Padres y Compadres: Un viaje de amor y superación en la rehabilitación infantil en Mazatlán
Mamás transformando vidas: terapias integrales y sueños cumplidos en una comunidad que trabaja hombro con hombro por sus niños con discapacidad. Padres y Compadres IAP ofrece un espacio seguro y profesional para brindar terapia integral a niños con discapacidad y neurodiversidad


Si el amor de una madre a sus hijos es incondicional y sin límites, cuando una mujer es mamá de un niño o niña con discapacidad ese amor supera toda expectativa y se convierte en un súper poder.
Un claro ejemplo de lo que una madre puede hacer por ayudar a sus hijos a mejorar su calidad de vida cuando una discapacidad aparece es el nacimiento de Padres de Compadres en Mazatlán, hace 33 años.
“Nacemos como asociación civil con tres mamás que teníamos la misma necesidad, un hijo con discapacidad, era parálisis cerebral en los tres, mis compañeras por negligencia médica y en mi caso Ana Rita hasta los cinco años todo bien, pero se me ahoga en una alberca y hay un daño cerebral”, recuerda Rita Correa, fundadora de la institución.
Ana Luisa Fajardo, Silvia Bibriesca y Rita Correa se conocieron al llevar a sus hijos con un terapeuta particular y decidieron empezar a trabajar en conjunto para ayudar a sus hijos con el sueño de lograr una terapia integral para ellos. 
La iniciativa de las tres mamás contagió a otras mujeres con la misma visión y necesidad, así empezaron a trabajar en su propia capacitación para darle ellas mismas terapia a sus hijos.
“Teníamos que hacer eventos para traer a gente para que nos preparara, en nuestro primer viaje a México fuimos con la señora Bertha García que tenía una asociación y trabajaba con psicólogos, era terapia física y le cantaba mucho a los niños para estimularlos”, explica.
Mientras buscaban opciones de terapias para aprender y apoyar a sus niños, las mamás trabajaban también en la creación de una Asociación Civil, pues sabían que si se constituían legalmente podían ser tomadas en cuenta para obtener algún apoyo de las autoridades.
Las terapias iniciaron en la casa de Rita, con cobijas y colchonetas en el piso, con creatividad para optimizar los espacios pues cada vez más mamás se integraban con sus niños a esta iniciativa.
“Éramos unas nueve mamás trabajando con nuestros hijos en la casa, cuando vimos que ya no cabíamos empezamos a buscar quién nos prestaba una casa. Al fin, nos prestaron una casa chiquita en San Jorge y luego una casa más grande”, explica.
Otras mamás se unieron y llegaron con información de instituciones que conocían, como APAC, Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral y el DIF de Toluca donde también trabajaban con las familias de los niños con discapacidad. 
“Así fuimos incluyendo terapia ocupacional, terapia de lenguaje, de otros lados nos llegaba información y fuimos haciendo más grande y más integral la terapia que era lo que nosotros buscábamos”.
A la par de sus esfuerzos por capacitarse, las mamás hacían de todo para obtener recursos: vendían tamales, ropa en los bazares y tianguis, hacían desayunos y otras actividades para tener el dinero suficiente para seguir aprendiendo y aplicando sus conocimientos en la terapia de sus hijos.
Creciendo juntos, de la casa a una Institución de Asistencia Privada
En abril de 1993 Padres y Compadres nació como Asociación Civil, así empezaron a buscar el apoyo de las autoridades municipales con un terreno donde poder establecerse.
“El nombre de Padres y Compadres se lo ocurrió a Silvia, porque en México es el papá y el que lo bautiza o el más cercano es tu compadre aunque no lo sea, es el que aporta, el que pone su granito de arena para cuidar a tus hijos, yo siempre que agradezco las aportaciones les digo ustedes con los padrinos de nuestros hijos, de esta comunidad”.

Con el slogan “Las madres somos las primeras rehabilitadoras de nuestros hijos”, las mujeres continuaron trabajando convencidas de poder lograr una mejoría en la vida de sus pequeños.
Padres y Compadres tuvo un largo peregrinar de San Jorge se mudaron a Lomas de Juárez donde sufrían inundaciones, después lograron que el Sindicato de Trabajadores de PEMEX les prestara su salón de reuniones durante varios años, gracias a la persistencia de Rita y sus compañeras.
Aunque la solicitud de un terreno se ingresaba en cada nueva administración municipal, pasaron muchos años antes de que este sueño se hiciera realidad.
“Metimos la solicitud muchas veces, pero ahí no hay que darle seguimiento, sino perseguimiento porque si no, no logras las cosas”, dice Rita sonriendo.

En 2003 por fin del Ayuntamiento dio respuesta positiva a la solicitud de Padres y Compadres para donarles un terreno en Vistas del Mar, pero fue hasta 2005, cuando la organización se convirtió en una Institución de Asistencia Privada cuando se puso a primera piedra y se empezó a construir el primer edificio.
“Nos mudamos del Sindicato de PEMEX porque un día se nos fue la luz y no podían arreglarla, había que cambiar todo el cableado y decidimos venir a estas instalaciones, aunque no había nada terminado”.
La cocina, la estancia y el salón para terapias no estaban listos. Los primeros meses el taller de costura, las mamás dando terapias y las que cocinaban para las demás estaban “revueltos”, explica Rita.
Un esfuerzo colectivo: la importancia de la comunidad en la rehabilitación
Con apoyo de otras personas e instituciones las mamás de Padres y Compadres aprendieron a hacer proyectos para gestionar recursos de programas gubernamentales, fundaciones e instituciones privadas, lo que permitió que la organización creciera en su infraestructura y capital humano.
“Esta labor es de sumar esfuerzos y buscar donantes de la sociedad que nos apoyen económicamente, en especie o con recurso humano, todo aporta y todo suma”, explica Carolina Hernández Correa, directora de Padres y Compadres.

Actualmente la institución tiene un programa de rehabilitación integral que busca potenciar las capacidades y habilidades de los usuarios que son niños con discapacidad y neurodiversidad de los 0 a los 15 años de edad.
Con las áreas de estimulación temprana, estimulación multisensorial, educación especial, desarrollo neuromotor, hidroterapia y equinoterapia, profesionales de cada área apoyan a los pequeños para mejorar su desarrollo, aprendizaje y calidad de vida.
Padres y Compadres también ofrece rehabilitación física y tiene un bazar del cual se obtienen recursos para la operación de la institución.
La historia de "Padres y Compadres" es un testimonio de amor, perseverancia y comunidad.
Desde su creación, madres valientes han demostrado que, a través de la colaboración y la determinación, es posible transformar la vida de sus hijos con discapacidad. 
La institución no solo ha brindado terapias integrales, sino que también ha tejido una red de apoyo que empodera a las familias y fortalece su compromiso con la inclusión.
Hoy, Padres y Compadres IAP continúa creciendo, ofreciendo un espacio seguro y profesional para el desarrollo de niños con discapacidad y neurodiversidad.
Su enfoque integral y sus programas de rehabilitación nos recuerdan que, con amor y esfuerzo colectivo, se pueden superar cualquier adversidad. Dando ayuda hacen comunidad.























