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Carlos Torres, comerciante de “hueso colorado” de los tianguis de Culiacán

Torres Sapiens, desde los seis años sabe ganarse la vida y tiene más de tres décadas dedicado a la venta de productos de carne de puerco en los mercados ambulantes de la capital sinaloense

22 agosto, 2023
En los tianguis también Carlos Alberto ofrece machaca especial. Ahí no tiene rival, porque es pura carne, pura pulpa de carne de res, dice. Fotos: Juan Madrigal
En los tianguis también Carlos Alberto ofrece machaca especial. Ahí no tiene rival, porque es pura carne, pura pulpa de carne de res, dice. Fotos: Juan Madrigal

Culiacán, Sinaloa.- Desde los seis años, Carlos Alberto Torres Sapiens, sabe ganarse la vida. A esa edad realizaba mandados o tiraba basura en el Mercado Garmendia a cambio de unos pesos, para llevar comida a su hogar. “El hambre es canija, me hizo trabajar desde que era niño, a salir a buscar un trabajo para poder ganar un peso. No a robar porque gracias a Dios mi madre me inculcó buenos valores”, recuerda.

También revela que eran 16 hermanos. “En ocasiones, cuando le decíamos a mi madre que teníamos hambre y nos contestaba que nos acostáramos a dormir, porque no había para comer. Cuando comíamos chicharrón, había fiesta para nosotros, compraba una cuarto y nos tocaba de un chicharon a cada uno”, dijo.

Carlos Alberto, a temprana edad, aprendió que si se caía debía levantarse y que los valores de esfuerzo y responsabilidad son importantes para alcanzar logros. “A los seis años ya cobraba en una carnicería. Me tenía una confianza ciega el patrón. Me mandaba a depositar al banco. Todo lo que ganaba, se lo entregaba a mi madre. Solo me daba para comprarme una paleta o un pan. Todo esto me motivaba a ver hacia adelante”, declara.

Trabajó en el mercado Garmendia, que se ubica en el pleno centro de la ciudad, alrededor de 20 años. Luego decidió forjar su destino laboral a base de su experiencia en la comercialización de la carne de puerco.

Desde hace más de tres décadas se dedica a vender productos cárnicos en los distintos tianguis que se instalan en los diferentes sectores de la capital sinaloense. Los lunes en la Felipe Ángeles; martes (Terrones); jueves (Laureles Pinos); viernes (Guadalupe Victoria), sábado (Lombardo Toledano); domingo (Huizaches) y descansa los miércoles.

“Desde hace más 35 años decidí, vender producto de cerdo en los tianguis. Gracia a Dios, nos va muy bien porque ofrezco producto de calidad a muy buen precio. Hago un paquete especial, que la gente conoce como el paquete ahorres o paquete rinda, que es un medio de carne al pastor, medio de chorizo, un cuarto de carnitas, un cuarto de chilorio, y hasta le regalamos otro cuarto de chorizo por 200 pesos. Es un paquete económico y bueno. Ideal para combinar los “lonches” en la semana”, expresó el vecino de la colonia Progreso.

El comerciante, que lo conocen de cariño como “Cochito contento”, manifiesta que lo que le ayuda a tener sus propios clientes y los que se suman todos los días, es la facilidad de palabra que tiene para vender. “Además de ofrecer producto de calidad, le brindo una buena atención a la clientela, que es muy importante en todo negocio, tener clientes fieles”.

Además, señala sentirse muy orgulloso y feliz de su trabajo, porque le ha brindado un sinfín de bendiciones. “Con este negocio le he dado estudio a mis cuatro hijos, he construido mi casa, pero sobre todo los he enseñado a trabajar. A prepararse para que en un futuro no anden batallando”, dijo el hombre de 55 años.

También asegura que en poco tiempo obtendrá su pensión, gracias a que siempre tuvo la visión de ahorrar, pero que seguirá en el negocio. A pesar de que en ocasiones puede resultar complicado por las ventas bajas, sigue siendo sup>Culiacán, Sinaloa.- Desde los seis años, Carlos Alberto Torres Sapiens, sabe ganarse la vida. A esa edad realizaba mandados o tiraba basura en el Mercado Garmendia a cambio de unos pesos, para llevar comida a su hogar. “El hambre es canija, me hizo trabajar desde que era niño, a salir a buscar un trabajo para poder ganar un peso. No a robar porque gracias a Dios mi madre me inculcó buenos valores”, recuerda.

También revela que eran 16 hermanos. “En ocasiones, cuando le decíamos a mi madre que teníamos hambre y nos contestaba que nos acostáramos a dormir, porque no había para comer. Cuando comíamos chicharrón, había fiesta para nosotros, compraba una cuarto y nos tocaba de un chicharon a cada uno”, dijo.

Carlos Alberto, a temprana edad, aprendió que si se caía debía levantarse y que los valores de esfuerzo y responsabilidad son importantes para alcanzar logros. “A los seis años ya cobraba en una carnicería. Me tenía una confianza ciega el patrón. Me mandaba a depositar al banco. Todo lo que ganaba, se lo entregaba a mi madre. Solo me daba para comprarme una paleta o un pan. Todo esto me motivaba a ver hacia adelante”, declara.

Trabajó en el mercado Garmendia, que se ubica en el pleno centro de la ciudad, alrededor de 20 años. Luego decidió forjar su destino laboral a base de su experiencia en la comercialización de la carne de puerco.

Desde hace más de tres décadas se dedica a vender productos cárnicos en los distintos tianguis que se instalan e

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