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VIDEO. Raúl Prado, su deleite es tocar y cantar en la plazuela de Villa Juárez

VIDEO. Raúl Prado, su deleite es tocar y cantar en la plazuela de Villa Juárez

Su ruta anual de trabajo incluye la visita a muchos lugares, pero siempre regresa a Villa Juárez porque es donde se siente a gusto.

Marcial Raúl Prado Maldonado, se desocupó muy temprano del compromiso de trabajo, pues fue pensionado por lesiones en servicio. Y desde entonces ya más relajado se dedica a la soldadura, a la electricidad, refrigeración, y para no aburrirse, cuando es temporada se va a los surcos a juntarse con “la plebada”.

Se siente orgulloso de haber nacido en la sindicatura de Villa Juárez en el desaparecido Campo Pénjamo, cerca de Las Puentes. En las labores del campo conoció a una mujer de Eldorado, con la que se casó y estuvo viviendo en el Ejido Sánchez Célis, pero ya viudo se la lleva de paseo por Baja California, donde dice que trabaja por unos meses y tiene una casa desde hace 20 años.

Comenta que con las empresas que ha trabajado lo llevaron a Baja California Phoenix, San Diego y San francisco, pero ya con su trabajo en instalaciones eléctricas en casas, cableados y la instalación de aires acondicionados trabaja cuando quiere, y donde sea, pero siempre le dan ganas de regresar a su pueblo donde nació.

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“Yo me voy, pero regreso, aquí está mi ombligo y aquí está mi madre en el panteón nuevo, Villa Juárez es mi casa”.

Y ya estando en el pueblo, su mayor deleite es ir a platicar y cantar en la plazuela con sus amigos de todos los años y nuevos migrantes que no paran de llegar a Villa Juárez.

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Ahí con su guitarra entona unas canciones al aire, sin dedicación ni cobro, es sólo para pasar el rato entre sus amigos. Le gusta la música romántica y otras de variado repertorio. “La música es parte de mí, me encanta muchísimo la música. Desde niño, siempre me invitaban a participar en eventos familiares y con los amigos”.

De las cosas que celebra es que le haya puesto bancas a la plazuela de Villa Juárez así se reúnen más cómodos, aunque muchos todavía siguen llevando sus cubetas, cajas y sillas para sentarse “en bola” y echar la platicada. Recuerda a Don Ventura Gallegos las veces que renegaba por ser la única plazuela de Sinaloa sin bancas.

Mientras canta una canción romántica del repertorio, recuerda sus tiempos de infancia cuando Villa Juárez era muy pequeño, y muchas de las colonias de hoy eran terrenos para la cría de vacas o el cultivo del maíz.

“Tenemos mala fama, pero en lo que cabe, nuestro rancho es muy tranquilo, muy pasivo”, afirma Raúl mientras desgrana la siguiente canción en la plazuela, donde le gusta estar. Con él sus amigos cantan enjuagando sus recuerdos.

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