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Esteban Guzmán; una vida dedicada a servir en Navolato

Esteban y su esposa María Teresa son ejemplo de vida, dedicación y servicio en Navolato. Los recuerdan en clubes, Cruz Roja, educación y el ingenio azucarero.

Esteban Guzmán; una vida dedicada a servir en Navolato

Esteban y su esposa María Teresa son ejemplo de vida, dedicación y servicio en Navolato. Los recuerdan en clubes, Cruz Roja, educación y el ingenio azucarero.



Desde joven Esteban Guzmán León aprendió que la mejor forma de tener una buena vida es brindando un poco de lo que se tiene. Junto a María Teresa Rivera Gastélum escribieron páginas en luchas comunes en el municipio de Navolato, involucrándose en clubes, patronatos pro-secundaria, pro-preparatoria y una vida de entrega a la Cruz Roja, entre otras grandes acciones.

Desde que Esteban recuerda, la semillita del servicio ha formado parte de su forma de vivir; porque, así como la célebre frase atribuida al escritor indio Rabindranath Tagore, Esteban piensa que quien no vive para servir, no sirve para vivir.



Ser bondadoso y de buen corazón fueron cualidades que a edad temprana encontraron respuesta en la admiración de María Teresa Rivera Gastélum. Los dos con vocación de servicio coincidieron muy bien, y por esos cauces llegó a ser la mujer de su vida y madre de sus cuatro hijos.

La señora María Teresa, fue una dama en toda la extensión de la palabra, que logró ganarse el cariño y la admiración de un joven al que cada mañana encontraba camino al trabajo.

En una de esas mañanas de neblina invernal, distintivas de aquel Navolato cañero, coincidieron en un puesto de atole caliente. Ese momento fue el inicio de una historia de amor que duró casi 60 años y que, al día de hoy, tiene como fruto una familia de 12 nietos y cuatro bisnietos.

A sus 82 años Esteban recuerda aquella mañana como si hubiera sido ayer. Sus ojos brillan al hablar de su esposa. Afirma que ha sido la mujer más dulce, fina y servicial que ha cruzado en su camino, para dejar una huella que permanece a pesar de la muerte.

Junto a ella aprendió que lo más importante es “perderse al servicio de los demás”. Por ello, cada semana de vida adulta estuvo encaminada a realizar actos de servicio. Esteban piensa que al servir les ha brindado a otras personas la oportunidad de tener lo que él no tuvo.



Durante los años de pujanza cañera y el obrerismo en Navolato, Esteban fue Secretario General del Sindicato de Azucareros, así veló durante algún tiempo por el bienestar de los trabajadores del Ingenio. En ese valle de hombres tiznados siempre hubo demandas de mejores salarios, equipamiento y prestaciones.

Su vida de servicio se marcó con su participación en los clubes sociales de Navolato. También fue Presidente y Subgobernador del Club Activo 20-30 Internacional. Cuando se luchó por el derecho a la educación fue Vicepresidente del Patronato Pro Secundaria y luego del Patronato Pro Preparatoria de Navolato.



Su reconocida solvencia social y vocación de servicio lo llevaron a ser Constituyente del Municipio. Luego también Esteban Guzmán fue Secretario de Organización de la Asociación Pro Municipio Libre; fue Presidente y fundador del Club de Leones de Navolato; y tres veces Presidente del Patronato de Cruz Roja de Navolato.

No por nada, se siente orgulloso de Navolato y la gente del municipio le recuerda como hombre servicial.

A Esteban se le llena el pecho de emoción al reconocer que en Cruz Roja dio una parte importante de su vida. Junto con su María Teresa, lograron traer grandes beneficios para esta Benemérita institución, cuando este tipo de asistencia médica apenas veía la luz en Navolato.

Afirma que la tarea de constituir una Cruz Roja en Navolato no fue sencilla. Requirió de muchas horas de trabajo y mucho ánimo y visión para poder lograr que fuera una realidad.



“Mi intención siempre ha sido ayudar a la gente de Navolato. He disfrutado mucho mi trabajo. En Cruz Roja, estuvimos mi esposa y yo trabajando más de 30 años. “Hay veces que me pongo a reflexionar y digo ¿cómo le hice para andar en tantas cosas?”, dice con un dejo de satisfacción.

“Todavía no sé de dónde sacaba fuerza. Muy inteligente no soy, pero lo que siempre tuve fue tesón y visión”, dice entre risas, mientras reflexiona en la gran ayuda que  recibió de su esposa.



Antes de perder la vida, su esposa María Teresa, tuvo el honor de ser galardonada por parte del Consejo Directivo Nacional de Cruz Roja. Se le reconoció su gran calidad humana y su esmero en hacer exitosas las colectas, logrando recabar siempre una gran cantidad de dinero en beneficio de la institución.

Según los que han tenido la oportunidad de trabajar en ello, hacer una colecta para Cruz Roja es de lo más pesado y lo más duro, porque se trata de persuadir. Pero también es de las actividades que traen mayores satisfacciones.

Esteban hace una pausa y recuerda que, en su afán de ayudar, cuando en Navolato apenas iniciaba la Cruz Roja, también le tocó prestar su automóvil familiar para trasladar a algunas personas heridas.

Con el paso del tiempo, ayudaron a conseguir la primera ambulancia para Cruz Roja Navolato. Cuenta que, se fueron a San Diego y luego de toda una odisea lograron traer la ambulancia que compraron con el dinero de las colectas.

“La ambulancia la traíamos repleta de camillas, material de sutura, medicamento, oxigeno, cilindros. Traíamos de todo. Es una anécdota muy buena porque nos recuerda todo el trabajo que hicimos en beneficio del pueblo”. Esas son vivencias que recuerda y lo hacen volver a sentir, y reír con satisfacción.

Según sus palabras, cuando le das algo a alguien, lo más hermosos que se recibe en pago es que Dios te llene de bendiciones. “Ese es el mejor regalo. Siento que no hay mejor pago. El ver reflejado en la gente la gratitud es lo más bonito”.



Viudo y con tiempo para ver el pasado, Esteban Guzmán asegura que lo que más le llena, es saber que esa semillita del servicio está en el corazón de todos los miembros de su familia, quienes dedican de alguna u otra forma su tiempo para servir a los demás.

En Navolato, Esteban Guzmán y María Teresa Rivera son un referente de servicio. En cada institución o actividad memorable, sus nombres aparecen inscritos en la historia local. El Navolato cañero que vieron florecer hoy les entrega las mieles de la gratitud. Con esos recuerdos Esteban se endulza la vida.

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