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Más de medio siglo de música norteña y un artista que no se rinde: José Fernando, el cantante que alegra las mañanas en Mazatlán

En tianguis y mercados la voz de José Fernando resuena y mantiene viva la tradición de la música mexicana en el puerto. El artista sostiene una forma de vida donde la música abre conversación, acompaña el día a día y recuerda que el talento también puede ser trabajo digno

20 junio, 2026
José Fernando tiene una vida cantando música norteña, los clientes de mercados y tianguis de Mazatlán son su público cada mañana
José Fernando tiene una vida cantando música norteña, los clientes de mercados y tianguis de Mazatlán son su público cada mañana

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Desde hace cuatro años el señor José Fernando es la voz que ameniza las mañanas en los mercados y tianguis de Mazatlán.

Con 70 años de vida y más de 50 años cantando todos los días, José Fernando se dedica actualmente a hacer lo que más le apasiona para ganarse el sustento en el puerto.

En entrevista con Tus Buenas Noticias, en medio del Tianguis de la colonia Flores Magón, donde canta todos los martes, jueves y domingos, el duranguense platica cómo fue que a muy corta edad llegó a Mazatlán, completamente solo, en busca de mejores oportunidades para vivir.

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José Fernando nació en el pueblo de Tayoltiya, Durango, donde estudió la primaria y descubrió su gusto y talento para cantar.

Desde los siete años de edad empezó a participar en todos los festivales escolares, con entusiasmo se ofrecía para cantarle a las mamás en su día o en cualquier fecha especial que se celebrara en su primaria.

José Fernando lleva 50 años cantando a diario, durante los últimos cuatro años lo ha hecho en mercados y tianguis de Mazatlán
José Fernando lleva 50 años cantando a diario, durante los últimos cuatro años lo ha hecho en mercados y tianguis de Mazatlán

“Tengo 70 años y canto desde los 7 años en la escuela, en los festivales del día de las madres, en comedias de Cantinflas, de Tin Tan, había muchos libros que las maestras traían y sacaban comedias de ahí y yo siempre era el primero en apuntarme para participar”, recuerda con gusto.


Con una bocina colgada de los hombros, con un micrófono conectado y su celular conectado por bluetooth para poner las pistas de música norteña, José Fernando camina por el Tianguis mientras continúa recordando su niñez.

Platica que en la lejanía de su pueblo hubo un profesor que al ver sus aptitudes le pidió a sus papás permiso de llevárselo a vivir y estudiar a la capital de Durango, pero sus padres se negaron al ser el único hijo varón de la familia y tener tan corta edad.

“Mis papás se animaban mucho les gustaba verme, un maestro del rancho les decía présteme al niño yo me encargo de él, yo le doy la escuela y se lo voy a estar trayendo y no, mis papás no quisieron, me quería llevar a Durango para que yo pudiera desarrollar mi talento, pero ellos dijeron que no, era el único varón entre puras hermanas”, señala.


Así José Fernando terminó la primaria en su pueblo y luego decidió viajar a Mazatlán. Con solo 13 años de edad, el niño emprendió su camino completamente solo, con la dirección de una hermana que ya vivía en el puerto escrita en un papel, eso era todo.

Desde muy pequeño José Fernando descubrió su habilidad y su gusto por el canto, pasión que lo ha acompañado toda su vida
Desde muy pequeño José Fernando descubrió su habilidad y su gusto por el canto, pasión que lo ha acompañado toda su vida

“Me vine yo solo, había una hermana que se había venido anteriormente aquí y nomas con el puro domicilio en la calle Rastro de la colonia Urías, así llegué y anduve preguntando casa por casa por la calle Rastro y sí la encontré”, platica con entusiasmo.


Construcción y música para ganarse la vida

Desde su llegada a Mazatlán José Fernando busco trabajo en la construcción para aportar al sustento en la casa de su hermana, pero en sus ratos libres seguía cantando e incluso empezó a inscribirse en concursos en los que le iba bien a pesar de la competencia con los talentos porteños.

“Empecé a participar en varios concursos pero esta dura la competencia en Mazatlán hay muchos artistas buenos, con mucho talento, me sacaba segundos lugares, pero una vez en La Paz me saqué el primer lugar”, dice con orgullo.


En poco tiempo José Fernando decidió buscar suerte aún más lejos de su tierra. Sus padres y hermanas ya habían migrado también de Tayoltita a Mazatlán en busca de mejores oportunidades laborales.

El joven decidió ir a La Paz, Baja California Sur, donde vivió más de 40 años. Allá continuó trabajando en la construcción, pero también se integró a un grupo de música norteña, con el que trabajaba en la huipa, cantando en playas y restaurantes.

“En La Paz estuve en un grupo hasta la pandemia, ahí falleció el requinto y yo también me enfermé, estuve más de 40 años en La Paz y también trabajaba en la construcción. Con el grupo norteño yo era la voz y había un muchacho que tocaba el bajo y cantaba también, nos alternábamos”, explica.


El Tianguis de la colonia Flores Magón es uno de los escenarios en los que José Fernando deleita a los asistentes con sus canciones
El Tianguis de la colonia Flores Magón es uno de los escenarios en los que José Fernando deleita a los asistentes con sus canciones

Así, al terminar la pandemia del COVID 19, José Fernando regresó a Mazatlán para estar con su familia ya que el grupo con el que trabajó muchos años se desintegró.

Vivir de lo que ama

A su llegada al puerto decidió seguir cantando, ahora lo hace en sitios públicos, en los que las personas aprecian su voz y lo apoyan económicamente.

“Ahora sí vivo de puro cantar y la pensión del bienestar, los días de tianguis me vengo a cantar aquí o me meto al mercado, a veces me lo permiten y otras no, me voy al mercado del Conchi, al de la Juárez, al Juan Carrasco o me voy a la playa”.


De vez en cuando, también hace trabajos de plomería o albañilería, pero asegura que ya no puede realizar las actividades físicas como antes por su edad.

José Fernando agradece a las personas que a diario lo escuchan, pues asegura que su mayor pasión en la vida es cantar y eso lo hace feliz.

“Mi pasión es cantar, voy a seguir cantando hasta que Dios me de fuerzas, tengo 50 años de cantar casi diario a mí me apoya mucho la gente, darles las gracias por el apoyo que me dan a toda la gente me escucha y aportan algo”, dice con una sonrisa.


Mientras continúa su recorrido por el Tianguis de la colonia Flores Magón, José Fernando interpreta canciones de grupos norteños, de artistas de música vernácula.

Con su voz aún potente que se resistió a ceder ante los estragos del COVID 19 y al desgaste de la edad, el artista asegura que los cuidados que tiene con su instrumento de trabajo son clave para continuar deleitando a los mazatlecos.

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A diario dedica alrededor de 4 horas a cantar, que es el tiempo que aguanta la batería de la bocina, mientras canta las personas se paran a escucharlo, lo saludan y lo apoyan.

“No me quejo de la catada, a veces no hay mucho movimiento, pero hay días que sí, diario canto tres o cuatro horas, me cuido la voz, caliento antes de salir de la casa, tomo miel, limón, jengibre, de todo para seguir cantando”, asegura.



Al final, José Fernando no solo “ameniza” las mañanas: sostiene una forma de vida donde la música abre conversación, acompaña el día a día y recuerda que el talento también puede ser trabajo digno.

Mientras la bocina marca el ritmo y su voz se resiste a apagarse, José Fernando deja una invitación esperanzadora: escuchar, valorar y acompañar.

Porque cuando una comunidad decide apoyar, no solo se impulsa a un artista; se protege una tradición viva que le da identidad a Mazatlán.

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