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Lázaro Cárdenas

Saturnino hace rompecabezas de alambre para sobrevivir

Desde niño aprendió este oficio con el que hoy se ayuda para salir adelante.

Saturnino hace rompecabezas de alambre para sobrevivir

Culiacán, Sinaloa.- A don Saturnino Flores, la vida le ha dado muchas lecciones. Muchas de ellas han sido maravillosas y muchas otras, le han destrozado el corazón.

Pero a pesar de las cicatrices que puede llevar en el alma, para él, lo importante es no dejarse caer, y seguir esforzándose cada día por salir adelante.

El vecino de la colonia Lázaro Cárdenas de Culiacán, Sinaloa recuerda que era a penas un pequeño niño cuando aprendió este sagaz oficio.

“Cuando era niño yo trabajaba en el Centro. Me iba para trabajar tirando basuras, la gente me daba un pesito y ya con eso podía venir a la casa y ayudar a mi familia”, dice con el orgullo de saberse un buen hijo.

Andando en el Centro, Saturnino conoció a un señor que venía del sur del país a trabajar y según cuenta, en una ocasión lo vio armando sus rompecabezas, por lo que con la curiosidad que distingue a un niño vivaz se acercó para ver contemplar con más detenimiento la labor del “alambrero”.

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“Yo sentí curiosidad de ver a ese señor que con tanta facilidad movía los alambres y les daba forma. Me acerqué y le dije que si me dejaba ayudarlo. Dijo que sí y así empecé, poco a poquito hasta que pude hacer mi primer acertijo”, dice entre risas.

Así es como hace más de 40 años diariamente se prepara para elaborar sus rompecabezas. Con unos metros de alambre galvanizado y unas pinzas de corte es suficiente para realizar sus trabajos que él llama artesanías.

Luego, sale de casa en busca de los clientes. Esas personas “extrañas” que compran los acertijos para despertar la mente.

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“La verdad que es difícil venderlos. La gente que los compra es muy extraña, porque ya nadie quiere comprar. Todos prefieren estar metidos en el celular que ponerse a pensar y resolver la forma de sacar las piezas”, dice cabizbajo.

Pero Saturnino no se desanima. Con mucho ánimo sale de casa y recorre gran parte de la ciudad ofreciendo sus “alambritos”, y como todo, hay días buenos y días malos para la venta.

Asegura que en esos días buenos puede traerse hasta 400 pesos en la bolsa, pero en los días malos, según sus palabras “se va chiflando”, sin dinero ni para el camión.

Por 45 pesos que cuesta uno de sus rompecabezas de alambre, Saturnino ayuda a despertar la mente, la creatividad y sobre todo, se ayuda para sobrevivir.

Todos en la Lázaro Cárdenas conocen a Saturnino, el señor de los alambres.

 

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