Síguenos

Culiacán 1861; así era la ciudad en ese año

Este relato nos narra como era la ciudad de Culiacán, Rosales en esos tiempos
23 enero, 2023
Culiacán 1861; así era la ciudad en ese año.
Culiacán 1861; así era la ciudad en ese año.
En 1861, el Gobernador del Estado, General Plácido Vega, ordenó hacer un mapa, “lo más fiel posible”, de lo que era en ese tiempo la ciudad de Culiacán. Dicho mapa confirma lo que había dicho el Llicenciado Francisco Verdugo Fálquez, en su libro Las viejas calles de Culiacán, que se publicó en 1949, en el sentido de que la ciudad se componía de cinco calles pegadas al río Tamazula: 
  1. La del Pescado (Zaragoza)
  2. La de la Libertad (Buelna)
  3. La de la Tercena o Calle Real (Rosales)
  4. La del Comercio (Ángel Flores)
  5. La del Refugio (Miguel Hidalgo)
El resto, “era monte virgen”.

Cruzaban esas calles las del:
  1. Indio Triste (Morelos)
  2. Callejón del Oro (Rubí)
  3. La de los  Artesanos (Carrasco)
  4. La Martínez de Castro (Obregón)
  5. La de la Independencia (Paliza)
  6. La del Águila (Jesús G. Andrade)
  7. La de La Barranca o Diego Redo (Aquiles Serdán)

Y no había más ciudad.

En el mapa de Plácido Vega ─aquel simpático personaje de la barba en cascada─, la pequeña ciudad aparece con los indecisos trazos de su crecimiento hacia el sur, al surgir las borrosas líneas iniciales de la calles Seminario (Juárez) y la San Isidro (Escobedo). 

Este mapa no consigna su autor y su hechura corresponde más bien a un aficionado a la ingeniería.

El General Plácido Vega se hizo cargo del gobierno en 1861 ante la renuncia del General Ignacio Pesqueira.
 
Fue en ese año en 1861 cuando se levantó el mapa, que el General Vega dio los pasos necesarios para crear el Colegio Mercantil el 29 de enero de 1861; dicha institución se encargaría de formar maestros, tenedores de libros y ensayadores de metales.
 
Fue este Colegio Mercantil un antecedente del Colegio Rosales, que Don Eustaquio Buelna, 12 años después, haría nacer en Mazatlán el año de 1873.

En el mapa de 1861 se señalan claramente los caminos reales que partían a Quilá y, consecuentemente, a Mazatlán, el de El Vallado que llevaba a Navolato, y Altata, y el de Pericos por donde agarraban camino las recuas de mulas y burros cargados con mercancías antes de la apertura del camino real capaz de dar tráfico cómodo y rápido a las primeras diligencias de Baltasar Izaguirre y Antonio de la Peña, auténticos pioneros del transporte público en Sinaloa.

Por cierto que los mejores cocheros y “sotas”de diligencia fueron Leonardo Rojas Contreras, Alfonso Tiznado, Isabel Torres (alias El Becerro), José El Húngaro Alemán, Fernando El Iguano Torres y el Güero Rafail. 
El Iguano Torres fue asaltado por equivocación por Heraclio Bernal, y el Güero Rafail fue fusilado por el General Ramón F. Iturbe en el rancho Los Bonetes, entre El Fuerte y Álamos, “por tener ligas de amistad con los peores caciques de la región como los Vega y Orrantia”.

Maximiliano Campos fue otro famoso cochero de diligencia y murió de susto cuando se le apareció el diablo en un recodo del camino que va a Palo Chino, cerca de El Fuerte.

En el mapa de Plácido Vega, además de las veredas por donde salía la gente al sur y norte, se aclara perfectamente que la villdiv>En 1861, el Gobernador del Estado, General Plácido Vega, ordenó hacer un mapa, “lo más fiel posible”, de lo que era en ese tiempo la ciudad de Culiacán. Dicho mapa confirma lo que había dicho el Llicenciado Francisco Verdugo Fálquez, en su libro Las viejas calles de Culiacán, que se publicó en 1949, en el sentido de que la ciudad se componía de cinco calles pegadas al río Tamazula: 
  1. La del Pescado (Zaragoza)
  2. La de la Libertad (Buelna)
  3. La de la Tercena o Calle Real (Rosales)
  4. La del Comercio (Ángel Flores)
  5. La del Refugio (Miguel Hidalgo)
El resto, “era monte virgen”.

Cruzaban esas calles las del:
  1. Indio Triste (Morelos)
  2. Callejón del Oro (Rubí)
  3. La de los  Artesanos (Carrasco)
  4. La Martínez de Castro (Obregón)
  5. La de la Independencia (Paliza)
  6. La del Águila (Jesús G. Andrade)
  7. La de La Barranca o Diego Redo (Aquiles Serdán)

Y no había más ciudad.

En el mapa de Plácido Vega ─aquel simpático personaje de la barba en cascada─, la pequeña ciudad aparece con los indecisos trazos de su crecimiento hacia el sur, al surgir las borrosas líneas iniciales de la calles Seminario (Juárez) y la San Isidro (Escobedo). 

Este mapa no consigna su autor y su hechura corresponde más bien a un aficionado a la ingeniería.

El General Plácido Vega se hizo cargo del gobierno en 1861 ante la renuncia del General Ignacio Pesqueira.
 
Fue en ese año en 1861 cuando se levantó el mapa, que el General Vega dio los pasos necesarios para crear el Colegio Mercantil el 29 de enero de 1861; dicha institución se encargaría de formar maestros, tenedores de libros y ensayadores de metales.
 
Fue este Colegio Mercantil un antecedente del Colegio Rosales, que Don Eustaquio Buelna, 12 años después, haría nacer en Mazatlán el año de 1873.

En el mapa de 1861 se señalan claramente los caminos reales que partían a Quilá y, consecuentemente, a Mazatlán, el de El Vallado que llevaba a Navolato, y Altata, y el de Pericos por donde agarraban camino las recuas de mulas y burros cargados con mercancías antes de la apertura del camino real capaz de dar tráfico cómodo y rápido a las primeras diligencias de Baltasar Izaguirre y Antonio de la Peña, auténticos pioneros del transporte público en Sinaloa.

Por cierto que los mejores cocheros y “sotas”de diligencia fueron Leonardo Rojas Contreras, Alfonso Tiznado, Isabel Torres (alias El Becerro), José El Húngaro Alemán, Fernando El Iguano Torres y el Güero Rafail. 
El Iguano Torres fue asaltado por equivocación por Heraclio Bernal, y el Güero Rafail fue fusilado por el General Ramón F. Iturbe en el rancho Los Bonetes, entre El Fuerte y Álamos, “por tener ligas de amistad con los peores caciques de la región como los Vega y Orrantia”.

Maximiliano Campos fue otro famoso cochero de diligencia y murió de susto cuando se le apareció el diablo en un recodo del camino que va a Palo Chino, cerca de El Fuerte.

En el mapa de Plácido Vega, además de las veredas por donde salía la gente al sur y norte, se aclara perfectamente que la villaiv>En 1861, el Gobernador del Estado, General Plácido Vega, ordenó hacer un mapa, “lo más fiel posible”, de lo que era en ese tiempo la ciudad de Culiacán. Dicho mapa confirma lo que había dicho el Llicenciado Francisco Verdugo Fálquez, en su libro Las viejas calles de Culiacán, que se publicó en 1949, en el sentido de que la ciudad se componía de cinco calles pegadas al río Tamazula: 
  1. La del Pescado (Zaragoza)
  2. La de la Libertad (Buelna)
  3. La de la Tercena o Calle Real (Rosales)
  4. La del Comercio (Ángel Flores)
  5. La del Refugio (Miguel Hidalgo)
El resto, “era monte virgen”.

Cruzaban esas calles las del:
  1. Indio Triste (Morelos)
  2. Callejón del Oro (Rubí)
  3. La de los  Artesanos (Carrasco)
  4. La Martínez de Castro (Obregón)
  5. La de la Independencia (Paliza)
  6. La del Águila (Jesús G. Andrade)
  7. La de La Barranca o Diego Redo (Aquiles Serdán)

Y no había más ciudad.

En el mapa de Plácido Vega ─aquel simpático personaje de la barba en cascada─, la pequeña ciudad aparece con los indecisos trazos de su crecimiento hacia el sur, al surgir las borrosas líneas iniciales de la calles Seminario (Juárez) y la San Isidro (Escobedo). 

Este mapa no consigna su autor y su hechura corresponde más bien a un aficionado a la ingeniería.

El General Plácido Vega se hizo cargo del gobierno en 1861 ante la renuncia del General Ignacio Pesqueira.
 
Fue en ese año en 1861 cuando se levantó el mapa, que el General Vega dio los pasos necesarios para crear el Colegio Mercantil el 29 de enero de 1861; dicha institución se encargaría de formar maestros, tenedores de libros y ensayadores de metales.
 
Fue este Colegio Mercantil un antecedente del Colegio Rosales, que Don Eustaquio Buelna, 12 años después, haría nacer en Mazatlán el año de 1873.

En el mapa de 1861 se señalan claramente los caminos reales que partían a Quilá y, consecuentemente, a Mazatlán, el de El Vallado que llevaba a Navolato, y Altata, y el de Pericos por donde agarraban camino las recuas de mulas y burros cargados con mercancías antes de la apertura del camino real capaz de dar tráfico cómodo y rápido a las primeras diligencias de Baltasar Izaguirre y Antonio de la Peña, auténticos pioneros del transporte público en Sinaloa.

Por cierto que los mejores cocheros y “sotas”de diligencia fueron Leonardo Rojas Contreras, Alfonso Tiznado, Isabel Torres (alias El Becerro), José El Húngaro Alemán, Fernando El Iguano Torres y el Güero Rafail. 
El Iguano Torres fue asaltado por equivocación por Heraclio Bernal, y el Güero Rafail fue fusilado por el General Ramón F. Iturbe en el rancho Los Bonetes, entre El Fuerte y Álamos, “por tener ligas de amistad con los peores caciques de la región como los Vega y Orrantia”.

Maximiliano Campos fue otro famoso cochero de diligencia y murió de susto cuando se le apareció el diablo en un recodo del camino que va a Palo Chino, cerca de El Fuerte.

En el mapa de Plácido Vega, además de las veredas por donde salía la gente al sur y norte, se aclara perfectamente que la villa v>En 1861, el Gobernador del Estado, General Plácido Vega, ordenó hacer un mapa, “lo más fiel posible”, de lo que era en ese tiempo la ciudad de Culiacán. Dicho mapa confirma lo que había dicho el Llicenciado Francisco Verdugo Fálquez, en su libro Las viejas calles de Culiacán, que se publicó en 1949, en el sentido de que la ciudad se componía de cinco calles pegadas al río Tamazula: 
  1. La del Pescado (Zaragoza)
  2. La de la Libertad (Buelna)
  3. La de la Tercena o Calle Real (Rosales)
  4. La del Comercio (Ángel Flores)
  5. La del Refugio (Miguel Hidalgo)
El resto, “era monte virgen”.

Cruzaban esas calles las del:
  1. Indio Triste (Morelos)
  2. Callejón del Oro (Rubí)
  3. La de los  Artesanos (Carrasco)
  4. La Martínez de Castro (Obregón)
  5. La de la Independencia (Paliza)
  6. La del Águila (Jesús G. Andrade)
  7. La de La Barranca o Diego Redo (Aquiles Serdán)

Y no había más ciudad.

En el mapa de Plácido Vega ─aquel simpático personaje de la barba en cascada─, la pequeña ciudad aparece con los indecisos trazos de su crecimiento hacia el sur, al surgir las borrosas líneas iniciales de la calles Seminario (Juárez) y la San Isidro (Escobedo). 

Este mapa no consigna su autor y su hechura corresponde más bien a un aficionado a la ingeniería.

El General Plácido Vega se hizo cargo del gobierno en 1861 ante la renuncia del General Ignacio Pesqueira.
 
Fue en ese año en 1861 cuando se levantó el mapa, que el General Vega dio los pasos necesarios para crear el Colegio Mercantil el 29 de enero de 1861; dicha institución se encargaría de formar maestros, tenedores de libros y ensayadores de metales.
 
Fue este Colegio Mercantil un antecedente del Colegio Rosales, que Don Eustaquio Buelna, 12 años después, haría nacer en Mazatlán el año de 1873.

En el mapa de 1861 se señalan claramente los caminos reales que partían a Quilá y, consecuentemente, a Mazatlán, el de El Vallado que llevaba a Navolato, y Altata, y el de Pericos por donde agarraban camino las recuas de mulas y burros cargados con mercancías antes de la apertura del camino real capaz de dar tráfico cómodo y rápido a las primeras diligencias de Baltasar Izaguirre y Antonio de la Peña, auténticos pioneros del transporte público en Sinaloa.

Por cierto que los mejores cocheros y “sotas”de diligencia fueron Leonardo Rojas Contreras, Alfonso Tiznado, Isabel Torres (alias El Becerro), José El Húngaro Alemán, Fernando El Iguano Torres y el Güero Rafail. 
El Iguano Torres fue asaltado por equivocación por Heraclio Bernal, y el Güero Rafail fue fusilado por el General Ramón F. Iturbe en el rancho Los Bonetes, entre El Fuerte y Álamos, “por tener ligas de amistad con los peores caciques de la región como los Vega y Orrantia”.

Maximiliano Campos fue otro famoso cochero de diligencia y murió de susto cuando se le apareció el diablo en un recodo del camino que va a Palo Chino, cerca de El Fuerte.

En el mapa de Plácido Vega, además de las veredas por donde salía la gente al sur y norte, se aclara perfectamente que la villa d>En 1861, el Gobernador del Estado, General Plácido Vega, ordenó hacer un mapa, “lo más fiel posible”, de lo que era en ese tiempo la ciudad de Culiacán. Dicho mapa confirma lo que había dicho el Llicenciado Francisco Verdugo Fálquez, en su libro Las viejas calles de Culiacán, que se publicó en 1949, en el sentido de que la ciudad se componía de cinco calles pegadas al río Tamazula: 
  1. La del Pescado (Zaragoza)
  2. La de la Libertad (Buelna)
  3. La de la Tercena o Calle Real (Rosales)
  4. La del Comercio (Ángel Flores)
  5. La del Refugio (Miguel Hidalgo)
El resto, “era monte virgen”.

Cruzaban esas calles las del:
  1. Indio Triste (Morelos)
  2. Callejón del Oro (Rubí)
  3. La de los  Artesanos (Carrasco)
  4. La Martínez de Castro (Ob

Temas de esta nota
Enlaces patrocinados