El Edificio Central de la UAS, un símbolo vivo de historia, identidad y orgullo universitario en Culiacán
Arquitectura y legado cultural en Culiacán

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En el centro de Culiacán, justo donde la historia y el conocimiento se encuentran, está el Edificio Central de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Sus muros blancos y sus arcos neoclásicos guardan más de un siglo de memorias, luchas, ideales y sueños compartidos por generaciones que han hecho de la educación su bandera.
El edificio, considerado Patrimonio Cultural de la Nación, fue construido a finales del siglo XIX, cuando la educación en Sinaloa comenzaba a consolidarse como transformación social.
Lo que hoy se conoce como la UAS nació en 1873 bajo el nombre de Liceo Rosales, en honor al ilustre general sinaloense Eustaquio Buelna, y más tarde se transformó en la Universidad de Occidente, para finalmente adoptar el nombre que hoy llena a los universitarios de orgullo: Universidad Autónoma de Sinaloa.
La historia del Edificio Central de la UAS

A lo largo de su historia, el Edificio Central ha sido mucho más que una sede administrativa. Sus pasillos fueron testigos de debates apasionados, marchas estudiantiles, y momentos que marcaron la vida universitaria y política del estado.
Cada aula, cada escalón, cada balcón ha sido escenario de la construcción colectiva del pensamiento sinaloense, según los historiadores.
Su arquitectura, de estilo porfiriano, refleja la elegancia de su época y el espíritu de grandeza con que se concibió. La fachada principal, con sus columnas y relieves, se ha convertido en símbolo de identidad universitaria; una postal que todo sinaloense reconoce.
Arquitectura y legado cultural en Culiacán

En su interior se han realizado exposiciones, actos académicos, homenajes, conciertos y eventos que celebran la riqueza intelectual y artística de la Universidad.
Por eso, cruzar sus puertas es una experiencia que va más allá de lo físico: es sentir el eco de las voces que alguna vez defendieron la autonomía, la educación pública y el derecho a soñar con un mejor Sinaloa.
Cada piedra de su estructura representa la perseverancia de la comunidad rosalina; cada restauración es una muestra del compromiso por mantener viva la historia.
Y aunque el tiempo avanza, el Edificio Central sigue firme, como un símbolo de identidad, resistencia y orgullo universitario.


































