Síguenos

Desde Alturas del Sur, Arturo Arellanes brinda esperanza a los más necesitados

Con la creación del Grupo de Ayuda Comunitaria han logrado ayudar a muchas familias.
21 noviembre, 2023

Culiacán, Sinaloa.- En el corazón de Alturas del Sur, a unos pasos del Parque Fiu Fiu, se encuentra una comunidad solidaria y generosa que se une en el tercer piso de uno de los edificios de departamentos de la unidad habitacional.

Desde ahí unen esfuerzos para hacer del mundo un lugar mejor.   En Monte la Mesa está el epicentro de esta noble causa, se trata de Arturo Arellanes Almodovar, un hombre joven de alma caritativa quien se ha convertido en el empuje principal de esta noble labor.

Originario del municipio de Badiraguato, Sinaloa, con ese carácter recio tiene una determinación inquebrantable y ha convertido la caridad en su razón de ser.

Hace 12 años, Arturo dejó su tierra natal para estudiar enfermería en Culiacán. A pesar de su incansable deseo de ayudar a los demás, su sueño de convertirse en enfermero quedó en pausa cuando se vio obligado a trabajar como mesero para sustentar su vida. Las exigencias de su carrera chocaban con la necesidad de poner comida en su mesa, pero nunca abandonó su anhelo de servir a los más necesitados.

"Desde chiquito me enfocaba en ayudar a la gente", confiesa para Tus Buenas Noticias. Es que Arturo es un hombre con una mirada profunda, cuyo corazón late al compás de la solidaridad. "Siempre trataba de compartir lo que tenía, en la escuela, en la calle, donde estuviera". Confiesa que a lo largo de su vida, nunca le pesó dar de lo que tenía para aliviar el sufrimiento de otros. Así, desde niño, conoció la satisfacción de dar, sin esperar nada a cambio.

Mientras habla, la pasión y el deseo de Arturo por hacer del mundo un lugar más amable se reflejan en sus ojos tan expresivos. "Siempre pienso que, aunque ayude al menos a una persona, he hecho una buena obra y les he mitigado un poco la angustia, el dolor, el sufrimiento o hasta el hambre", agrega con humildad mientras temeroso levanta la mirada para intercambiar una discreta sonrisa.

Arturo encontró en Alturas del Sur su hogar y su vocación solidaria. La pandemia fue la razón que lo impulsó a actuar. Observó en las redes sociales la necesidad de ayuda, y para eso creó un "Grupo de Ayuda Comunitaria". Con su propio esfuerzo, sumando la colaboración de vecinos y amigos. Así comenzó a entregar despensas a las familias que se encontraban en apuros.

Pero Arturo va más allá. No solo ofrece alimentos, sino también su tiempo y corazón. Ayudó a una joven llamada Ely durante un largo período, brindándole apoyo tanto económico como emocional. La pérdida de Ely dejó una huella imborrable en su corazón. "Ellos se convierten en nuestra familia, y es una pérdida que lastima el corazón", confiesa con un tono de voz cargada de tristeza y reflexión.

La generosidad de Arturo y su red de amigos ha llegado a lugares como la colonia Las Coloradas, donde la necesidad llega a ser angustiante. A pesar de los obstáculos y amenazas que ha enfrentado, no se deja amedrentar ni se detiene en su empeño de brindar ayuda a quienes más la necesitan.

Pero Arturo no está solo en esta noblep style="text-align: justify;">Culiacán, Sinaloa.- En el corazón de Alturas del Sur, a unos pasos del Parque Fiu Fiu, se encuentra una comunidad solidaria y generosa que se une en el tercer piso de uno de los edificios de departamentos de la unidad habitacional.

Desde ahí unen esfuerzos para hacer del mundo un lugar mejor.   En Monte la Mesa está el epicentro de esta noble causa, se trata de Arturo Arellanes Almodovar, un hombre joven de alma caritativa quien se ha convertido en el empuje principal de esta noble labor.

Originario del municipio de Badiraguato, Sinaloa, con ese carácter recio tiene una determinación inquebrantable y ha convertido la caridad en su razón de ser.

Hace 12 años, Arturo dejó su tierra natal para estudiar enfermería en Culiacán. A pesar de su incansable deseo de ayudar a los demás, su sueño de convertirse en enfermero quedó en pausa cuando se vio obligado a trabajar como mesero para sustentar su vida. Las exigencias de su carrera chocaban con la necesidad de poner comida en su mesa, pero nunca abandonó su anhelo de servir a los más necesitados.

"Desde chiquito me enfocaba en ayudar a la gente", confiesa para Tus Buenas Noticias. Es que Arturo es un hombre con una mirada profunda, cuyo corazón late al compás de la solidaridad. "Siempre trataba de compartir lo que tenía, en la escuela, en la calle, donde estuviera". Confiesa que a lo largo de su vida, nunca le pesó dar de lo que tenía para aliviar el sufrimiento de otros. Así, desde niño, conoció la satisfacción de dar, sin esperar nada a cambio.

Mientras habla, la pasión y el deseo de Arturo por hacer del mundo un lugar más amable se reflejan en sus ojos tan expresivos. "Siempre pienso que, aunque ayude al menos a una persona, he hecho una buena obra y les he mitigado un poco la angustia, el dolor, el sufrimi

Enlaces patrocinados