Panorama económico 2026: México y América Latina, estratégicos para el mundo
El 2026 arranca con optimismo moderado para México y América Latina: revisión del T-MEC, inflación persistente, desescalada arancelaria y una región clave por sus recursos, pero con crecimiento limitado


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El 2026 arranca con más preguntas que certezas, pero con un mensaje claro para México y América Latina: el mundo no se va a detener a esperar.
Entre una desescalada comercial que no elimina riesgos, la revisión del T-MEC, inflación terca y un tablero geopolítico fragmentado, la región enfrenta un año de ajustes finos más que de grandes saltos.
Hay optimismo selectivo, oportunidades estratégicas y capital dispuesto a mirar… siempre y cuando las reglas no cambien a mitad del partido.
1. Contexto global: optimismo cauteloso
2026 arranca con mejores perspectivas para Estados Unidos y China, las dos locomotoras que siguen jalando —o frenando— al resto del mundo. EE. UU. crecería más apoyado en estímulos fiscales, desregulación, mayor inversión empresarial y recortes previos de tasas de la Fed.
China mejora expectativas por una tregua comercial con Washington. No son amigos, pero al menos ya no se gritan desde la ventana.

2. Comercio y aranceles: menos ruido, no silencio
Bank of America anticipa una desescalada arancelaria, no una eliminación. El nuevo “piso” podría rondar 15% para muchos países. México está en la línea de fuego, pero con trato preferencial.
El mensaje es claro: habrá costos, pero no ruptura del sistema.
3. México y el T-MEC: socio incómodo, pero indispensable
2026 es el año de la revisión del T-MEC. El consenso es optimista:
- Probabilidad muy baja de que EE. UU. abandone el tratado.
- Las cadenas productivas están demasiado integradas para romperse.
- México seguirá siendo socio estratégico, aunque con aranceles residuales y presión política ligada a migración y fentanilo.
En pocas palabras: no habrá divorcio, pero sí terapia de pareja.
4. Política monetaria mexicana: pausa con nervios
Banxico podría pausar recortes de tasas ante un repunte inflacionario, en un entorno de bajo crecimiento y débil inversión privada. Más adelante, si la Fed baja tasas, el peso se mantiene estable y la demanda sigue floja, habría espacio para retomar la relajación monetaria.
La inflación seguirá dando lata, impulsada por impuestos, aranceles y aumentos al salario mínimo.
5. Inversión y Plan México: expectativas altas, resultados lentos
La IED apenas representa 2% del PIB; las remesas pesan mucho más. La reinversión de utilidades (70% del total) indica que las empresas no se van, pero sí piensan dos veces antes de crecer.
El Plan México de Claudia Sheinbaum aún muestra pocos avances tangibles y la reforma judicial eleva la prima de riesgo para invertir. Traducido: más cautela, más papeleo y menos prisa.
6. Mercado bursátil: señales verdes
Buen ánimo en la Bolsa Mexicana: el IPC podría rondar las 70,000 unidades.
Se esperan nuevos listados, incluido Banamex, y mayor actividad tanto en la BMV como en Viva. El mercado de capitales se mueve… por fin.
7. América Latina: recursos estratégicos, crecimiento modesto
Según JP Morgan, la región “tiene lo que el mundo necesita”: energía, minerales y alimentos. Cobre (Chile), plata (Perú y México), litio (Argentina, Chile y Bolivia), petróleo (Brasil, Venezuela, Argentina) y logística fortalecida colocan a Latinoamérica en el radar global.
Pero el entusiasmo convive con una realidad menos glamorosa: bajo crecimiento, presiones inflacionarias, consumo débil y ruido político. Mucho potencial, poca velocidad.
En conclusión, el 2026 será un año de reacomodos, no de milagros. México y América Latina ganan relevancia estratégica en un mundo fragmentado, pero enfrentarán crecimiento limitado, mayor exigencia de los inversionistas y reglas del juego más duras.
Hay oportunidades reales… para quien tenga paciencia, estómago y buen asesor fiscal.










