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La Presa Sanalona

Primera Obra de Infraestructura Hidráulica Detonadora del Progreso y la Modernidad en Sinaloa
11 julio, 2022

Por Jaime Félix Pico

La grandeza de la agricultura sinaloense y particularmente la que se realiza en los municipios de Culiacán y Navolato descansa en tres robustos pilares: primero, en el carácter y temple de los hombres del campo, los agricultores locales que conjugaron sus habilidades y destrezas con los conocimientos de migrantes extranjeros que adoptaron esta tierra como su segunda patria.

Segundo, la gran infraestructura hidráulica, once presas sobre 9 de los 11 ríos,   construidas por el gobierno de la República a partir de la década de los años 40´s del siglo pasado (entre 1940 y 1988).

Estas obras tienen antecedentes históricos en los grandes canales de riego construidos a principios del siglo pasado a base de esfuerzo humano, a mano, pala  y machete,  que hicieron posible la canalización de las aguas broncas de los ríos: Humaya, Tamazula, Culiacán  y san Lorenzo hacia las tierras de la gran planicie costera de la zona centro del estado, donde inició y  floreció la hoy moderna y emblemática agricultura sinaloense.

Con las presas se logró el control y almacenamiento de las aguas “broncas” procedentes de los once ríos que atraviesan nuestra geografía y canalizarla hacia la tierra pródiga, pero sedienta, para producir alimentos, dando visibilidad a la capacidad emprendedora, innovadora de nuestros agricultores.

Tercero, la gran visión y calidad profesional de los ingenieros y técnicos mexicanos que participaron, por mandato de las autoridades federales y estatales, en el diseño y construcción de estas grandes obras de infraestructura, ayer y hoy consideradas un prodigio de la ingeniería mexicana; obras que son el principal sostén de la economía de Sinaloa y garantía para enfrentar los caprichos de la naturaleza, sean  lluvias torrenciales o la amenazante sequía.

Lee también: Patrimonio perdido en el centro histórico de Culiacán

La presa de Sanalona fue la primera gran obra hidráulica que se construyó en el estado, y tocó al municipio de Culiacán esta primicia; con esta obra se logró contener las aguas del río Tamazula que nace en  la Sierra Madre Occidental en la cuenca que está en los límites de Sinaloa y Durango; fue  puesta en operación e  inaugurada el 2 de abril de 1948, por el Presidente de la República, Licenciado  Miguel Alemán Valdés, quien al dirigirse al pueblo de Sinaloa pronunció para la historia esta frase:

“El gobierno está cumpliendo, toca al pueblo hacer su parte”.

La frase quedó Inscrita en la placa expuesta en el monumento que se encuentra en la cortina de la presa, testimonio de la ceremonia de inauguración.

A casi 75 años de este pronunciamiento,  los resultados  de nuestra economía agrícola son más que suficiente evidencia de que los sinaloenses, especialmente los agricultores de Culiacán,  han cumplido a plenitud con esta motivadora frase presidencial,  pues han logrado hacer de su tierra el “Granero de México”; su producción agrícola de maíz, frijol y chile, la llamada  triada alimentaria de los mexicanos, complementada con la producción de hortp>Por Jaime Félix Pico

La grandeza de la agricultura sinaloense y particularmente la que se realiza en los municipios de Culiacán y Navolato descansa en tres robustos pilares: primero, en el carácter y temple de los hombres del campo, los agricultores locales que conjugaron sus habilidades y destrezas con los conocimientos de migrantes extranjeros que adoptaron esta tierra como su segunda patria.

Segundo, la gran infraestructura hidráulica, once presas sobre 9 de los 11 ríos,   construidas por el gobierno de la República a partir de la década de los años 40´s del siglo pasado (entre 1940 y 1988).

Estas obras tienen antecedentes históricos en los grandes canales de riego construidos a principios del siglo pasado a base de esfuerzo humano, a mano, pala  y machete,  que hicieron posible la canalización de las aguas broncas de los ríos: Humaya, Tamazula, Culiacán  y san Lorenzo hacia las tierras de la gran planicie costera de la zona centro del estado, donde inició y  floreció la hoy moderna y emblemática agricultura sinaloense.

Con las presas se logró el control y almacenamiento de las aguas “broncas” procedentes de los once ríos que atraviesan nuestra geografía y canalizarla hacia la tierra pródiga, pero sedienta, para producir alimentos, dando visibilidad a la capacidad emprendedora, innovadora de nuestros agricultores.

Tercero, la gran visión y calidad profesional de los ingenieros y técnicos mexicanos que participaron, por mandato de las autoridades federales y estatales, en el diseño y construcción de estas grandes obras de infraestructura, ayer y hoy consideradas un prodigio de la ingeniería mexicana; obras que son el principal sostén de la economía de Sinaloa y garantía para enfrentar los caprichos de la naturaleza, sean  lluvias torrenciales o la amenazante sequía.

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La presa de Sanalona fue la primera gran obra hidráulica que se construyó en el estado, y tocó al municipio de Culiacán esta primicia; con esta obra se logró contener las aguas del río Tamazula que nace en  la Sierra Madre Occidental en la cuenca que está en los límites de Sinaloa y Durango; fue  puesta en operación e  inaugurada el 2 de abril de 1948, por el Presidente de la República, Licenciado  Miguel Alemán Valdés, quien al dirigirse al pueblo de Sinaloa pronunció para la historia esta frase:

“El gobierno está cumpliendo, toca al pueblo hacer su parte”.

La frase quedó Inscrita en la placa expuesta en el monumento que se encuentra en la cortina de la presa, testimonio de la ceremonia de inauguración.

A casi 75 años de este pronunciamiento,  los resultados  de nuestra economía agrícola son más que suficiente evidencia de que los sinaloenses, especialmente los agricultores de Culiacán,  han cumplido a plenitud con esta motivadora frase presidencial,  pues han logrado hacer de su tierra el “Granero de México”; su producción agrícola de maíz, frijol y chile, la llamada  triada alimentaria de los mexicanos, complementada con la producción de horta>Por Jaime Félix Pico

La grandeza de la agricultura sinaloense y particularmente la que se realiza en los municipios de Culiacán y Navolato descansa en tres robustos pilares: primero, en el carácter y temple de los hombres del campo, los agricultores locales que conjugaron sus habilidades y destrezas con los conocimientos de migrantes extranjeros que adoptaron esta tierra como su segunda patria.

Segundo, la gran infraestructura hidráulica, once presas sobre 9 de los 11 ríos,   construidas por el gobierno de la República a partir de la década de los años 40´s del siglo pasado (entre 1940 y 1988).

Estas obras tienen antecedentes históricos en los grandes canales de riego construidos a principios del siglo pasado a base de esfuerzo humano, a mano, pala  y machete,  que hicieron posible la canalización de las aguas broncas de los ríos: Humaya, Tamazula, Culiacán  y san Lorenzo hacia las tierras de la gran planicie costera de la zona centro del estado, donde inició y  floreció la hoy moderna y emblemática agricultura sinaloense.

Con las presas se logró el control y almacenamiento de las aguas “broncas” procedentes de los once ríos que atraviesan nuestra geografía y canalizarla hacia la tierra pródiga, pero sedienta, para producir alimentos, dando visibilidad a la capacidad emprendedora, innovadora de nuestros agricultores.

Tercero, la gran visión y calidad profesional de los ingenieros y técnicos mexicanos que participaron, por mandato de las autoridades federales y estatales, en el diseño y construcción de estas grandes obras de infraestructura, ayer y hoy consideradas un prodigio de la ingeniería mexicana; obras que son el principal sostén de la economía de Sinaloa y garantía para enfrentar los caprichos de la naturaleza, sean  lluvias torrenciales o la amenazante sequía.

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La presa de Sanalona fue la primera gran obra hidráulica que se construyó en el estado, y tocó al municipio de Culiacán esta primicia; con esta obra se logró contener las aguas del río Tamazula que nace en  la Sierra Madre Occidental en la cuenca que está en los límites de Sinaloa y Durango; fue  puesta en operación e  inaugurada el 2 de abril de 1948, por el Presidente de la República, Licenciado  Miguel Alemán Valdés, quien al dirigirse al pueblo de Sinaloa pronunció para la historia esta frase:

“El gobierno está cumpliendo, toca al pueblo hacer su parte”.

La frase quedó Inscrita en la placa expuesta en el monumento que se encuentra en la cortina de la presa, testimonio de la ceremonia de inauguración.

A casi 75 años de este pronunciamiento,  los resultados  de nuestra economía agrícola son más que suficiente evidencia de que los sinaloenses, especialmente los agricultores de Culiacán,  han cumplido a plenitud con esta motivadora frase presidencial,  pues han logrado hacer de su tierra el “Granero de México”; su producción agrícola de maíz, frijol y chile, la llamada  triada alimentaria de los mexicanos, complementada con la producción de hortalPor Jaime Félix Pico

La grandeza de la agricultura sinaloense y particularmente la que se realiza en los municipios de Culiacán y Navolato descansa en tres robustos pilares: primero, en el carácter y temple de los hombres del campo, los agricultores locales que conjugaron sus habilidades y destrezas con los conocimientos de migrantes extranjeros que adoptaron esta tierra como su segunda patria.

Segundo, la gran infraestructura hidráulica, once presas sobre 9 de los 11 ríos,   construidas por el gobierno de la República a partir de la década de los años 40´s del siglo pasado (entre 1940 y 1988).

Estas obras tienen antecedentes históricos en los grandes canales de riego construidos a principios del siglo pasado a base de esfuerzo humano, a mano, pala  y machete,  que hicieron posible la canalización de las aguas broncas de los ríos: Humaya, Tamazula, Culiacán  y san Lorenzo hacia las tierras de la gran planicie costera de la zona centro del estado, donde inició y  floreció la hoy moderna y emblemática agricultura sinaloense.

Con las presas se logró el control y almacenamiento de las aguas “broncas” procedentes de los once ríos que atraviesan nuestra geografía y canalizarla hacia la tierra pródiga, pero sedienta, para producir alimentos, dando visibilidad a la capacidad emprendedora, innovadora de nuestros agricultores.

Tercero, la gran visión y calidad profesional de los ingenieros y técnicos mexicanos que participaron, por mandato de las autoridades federales y estatales, en el diseño y construcción de estas grandes obras de infraestructura, ayer y hoy consideradas un prodigio de la ingeniería mexicana; obras que son el principal sostén de la economía de Sinaloa y garantía para enfrentar los caprichos de la naturaleza, sean  lluvias torrenciales o la amenazante sequía.

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La presa de Sanalona fue la primera gran obra hidráulica que se construyó en el estado, y tocó al municipio de Culiacán esta primicia; con esta obra se logró contener las aguas del río Tamazula que nace en  la Sierra Madre Occidental en la cuenca que está en los límites de Sinaloa y Durango; fue  puesta en operación e  inaugurada el 2 de abril de 1948, por el Presidente de la República, Licenciado  Miguel Alemán Valdés, quien al dirigirse al pueblo de Sinaloa pronunció para la historia esta frase:

“El gobierno está cumpliendo, toca al pueblo hacer su parte”.

La frase quedó Inscrita en la placa expuesta en el monumento que se encuentra en la cortina de la presa, testimonio de la ceremonia de inauguración.

A casi 75 años de este pronunciamiento,  los resultados  de nuestra economía agrícola son más que suficiente evidencia de que los sinaloenses, especialmente los agricultores de Culiacán,  han cumplido a plenitud con esta motivadora frase presidencial,  pues han logrado hacer de su tierra el “Granero de México”; su producción agrícola de maíz, frijol y chile, la llamada  triada alimentaria de los mexicanos, complementada con la producción de hortalistrong>Por Jaime Félix Pico

La grandeza de la agricultura sinaloense y particularmente la que se realiza en los municipios de Culiacán y Navolato descansa en tres robustos pilares: primero, en el carácter y temple de los hombres del campo, los agricultores locales que conjugaron sus habilidades y destrezas con los conocimientos de migrantes extranjeros que adoptaron esta tierra como su segunda patria.

Segundo, la gran infraestructura hidráulica, once presas sobre 9 de los 11 ríos,   construidas por el gobierno de la República a partir de la década de los años 40´s del siglo pasado (entre 1940 y 1988).

Estas obras tienen antecedentes históricos en los grandes canales de riego construidos a principios del siglo pasado a base de esfuerzo humano, a mano, pala  y machete,&nb

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