Síguenos

El Jardín Botánico de Culiacán

Patrimonio Cultural Natural de la ciudad, legado de la creatividad e imaginación del Ingeniero Carlos Murillo Depraect.
10 noviembre, 2022

Por Jaime Félix Pico

El 29 de diciembre de 1986 el Jardín Botánico de Culiacán abrió sus puertas a la población culiacanense y a todo visitante nacional o extranjero.

EL ORÍGEN.

“Sería muy egoísta de mi parte que yo teniendo el rancho con la colección de plantas de todo el mundo que logré formar durante más de 50 años, después de mi muerte le iban a meter un tractor para vender la tierra y entonces empecé a pensar cómo hacerlo”. 

Palabras premonitorias de quien fue el creador del Jardín Botánico de Culiacán, expresadas en una entrevista que le hizo Carlos Zazueta Manjarrez cuando el ingeniero Murillo  tenía el cargo de Director del Jardín, un año a  principios del tercer milenio.

El rancho propiedad de Carlos Murillo, en Bachigualato, Culiacán,  es el antecedente del Jardín Botánico; en sus terrenos mantenía una colección de plantas tropicales  procedentes de países de todo el mundo que logró  gracias a su afición y amor por la naturaleza que le inculcó su madre quien en su casa, ubicada en la calle Juárez casi esquina con avenida Rubí, en Culiacán,  contaba con un jardín donde él aprendió a conocer todo el ciclo de vida de las plantas y por supuesto a enriquecer su innata curiosidad por el cuidado del medio ambiente.

Su extensa y rica colección de palmeras la donó para construir el jardín Botánico, tal cual se lo imaginó a fin de que no se destruyera cuando él faltara.

Lee también: Raíces del béisbol en Culiacán

Fueron los entonces directivos de El Colegio de Arquitectos que le propusieron al entonces gobernador del estado, don Antonio Toledo Corro (1981-1986) rescatara el terreno de 40 hectáreas ubicado al norte de la ciudad y contiguo a la Ciudad Universitaria que empezaba a construirse para proyectar un Parque Botánico.

Terreno baldío y sin protección constituía un espacio muy atractivo para hacerse de él y destinarlo a vivienda de los maestros universitarios.

EL PROYECTO

El proyecto que el Colegio de Arquitectos presentó al gobernador comprendía el Jardín Botánico que ocuparía 10 hectáreas del total del terreno, previamente diseñado por el ingeniero Carlos Murillo Depraect y el resto, o sea, 30 hectáreas para un Parque Ecológico que llevaría el nombre de Colhuacan, destinado  al esparcimiento de la población. Años después se cedió una parte del terreno para construir el Centro de Ciencias de Sinaloa.

Al final de la junta y refiriéndose al proyecto, el gobernador Antonio Toledo Corro expresó: “Muchas gracias jóvenes, está muy bonito el proyecto, pero lo único que voy a  hacer es el jardín Botánico”. Expresión que recibió el Ingeniero Carlos Murillo con suma discreción y sin decir media palabra  se retiró junto con los arquitectos integrantes del Colegio. Durante la presentación don Carlos permaneci&oacutp>Por Jaime Félix Pico

El 29 de diciembre de 1986 el Jardín Botánico de Culiacán abrió sus puertas a la población culiacanense y a todo visitante nacional o extranjero.

EL ORÍGEN.

“Sería muy egoísta de mi parte que yo teniendo el rancho con la colección de plantas de todo el mundo que logré formar durante más de 50 años, después de mi muerte le iban a meter un tractor para vender la tierra y entonces empecé a pensar cómo hacerlo”. 

Palabras premonitorias de quien fue el creador del Jardín Botánico de Culiacán, expresadas en una entrevista que le hizo Carlos Zazueta Manjarrez cuando el ingeniero Murillo  tenía el cargo de Director del Jardín, un año a  principios del tercer milenio.

El rancho propiedad de Carlos Murillo, en Bachigualato, Culiacán,  es el antecedente del Jardín Botánico; en sus terrenos mantenía una colección de plantas tropicales  procedentes de países de todo el mundo que logró  gracias a su afición y amor por la naturaleza que le inculcó su madre quien en su casa, ubicada en la calle Juárez casi esquina con avenida Rubí, en Culiacán,  contaba con un jardín donde él aprendió a conocer todo el ciclo de vida de las plantas y por supuesto a enriquecer su innata curiosidad por el cuidado del medio ambiente.

Su extensa y rica colección de palmeras la donó para construir el jardín Botánico, tal cual se lo imaginó a fin de que no se destruyera cuando él faltara.

Lee también: Raíces del béisbol en Culiacán

Fueron los entonces directivos de El Colegio de Arquitectos que le propusieron al entonces gobernador del estado, don Antonio Toledo Corro (1981-1986) rescatara el terreno de 40 hectáreas ubicado al norte de la ciudad y contiguo a la Ciudad Universitaria que empezaba a construirse para proyectar un Parque Botánico.

Terreno baldío y sin protección constituía un espacio muy atractivo para hacerse de él y destinarlo a vivienda de los maestros universitarios.

EL PROYECTO

El proyecto que el Colegio de Arquitectos presentó al gobernador comprendía el Jardín Botánico que ocuparía 10 hectáreas del total del terreno, previamente diseñado por el ingeniero Carlos Murillo Depraect y el resto, o sea, 30 hectáreas para un Parque Ecológico que llevaría el nombre de Colhuacan, destinado  al esparcimiento de la población. Años después se cedió una parte del terreno para construir el Centro de Ciencias de Sinaloa.

Al final de la junta y refiriéndose al proyecto, el gobernador Antonio Toledo Corro expresó: “Muchas gracias jóvenes, está muy bonito el proyecto, pero lo único que voy a  hacer es el jardín Botánico”. Expresión que recibió el Ingeniero Carlos Murillo con suma discreción y sin decir media palabra  se retiró junto con los arquitectos integrantes del Colegio. Durante la presentación don Carlos permaneció>Por Jaime Félix Pico

El 29 de diciembre de 1986 el Jardín Botánico de Culiacán abrió sus puertas a la población culiacanense y a todo visitante nacional o extranjero.

EL ORÍGEN.

“Sería muy egoísta de mi parte que yo teniendo el rancho con la colección de plantas de todo el mundo que logré formar durante más de 50 años, después de mi muerte le iban a meter un tractor para vender la tierra y entonces empecé a pensar cómo hacerlo”. 

Palabras premonitorias de quien fue el creador del Jardín Botánico de Culiacán, expresadas en una entrevista que le hizo Carlos Zazueta Manjarrez cuando el ingeniero Murillo  tenía el cargo de Director del Jardín, un año a  principios del tercer milenio.

El rancho propiedad de Carlos Murillo, en Bachigualato, Culiacán,  es el antecedente del Jardín Botánico; en sus terrenos mantenía una colección de plantas tropicales  procedentes de países de todo el mundo que logró  gracias a su afición y amor por la naturaleza que le inculcó su madre quien en su casa, ubicada en la calle Juárez casi esquina con avenida Rubí, en Culiacán,  contaba con un jardín donde él aprendió a conocer todo el ciclo de vida de las plantas y por supuesto a enriquecer su innata curiosidad por el cuidado del medio ambiente.

Su extensa y rica colección de palmeras la donó para construir el jardín Botánico, tal cual se lo imaginó a fin de que no se destruyera cuando él faltara.

Lee también: Raíces del béisbol en Culiacán

Fueron los entonces directivos de El Colegio de Arquitectos que le propusieron al entonces gobernador del estado, don Antonio Toledo Corro (1981-1986) rescatara el terreno de 40 hectáreas ubicado al norte de la ciudad y contiguo a la Ciudad Universitaria que empezaba a construirse para proyectar un Parque Botánico.

Terreno baldío y sin protección constituía un espacio muy atractivo para hacerse de él y destinarlo a vivienda de los maestros universitarios.

EL PROYECTO

El proyecto que el Colegio de Arquitectos presentó al gobernador comprendía el Jardín Botánico que ocuparía 10 hectáreas del total del terreno, previamente diseñado por el ingeniero Carlos Murillo Depraect y el resto, o sea, 30 hectáreas para un Parque Ecológico que llevaría el nombre de Colhuacan, destinado  al esparcimiento de la población. Años después se cedió una parte del terreno para construir el Centro de Ciencias de Sinaloa.

Al final de la junta y refiriéndose al proyecto, el gobernador Antonio Toledo Corro expresó: “Muchas gracias jóvenes, está muy bonito el proyecto, pero lo único que voy a  hacer es el jardín Botánico”. Expresión que recibió el Ingeniero Carlos Murillo con suma discreción y sin decir media palabra  se retiró junto con los arquitectos integrantes del Colegio. Durante la presentación don Carlos permanecióPor Jaime Félix Pico

El 29 de diciembre de 1986 el Jardín Botánico de Culiacán abrió sus puertas a la población culiacanense y a todo visitante nacional o extranjero.

EL ORÍGEN.

“Sería muy egoísta de mi parte que yo teniendo el rancho con la colección de plantas de todo el mundo que logré formar durante más de 50 años, después de mi muerte le iban a meter un tractor para vender la tierra y entonces empecé a pensar cómo hacerlo”. 

Palabras premonitorias de quien fue el creador del Jardín Botánico de Culiacán, expresadas en una entrevista que le hizo Carlos Zazueta Manjarrez cuando el ingeniero Murillo  tenía el cargo de Director del Jardín, un año a  principios del tercer milenio.

El rancho propiedad de Carlos Murillo, en Bachigualato, Culiacán,  es el antecedente del Jardín Botánico; en sus terrenos mantenía una colección de plantas tropicales  procedentes de países de todo el mundo que logró  gracias a su afición y amor por la naturaleza que le inculcó su madre quien en su casa, ubicada en la calle Juárez casi esquina con avenida Rubí, en Culiacán,  contaba con un jardín donde él aprendió a conocer todo el ciclo de vida de las plantas y por supuesto a enriquecer su innata curiosidad por el cuidado del medio ambiente.

Su extensa y rica colección de palmeras la donó para construir el jardín Botánico, tal cual se lo imaginó a fin de que no se destruyera cuando él faltara.

Lee también: Raíces del béisbol en Culiacán

Fueron los entonces directivos de El Colegio de Arquitectos que le propusieron al entonces gobernador del estado, don Antonio Toledo Corro (1981-1986) rescatara el terreno de 40 hectáreas ubicado al norte de la ciudad y contiguo a la Ciudad Universitaria que empezaba a construirse para proyectar un Parque Botánico.

Terreno baldío y sin protección constituía un espacio muy atractivo para hacerse de él y destinarlo a vivienda de los maestros universitarios.

EL PROYECTO

El proyecto que el Colegio de Arquitectos presentó al gobernador comprendía el Jardín Botánico que ocuparía 10 hectáreas del total del terreno, previamente diseñado por el ingeniero Carlos Murillo Depraect y el resto, o sea, 30 hectáreas para un Parque Ecológico que llevaría el nombre de Colhuacan, destinado  al esparcimiento de la población. Años después se cedió una parte del terreno para construir el Centro de Ciencias de Sinaloa.

Al final de la junta y refiriéndose al proyecto, el gobernador Antonio Toledo Corro expresó: “Muchas gracias jóvenes, está muy bonito el proyecto, pero lo único que voy a  hacer es el jardín Botánico”. Expresión que recibió el Ingeniero Carlos Murillo con suma discreción y sin decir media palabra  se retiró junto con los arquitectos integrantes del Colegio. Durante la presentación don Carlos permaneció strong>Por Jaime Félix Pico

El 29 de diciembre de 1986 el Jardín Botánico de Culiacán abrió sus puertas a la población culiacanense y a todo visitante nacional o extranjero.

EL ORÍGEN.

“Sería muy egoísta de mi parte que yo teniendo el rancho con la colección de plantas de todo el mundo que logré formar durante más de 50 años, después de mi muerte le iban a meter un tractor para vender la tierra y entonces empecé a pensar cómo hacerlo”. 

Palabras premonitorias de quien fue el creador del Jardín Botánico de Culiacán, expresadas en una entrevista que le hizo Carlos Zazueta Manjarrez cuando el ingeniero Murillo  tenía el cargo de Director del Jardín, un año a  principios del tercer milenio.

El rancho propiedad de Carlos Murillo, en Bachigualato, Culiacán,  es el antecedente del Jardín Botánico; en sus terrenos mantenía una colección de plantas tropicales  procedentes de países de todo el mundo que logró  gracias a su afición y amor por la naturaleza que le inculcó su madre quien en su casa, ubicada en la calle Juárez casi esquina con avenida Rubí, en Culiacán,  contaba con un jardín donde él aprendió a conocer todo el ciclo de vida de las plantas y por supuesto a enriquecer su innata curiosidad por el cuidado del medio ambiente.

Su extensa y rica colección de palmeras la donó para construir el jardín Botánico, tal cual se lo imaginó a fin de que no se destruyera cuando él faltara.

Lee también: Raíces del béisbol en Culiacán

Fueron los entonces directivos de El Colegio de Arquitectos que le propusieron al entonces gobernador del estado, don Antonio Toledo Corro (1981-1986) rescatara el terreno de 40 hectáreas ubicado al norte de la ciudad y contiguo a la Ciudad Universitaria que empezaba a construirse para proyectar un Parque Botánico.

Terreno baldío y sin protección constituía un espacio muy atractivo para hacerse de él y destinarlo a vivienda de los maestros universitarios.

EL PROYECTO

El proyecto que el Colegio de Arquitectos presentó al gobernador comprendía el Jardín Botánico que ocuparía 10 hectáreas del total del terreno, previamente diseñado por el ingeniero Carlos Murillo Depraect y el resto, o sea, 30 hectáreas para un Parque Ecol&oa

Temas de esta nota
Enlaces patrocinados