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A ritmo de la música Guliana motiva a las mujeres para sentirse libres

El Energy Dance logró en ella un cambio de mentalidad y ahora lo comparte con otras mujeres.

A ritmo de la música Guliana motiva a las mujeres para sentirse libres

Con gran energía, Guliana recibe en su hogar en la colonia CNOP, a un grupo de mujeres que animadas llegan hasta el club en donde además de amistades fomentan el hábito del ejercicio.

A ritmo de la música, las chicas logran liberarse del estrés, del cansancio y las presiones que cada una pueda llevar consigo.

Además de un buen movimiento de cadera, no faltan las risas y las pláticas que entre compañeras las va convirtiendo en más que eso, en amigas.

Para Guliana Irene Esperanza García Jiménez, el amor por el ejercicio no nació de la noche a la mañana.

Luego de contraer matrimonio a muy temprana edad, Yuli entendió que es muy importante mantener su cuerpo sano y, realizaba algunas rutinas de zumba al ritmo que le marcaba “Beto Pérez” en sus videos.

Así, desde la comodidad de su casa fue como empezó a realizar un poco de activación física.

Con el paso del tiempo, su hermano le platicó que habría una clase de zumba en la cancha del parque de la Lázaro Cárdenas, por lo que se animó a asistir.

“Cuando tenía recién nacida a mi segunda hija, mi hermano me platica que iban a dar una clase de zumba gratis, pero me dice.. Hermana pero no vayas porque si empiezas a bailar me va a dar vergüenza, y van a decir que la hermana del Paisa no sabe bailar”, dice entre risas al recordar esa anécdota.

Yuli, recuerda que solo se rio del comentario, y que no hizo caso, por lo que tomó a su niña de la mano y una carriola en donde llevaba a la bebé recién nacida.

No había ningún impedimento para que Yuli se aventurara a lo que al día de hoy se ha convertido en su forma de vida. Ni siquiera pensar en la “vergüenza” que pasaría su hermano cuando sus amigos la vieran bailar.

“Desde entonces ya no dejé la zumba”, dice con satisfacción.

Tan es así, que lo ha hecho como una forma de apoyar a su esposo a sacar adelante a sus tres hijas Grecia Giselle, Ángel María y Fernanda Elizabeth.

De eso hace más de 15 años. Guliana continúo capacitándose y llegó a convertirse en instructora de zumba, ahora es instructora de Energy Dance, un concepto de baile que se practica con más agilidad, velocidad, ritmo y energía, asegura la experta.

“Desde hace algunos años soy instructora. Doy tres clases al día. La primera la doy aquí en mi casa y las otras dos, las doy en distintos lugares”, dice.

Y es que Yuli aprovecha todas las oportunidades que se le brindan para motivar a sus alumnas a ejercitar sus cuerpos y al mismo tiempo sus mentes. Asegura que practicar el baile sirve como una terapia.

“Por ejemplo yo, me casé muy joven, y cuando se me dio la oportunidad de hacer zumba, para mí era como dejar un ratito mi casa, tener una hora para mí. Bailar me encanta, siento que traigo el ritmo y desde entonces no lo dejo, y no lo voy a dejar hasta que ya no pueda bailar”, dice con gran convicción.

Así, de la misma manera para sus alumnas, asistir a la clase de baile es una especie de libertad.

Dicen que les sirve para liberarse de la rutina de estar todo el día en casa, de los niños, las responsabilidades del hogar, la escuela, el esposo, de todo. Aseguran que es una hora que se dedican para ellas mismas.

“A mi esposo no le gustaba que fuera. Pero le dije no. Yo voy a ir porque quiero hacer ejercicio, pero me encantó el baile, y conforme fue pasando el tiempo aprendí, y ahí mismo me salieron muy buenas oportunidades”, dice. Luego recuerda que recibió una invitación para trabajar como instructora para un programa gratuito del municipio, en donde asistían a diferentes parques de la ciudad para dar clases de zumba.

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Sin duda esa fue una gran oportunidad y que no supo desaprovechar.

Como dice Yuli, el baile le ha abierto muchas oportunidades que ha sabido aprovechar.

Ahora ella es quien motiva a sus alumnas a buscar nuevas oportunidades de crecimiento, pero sobre todo a sus hijas, a quienes ha llenado de orgullo al ver lo dedicada que es para su trajo.

Mis hijas me han dicho, que me admiran por la manera en la que trato de cuidarme, por la forma en la que me entrego a mi trabajo y a mí misma. Porque esto es para mí, lo hago porque me gusta y me siento bien”, dice con satisfacción.

Guliana asegura que gracias a la oportunidad que recibió por medio del baile, su vida es mejor y su familia tiene una mejor calidad de vida.

Ahí en la CNOP, Guliana es la que pone a bailar a las mujeres que buscan un poco de libertad de su rutina diaria, y sobre todo a quienes quieren aprender a mover el esqueleto. El ejercicio es muy saludable, pero Guliana le encontró el lado empresarial para apoyar poner ritmo a la comunidad. Los grupos de convivencia generan paz.

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