido de Obregón que resultaron proféticas.

Obregón, después de ganar la elección, festejando el triunfo en una comida en el restaurant “la Bombilla” en san Ángel, fue asesinado el 17 de julio de 1928.

Podemos imaginar la conmoción que causó este asesinato entre las huestes políticas de Sinaloa y particularmente de Culiacán; pronto, no pasaron cuatro meses, cuando el Cabildo Municipal acordó imponer su nombre a dos lugares simbólicos  de la ciudad: la avenida principal y la plazuela central.

Corría el mes de septiembre dl año 1955, el entonces presidente municipal don Luis Flores Sarmiento contemplaba ampliar la Av. Álvaro Obregón en el tramo comprendido “entre las calles Rosales y 27 de septiembre”.

El acuerdo para realizar la ampliación quedó registrado  en el Libro de Actas de Cabildo con fecha 6 de octubre de 1955 como sigue:.

Se autoriza al Presidente Municipal y al Secretario del Ayuntamiento, Prof. Q. F. Luis Flores Sarmiento y Prof. Reinaldo González Jr., respectivamente, para que en representación del Ayuntamiento hagan todas las gestiones necesarias. Se informará al Gobernador del Estado sobre los trabajos por realizarse y la cooperación que corresponde al gobierno Estatal”.

Otro tramo pavimentado de la Av. Álvaro Obregón quedó debidamente aprobado en el Decreto Municipal No. 9 con fecha del 14 de diciembre de 1959 el cual señala:

“Se aprueba la expedición del Decreto Municipal No. 9 por el que se declaran de utilidad pública e interés colectivo las obras de pavimentación y ampliación de la avenida Álvaro Obregón, en el tramo comprendido desde el boulevard Francisco I. Madero al sur, hasta la calle Francisco Zarco (antes Perú), de la ciudad de Culiacán”.

Y para el año de 1960, el Cabildo Municipal recibió una nueva propuesta de pavimentación, quizás una de las cuales se pavimentaron más calles, obras que vinieron a inyectar a Culiacán una imagen de ciudad moderna.

Después de poco más de sesenta años, en 2014, el entonces presidente municipal, Sergio Torres Félix, propone  un nuevo proyecto para modernizar la Avenida Álvaro Obregón y la puesta en marcha del Par Vial Obregón-Aquiles Serdán, proyecto -declaró-  mejorará la movilidad de la ciudad y generará un tráfico vehicular mucho más fluido en beneficio de miles de automovilistas que a diario circulan por esta vía.

Jorge Avilés Senes, Director General del Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), informó: “esta vialidad tiene más de 50 años sin una rehabilitación como la que se piensa realizar en estos momentos y cuyas instalaciones eléctricas e hidráulicas ya cumplieron su vida útil, por lo que justifica su reposición... se implementará el denominado “par vial”, que modificará a un solo sentido la circulación vehicular por la avenida Álvaro Obregón (de norte a sur), desde el bulevar Universitarios a Ciudades Hermanas, esto incluye la reducción de 6 a 5 carriles; de igual forma, la avenida Aquiles Serdán también será de un solo sentido (sur a norte)”. 

El funcionario del Ayuntamiento mencionó que este será el primero de 12 Pares Viales que se ejecuten en el municipio, comenzando con cinco: en los bulevares Francisco I. Madero y Gabriel Leyva Solano, las calles Josefa Ortiz de Domínguez y Catedráticos, las avenidas Lázaro Cárdenas e Insurgentes, y las calles Venustiano Carranza y Vicente Guerrero. El resto, aún está en valoración.

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