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Bajo el calor tropical de Culiacán, Sonia salva vidas educando a peatones y automovilistas

Hace 25 años, que dedica sus días a la seguridad vial en el Centro de Culiacán.
17 febrero, 2023

Ponerse en pie diariamente en punto de las 4:30 horas, ya es un hábito que a Sonia Santillán Ontiveros no le causa menor molestia. La vida le circula por una vialidad con vientos de seguridad vial.

Con mucha prisa, prepara el desayuno, parte pepino y ralla zanahoria, que a media mañana le servirá como snack mientras toma un descanso de su arduo trabajo.

En cuestión de minutos, recoge su cabello, se maquilla y no olvida darle color de sus labios. El uniforme de agente vial, limpio y planchado de forma impecable. Acomoda su corbata y se coloca la moscova.

Unos cuantos minutos son suficientes para que Sonia, deje de verse como una ciudadana común y se convierte en una Educadora Vial.

De sus hijas adolescentes no se olvida. Las lleva a casa de su papá en la colonia Hidalgo, quien ya espera a su hija y a sus adorables nietas. Ellas ahí deben quedarse mientras llega la hora de entrar a clases. 

El camino es largo hasta la Secretaría de Seguridad Pública. Oficina a la que llega antes de que el reloj marque las 7:00 horas.

Muy puntual, junto con sus otras quince compañeras, llega al punto asignado. Esta vez, ahí en plena avenida Álvaro Obregón, en el Centro de Culiacán, está Sonia.

Con paciencia, pero con una actitud enérgica Sonia trabaja para ayudar a los transeúntes a respetar el semáforo peatonal, y a los automovilistas a respetar las señales de tránsito.

Sin importar el clima. El calor, la lluvia o el frío, Sonia Santillán permanece de pie, con su postura firme e intachable. Ella es el principal apoyo para sus compañeros agentes de tránsito y al cuidado de los ciudadanos.

Para ella, este es un trabajo muy gratificante. A sus 48 años, la joven mujer recuerda su ingreso a la corporación.

“Quería estudiar odontología militar. Mi papá es militar de profesión y sabiendo las condiciones que hay en la carrera me aconsejó para que estudiara aquí en Culiacán. Soy odontóloga de profesión, pero justo cuando me gradué, salió la convocatoria en el periódico de que solicitaban promotoras viales”, recuerda.

Para Sonia y su familia escuchar la frase “Promotora Vial”, no tenía ningún significado. 

No sabíamos qué era una Promotora Vial. Esa función era nueva en esos tiempos. Fuimos a ver qué era e hice el curso junto con más de 100 personas. Y de esos quedamos solamente 10 que calificamos como Promotoras Viales”, dice con orgullo.

Al día de hoy, de las 10 Promotoras Viales que fueron seleccionadas, solamente quedan tres y de esas tres, Sonia, es la única que permanece en la calle. Mientras sus compañeras permanecen en labores de oficina, ella se encarga de la educación vial.

Si es verdad, para Sonia, su trabajo la llena de satisfacción, la vida no le ha sido sencilla.

Ahí, en medio de la calle, tratando de hacer fluir el tráfico peatonal y la seguridad de la gente ha recibido noticias devastadoras como la muerte de su madre.

“Cuando mi map style="text-align: justify;">Ponerse en pie diariamente en punto de las 4:30 horas, ya es un hábito que a Sonia Santillán Ontiveros no le causa menor molestia. La vida le circula por una vialidad con vientos de seguridad vial.

Con mucha prisa, prepara el desayuno, parte pepino y ralla zanahoria, que a media mañana le servirá como snack mientras toma un descanso de su arduo trabajo.

En cuestión de minutos, recoge su cabello, se maquilla y no olvida darle color de sus labios. El uniforme de agente vial, limpio y planchado de forma impecable. Acomoda su corbata y se coloca la moscova.

Unos cuantos minutos son suficientes para que Sonia, deje de verse como una ciudadana común y se convierte en una Educadora Vial.

De sus hijas adolescentes no se olvida. Las lleva a casa de su papá en la colonia Hidalgo, quien ya espera a su hija y a sus adorables nietas. Ellas ahí deben quedarse mientras llega la hora de entrar a clases. 

El camino es largo hasta la Secretaría de Seguridad Pública. Oficina a la que llega antes de que el reloj marque las 7:00 horas.

Muy puntual, junto con sus otras quince compañeras, llega al punto asignado. Esta vez, ahí en plena avenida Álvaro Obregón, en el Centro de Culiacán, está Sonia.

Con paciencia, pero con una actitud enérgica Sonia trabaja para ayudar a los transeúntes a respetar el semáforo peatonal, y a los automovilistas a respetar las señales de tránsito.

Sin importar el clima. El calor, la lluvia o el frío, Sonia Santillán permanece de pie, con su postura firme e intachable. Ella es el principal apoyo para sus compañeros agentes de tránsito y al cuidado de los ciudadanos.

Para ella, este es un trabajo muy gratificante. A sus 48 años, la joven mujer recuerda su ingreso a la corporación.

“Quería estudiar odontología militar. Mi papá es militar de profesión y sabiendo las condiciones que hay en la carrera me aconsejó para que estudiara aquí en Culiacán. Soy odontóloga de profe

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