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Así es como Pablo, un albañil que trabaja en el sector Barrancos de Culiacán, construye una esperanza para tener una vida mejor

Ni los fuertes rayos del sol y el calor intenso de Culiacán detienen a Pablo un albañil que trabaja día a día para darle un mejor sustento a su familia

Así es como Pablo, un albañil que trabaja en el sector Barrancos de Culiacán, construye una esperanza para tener una vida mejor

Culiacán, Sinaloa.- Entre una de las calles del sector Barrancos de Culiacán, Sinaloa, se encuentra Pablo López, un albañil que cuenta para Tus Buenas Noticias como fue que inició en este oficio y que ha sido el sustento para sacar adelante a su familia.

Era todavía un jovencito cuando Pablo López Ruiz tuvo que aprender a ganarse la vida. Ladrillo por ladrillo construye su esperanza de vida. Era un jovencito, pero estaba encaprichado en querer dejar la escuela, su papá decidió llevarlo con él a trabajar en la obra. Pensaba que el trabajo duro lo doblegaría y haría volver a clases. No sucedió. Nada salió según los planes de su papá. Pablo encontró en el trabajo de peón de albañil una manera de subsistir. “Tenía 15 años cuando mi papá me llevó a trabajar con él, empecé como ayudante y pues él fue quien me enseñó este oficio, lo hizo para castigarme, porque ya no quería estudiar, y más que un castigo para mi fue una enseñanza porque aquí me quedé”, dice entre risas.

Para Pablo ser albañil le ha traído muchas e satisfacciones en la vida, además de construir casas con cada ladrillo va armando la esperanza de mejorar su vida y la de su familia. Como padre de seis hijos, Pablo se motiva por llevar cada día algo para comer a su hogar. Sus hijos, asegura, son su orgullo. Cinco de ellos son estudiantes destacados, mientras que su hijo mayor ha seguido sus mismos pasos. “Ahora a mí me tocó estar en el lugar de mi papá, cuando me llevó a trabajar a la obra porque igualito que a mí, yo tuve que traerme a mi hijo mayor para que vea que la vida no es fácil y que lo mejor sería la escuela, pero no quiere, así que tiene que trabajar para saber que nada es gratis en la vida”, dice frunciendo el ceño en reflexión. Aunque asegura que no era su deseo, Pablo ya enseñó a su hijo de 17 años a colar y pegar algunos ladrillos.

Por casi 20 años Pablo ha dedicado su vida a trabajar como albañil y ahora enseña a su hijo el mismo oficio.

Asegura que es mejor que aprenda el oficio a que ande por las calles haciendo males. “Le soy sincero, este no era mi deseo para mi hijo, pero en lugar de que ande en la calle entre los vicios, prefiero que se venga a trabajar conmigo porque al menos yo sé en dónde está y este oficio podrá ayudarlo a sacar adelante a su familia cuando la tenga”, dice. Aunque para él no ha sido sencillo tener que trabajar de sol a sol en este oficio, acepta que ha sido la única manera en la que ha podido llevar el sustento a su casa.

Luego de que rechazara la oportunidad que sus padres le brindaron de tener un estudio, ahora tiene que enfrentar su realidad. Su mayor deseo, asegura, es que sus hijos que ahora estudian la educación básica, sí logren terminar su preparación académica. Pues, aunque asegura que un oficio es un digno trabajo, no hay nada como una profesión que las ayude a salir adelante. “Con mi hijo, pues ya no pude hacer nada.

Pero espero que mis otros hijos si puedan salir adelante con una carrera, de verdad que no hay mejor herencia que les pueda dejar, nunca va a ser mejor ser albañil que profesionista”, dice con una voz reflexiva. El ejemplo del trabajo honesto es lo más importante y considerar que nunca es tarde para volver a la escuela es la mejor esperanza.

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