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La Primaria Agustina Ramírez, ubicada en la colonia Tierra Blanca, y con 79 años de antigüedad, cambió su rostro y renovó su vínculo con la comunidad gracias a una obra mural que hoy da vida a su fachada.

Más que una intervención estética, el proyecto se convirtió en un mensaje de inclusión, diversidad y pertenencia, valores que distinguen a este plantel con casi un siglo de historia.

Hoy, el mural no solo embellece una fachada: cuenta una historia de paz, inclusión y esperanza compartida.
Hoy, el mural no solo embellece una fachada: cuenta una historia de paz, inclusión y esperanza compartida.

La iniciativa surgió tras el interés de la directora del plantel, la maestra Patricia Guadalupe Avilez Fernández, quien conoció el trabajo del proyecto Vamos Pintando, Construyendo Paz a través de murales realizados en otras escuelas. 

“Me gustó el mensaje que transmitían: prevención de adicciones, amor a la familia y paz. Pensé que era algo que también podíamos compartir como escuela”, explicó.


Arte que transforma espacios

Tras el contacto con los coordinadores del proyecto, se logró concretar una colaboración con apoyo de empresas patrocinadoras, lo que permitió financiar materiales y el trabajo artístico.

La propuesta final giró en torno a la diversidad y la inclusión, eje que conecta directamente con la identidad de la escuela.

Aunque las altas temperaturas obligaron a que el mural se pintara por las tardes y noches, pues la obra se realizó en la recta final del ciclo anterior, los alumnos siguieron cada avance con entusiasmo.

“Les decíamos que eran ‘los duendes’ quienes pintaban la escuela. Llegaban emocionados a ver qué había cambiado”, recuerda la directora sobre la obra realizada por el artista urbano Taqhero.


La placa que se encuentra en la entrada principal de la escuela, confirma que su inauguración fue en noviembre de 1946, es decir, tiene 79 años de antigüedad.
La placa que se encuentra en la entrada principal de la escuela, confirma que su inauguración fue en noviembre de 1946, es decir, tiene 79 años de antigüedad.

Una escuela que volvió a ser visible

El impacto fue inmediato. La obra, denominada “En donde nacen las flores”, hizo visible a una escuela que, por su ubicación y antigüedad, era percibida por algunos como cerrada o abandonada.

"Ahora se ve desde lejos. La gente supo que la escuela está viva”, admitió Avilez Fernández.


Ese cambio de percepción se reflejó en el aumento de matrícula. Tras cerrar un ciclo con apenas 98 alumnos, el nuevo periodo escolar trajo más inscripciones, incluso de comunidades como Palos Blancos, Tepuche y Mojolo.

Inclusión que deja huella

La Primaria Agustina Ramírez se ha consolidado como un referente en atención a niñas y niños con necesidades educativas especiales, como trastorno del espectro autista y síndrome de Down, confirmó. Grupos reducidos, personal comprometido y apertura a las familias han sido clave.

“El mural llegó como por añadidura a reforzar lo que ya somos: una escuela que abraza”, señala la directora.


Con 79 años de historia, el plantel también destaca por su fuerte vínculo con los vecinos, quienes colaboran activamente en el cuidado de la escuela. “Aquí la comunidad siente que la escuela es suya”, concluye Avilez Fernández.



Preguntas y respuestas
Francisco Castro
Francisco Castro

Comunicólogo con más de 20 años dedicado al periodismo impreso y digital. Experiencia en periodismo de investigación, edición de contenidos y actualmente enfocado al periodismo constructivo y de soluciones.

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