Síguenos

El profesor Héctor Melchor Román Campos, es el inolvidable maestro de Navolato

Orgullo de la sierra de Mocorito llegó a ser en Navolato “padre de muchas generaciones de primaria y cofundador de la Escuela Secundaria de La Palma.
15 mayo, 2023

Hablar del profesor Héctor Melchor Román Campos, es recordar que la docencia es una vocación que viene del corazón. Desde niño en la primaria allá en la sierra de Mocorito, soñó con ser maestro y llegó a ser “padre” de muchas generaciones en primarias de Navolato y cofundador de la secundaria de La Palma.

A sus 84 años, el Profe Héctor continúa con ese amor de padre por los que fueron sus pupilos. Sus reencuentros se vuelven un nudo de sentimientos.

Era tan solo un niño cuando decidió ser maestro. Mientras vivía en El Tule, Mocorito tuvo la oportunidad de estudiar hasta cuarto año de primaria. Y los otros dos años de primaria los terminó en el Internado Infantil del Estado, en Culiacán. Fue muy doloroso a esa edad dejar su hogar paterno para continuar con un sueño que anidaba.

Llegó a Guamúchil y estudió la secundaria. Luego, empezó a trabajar. A sus 18 años cubrió su primer interinato como maestro de primaria en el pueblo Mirasoles, en la sindicatura de Jesús María, municipio de Culiacán.

Ahí, reconoció ese amor por la enseñanza. Formar niños y jóvenes lo mantuvo con el deseo de continuar en esa profesión que había elegido.

Ya como un maestro en activo, continuó sus estudios en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio. Terminada su preparación profesional, ahora sí, ya era oficialmente un maestro.

El Profe Héctor, como todos lo conocen, tuvo algunos años de servicio en la comunidad de Las Bebelamas de Sataya. Allá, también es recordado con cariño.

Pero en 1965, su vida dio un giro. Llegó a La Palma acompañado por Gloria Valenzuela, su esposa, y desde entonces, no ha hecho otra cosa más que dedicar su vida a la enseñanza y procurar el bienestar de los niños y jóvenes de este lugar.

Al llegar a La Palma, el Profe Héctor tomó nuevos bríos. Empezó con mucha actividad, energía y el ánimo de sacar adelante a los niños del lugar.

Se incorporó a la primaria Ruperto Verdugo Palazuelos, y al ver que esos niños ya no tenían más oportunidades por delante, promovió iniciativas para que los niños continuaran con su educación básica. Así, en compañía de los maestros Manuel Antonio Méndez Aranda y Felipe Cortés Corona, impulsaron la creación de una Escuela Secundaria.

Los maestros, junto con sus ocho primeros alumnos, recorrían distintos lugares con la intención de encontrar un lugar propicio para impartir las clases. “Andábamos a salto de mata porque no teníamos un lugar en donde darles las clases. Nos reuníamos en casas particulares, e incluso en un templo apostólico en desuso, hasta que trabajamos para construir las aulas de la secundaria en 1974”, recuerda el maestro Héctor Melchor, como si fuera ayer.

Al día de hoy, la secundaria lleva el nombre de Salvador Alvarado. Lo que inició con ocho alumnos y tres maestros, hoy cuenta con 693 jóvenes que estudian con fervor para lograr culminar sus estudios de educación básica.

Este logro, para el maestro Román Campos es una gran satisp style="text-align: justify;">Hablar del profesor Héctor Melchor Román Campos, es recordar que la docencia es una vocación que viene del corazón. Desde niño en la primaria allá en la sierra de Mocorito, soñó con ser maestro y llegó a ser “padre” de muchas generaciones en primarias de Navolato y cofundador de la secundaria de La Palma.

A sus 84 años, el Profe Héctor continúa con ese amor de padre por los que fueron sus pupilos. Sus reencuentros se vuelven un nudo de sentimientos.

Era tan solo un niño cuando decidió ser maestro. Mientras vivía en El Tule, Mocorito tuvo la oportunidad de estudiar hasta cuarto año de primaria. Y los otros dos años de primaria los terminó en el Internado Infantil del Estado, en Culiacán. Fue muy doloroso a esa edad dejar su hogar paterno para continuar con un sueño que anidaba.

Llegó a Guamúchil y estudió la secundaria. Luego, empezó a trabajar. A sus 18 años cubrió su primer interinato como maestro de primaria en el pueblo Mirasoles, en la sindicatura de Jesús María, municipio de Culiacán.

Ahí, reconoció ese amor por la enseñanza. Formar niños y jóvenes lo mantuvo con el deseo de continuar en esa profesión que había elegido.

Ya como un maestro en activo, continuó sus estudios en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio. Terminada su preparación profesional, ahora sí, ya era oficialmente un maestro.

El Profe Héctor, como todos lo conocen, tuvo algunos años de servicio en la comunidad de Las Bebelamas de Sataya. Allá, también es recordado con cariño.

Pero en 1965, su vida dio un giro. Llegó a La Palma acompañado por Gloria Valenzuela, su esposa, y desde entonces, no ha hecho otra cosa más que dedicar su vida a la enseñanza y procurar el bienestar de los niños y jóvenes de este lugar.

Al llegar a La Palma, el Profe Héctor tomó nuevos bríos. Empezó con mucha actividad, energía y el ánimo de sacar adelante a los niños del lugar.

Se incorporó a la primaria Ruperto Verdugo Palazuelos, y al ver que esos niños ya no tenían más oportunidades por delante, promovió iniciativas para que los niños continuaran con su educación básica. Así, en compañía de los maestros Manuel Antonio Méndez Aranda y Felipe Cortés Corona, impulsaron la creación de una Escuela Secundaria.

Los maestros, junto con sus ocho primeros alumnos, recorrían distintos lugares con la intención de encontrar un lugar propicio para impartir las clases. “Andábamos a salto de mata porque no teníamos un lugar en donde darles las clases. Nos reuníamos en casas particulares, e incluso en un templo apostólico en desuso,

Enlaces patrocinados