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El Tío venden los mejores tacos de cabeza de res en la colonia Barrancos, de Culiacán, Sinaloa

Los habitantes de la zona, aseguran que los tacos que vende “El Tío”, son los más reportados. El aroma a cabeza de res con sus condimentos, cebollita y cilantro provocan el antojo de quienes pasan por el lugar

El Tío venden los mejores tacos de cabeza de res en la colonia Barrancos, de Culiacán, Sinaloa

Culiacán, Sinaloa.- Feliciano Zazueta Rochín es mejor conocido por todos como “El Tío”. Desde hace 28 años, es vecino de la colonia Barrancos en Culiacán, Sinaloa y aquí hizo de su vida y la de su familia un ejemplo de trabajo.

Los habitantes de la zona, aseguran que los tacos que vende “El Tío”, son los más reportados. Es por eso que Tus Buenas Noticias se fue a entrevistarlo para preguntarle por su sazón. 

El aroma a cabeza de res con sus condimentos, cebollita y cilantro provocan el antojo de quienes pasan por el lugar. Con un saludo cargado de amabilidad, Felix da la bienvenida a sus comensales. “¿Que le damos?”, pregunta rápidamente para tener bien atendido al cliente. “Lo que la gente busca es que los traten bien, que les den un buen servicio, y por supuesto, el sabor es muy importante para que regresen”, dice al señalar la estrategia que ha utilizado para alcanzar el éxito logrado.

Así es como diariamente atiende a sus clientes que llegan buscando un taquito para mitigar el hambre o el antojo, y se van siendo amigos del “tío” de todos los que llegan hasta su carreta.

A sus 50 años de edad, Feliciano, no ha tenido una vida sencilla. Desde su juventud se inclinó por el oficio de la carne. “Yo empecé desde chamaco a trabajar en una carnicería, y ahí vendían cabeza cocida. Así fue como tuve mi primer contacto con este mundo.

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Desde siempre trabajé en una carnicería y en otra”, asegura. Y de tanto trabajar, la vida le sonrió. Llegó el momento en que pudo establecer su propio negocio. Ya no era el chamaco que cortaba los trozos de carne. “el tío” se convirtió en el carnicero de su propio negocio.

La fortuna le sonreía, hasta que de repente, una enfermedad cortó sus aspiraciones y se vio obligado a dejar de trabajar. La recuperación fue difícil, pero gracias al apoyo de Alma, su esposa y sus tres hijos, Felix logró salir adelante. “Mi esposa y mis hijos me motivaron para salir adelante. Ya después de que me enferme estuve tres meses incapacitado y no alcanzaba el dinero. Ellos fueron los que me alentaron a iniciar con la carreta de tacos”, asegura “El Tío”.

Y gracias a ese aliento de su familia es que Feliciano se puso en pie y logró llenarse de ánimo y motivación para intentar ser productivo. La idea de poner una carreta de tacos de cabeza no le parecía descabellada. Siempre había trabajado la carne de res, y recordó que cuando era niño veía a uno de sus tíos (allá en Mocorito) preparar esas delicias.

“A preparar la cabeza me enseñé cuando estaba morro. Me iba al rancho de San Benito, Mocorito y miraba cómo se hacía. Me enseñé a cocinar y me animé a poner los tacos. Es que yo tenía un tío que hacía todo eso, además de chicharrón, manteca, chilorio, y yo vendía esos productos también en la carnicería, hasta que tuve que dejarlo porque ya no podía trabajar”, asegura.

Pero como dice, lo que bien se aprende no se olvida. Por eso es que aun cuando de niño aprendió a preparar todas esas delicias, ahora de adulto lo recuerda como si hubiera aprendido ayer.

Aunque la carreta de tacos de “el tío” tiene apenas cinco años establecida, los clientes no le faltan. “Yo empecé con esta carretita porque me enfermé y tenía que hacer algo para salir adelante con mi familia. Además de mi esposa, tenía a mis hijos que estudiaban y no podía dejarlos así nada más”.

Y es que, para su orgullo, Feliciano tiene a dos hijos profesionistas y una más en preparatoria, Feliciano Zazueta Rochín hizo nueva vida en su carreta de tacos. por lo que necesitaba un empleo para apoyarlos en sus estudios. Para ellos, esos han sido años difíciles, pero poco a poco el panorama ha tenido una mejoría y eso le ha ayudado para ser el sostén de su familia.

A todos mis hijos les he dado estudio vendiendo tacos. Sí sale, con mucho esfuerzo, pero cuando se quiere se pueden lograr las metas”, señala con mucha razón. Y ese esfuerzo es reconocido por sus hijos que agradecen el apoyo de un padre y una madre que han sido para ellos un ejemplo constante de dedicación, perseverancia y de empeño. Superando toda dificultad, Feliciano Rochín, “El Tío” de Barrancos, le pone sabor a sus tacos. Su esfuerzo condimenta su economía familiar y le pone sabor al barrio. 

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