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Con sus sabrosas aguas Elvia calma el calor de los domingos en el tianguis Los Huizaches en Culiacán

Desde hace 28 años su padre inició con este negocio que hoy es una ayuda para obtener el sustento familiar.

Con sus sabrosas aguas Elvia calma el calor de los domingos en el tianguis Los Huizaches en Culiacán

Culiacán, Sinaloa.- La vida no es fácil para nadie. Pero cuando se trae en la sangre el deseo de salir adelante y progresar, todo se vuelve más sencillo.

El trabajo es una virtud que se adquiere desde la juventud. Existen personas como María Elvia Pérez Contreras, a las que les tocó aprender de la mano de su padre.

Lauro Pérez, es un hombre trabajador quien durante más de 30 años laboró arduamente en su marisquería para enseñar ese valor a sus hijos que hoy ha rendido frutos.

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“Yo tenía cuatro años cuando me iba con mi papá al mercado a surtir todo lo que necesitaba para su puesto de mariscos. Luego, también me iba al puesto y ahí estaba disque ayudando, pero así fue como siempre estuve trabajando con él”, recuerda con nostalgia al reconocer que ese principio lo aprendió de la mano de un padre amoroso.

Con el paso de los años, Don Lauro decidió dejar el negocio de los mariscos y buscar otra opción, pero eso sí, siempre dedicado al comercio y de la mano de su querida hija.

Optó por establecer un puesto de aguas frescas en el puro corazón del tianguis de la Huizaches.

Ahí, en la esquina de 21 de marzo y calle ancha instaló su carreta cargada de bidones de agua de sabor.

Hace 28 años que domingo tras domingo Elvia llega hasta ese mismo punto para calmar la fatiga de los caminantes. Esos que recorren de punta a punta el tianguis en busca de las mejores ofertas.

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Y es que un domingo a las 12 del mediodía, con el termómetro marcando los 37 grados centígrados cualquiera busca una sombrita y un vasito de agua para refrescarse.

Con el incandescente sol que brilla en su cenit, y cargados de despensa o de otros artículos que hayan encontrado en el tianguis, lo que se necesita es una manera de refrescarse.

Y es precisamente donde Elvia se convierte en algo así como “un oasis en medio del desierto”.

Aparece ante los ojos de todos con sus aguas de Jamaica, limón, cebada, horchata, tamarindo y piña.

Y es que, con el calor de Culiacán, un vaso de agua fresca viene a ser un deleite y más cuando son tan sabrosas como las que Elvia prepara.

Lo que inició como un emprendimiento de padre e hija, ha llegado a convertirse en un negocio de sucesión familiar.

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Don Lauro, dejó el negocio y heredó a su hija el punto. No solo el lugar en donde vende sus aguas, sino el punto exacto para darle el toque único a sus preparaciones.

“Aprendí a hacer el agua con mi papá. Él me enseñó. Siempre me decía, esta es tu herencia. Te la voy a dejar”. Y así fue, cuando su papá decidió que era tiempo de retirarse del negocio tomó todos sus utensilios y le entregó a Elvia su nuevo puesto de aguas.

“Mi papá me dijo: Ya estoy cansado, ya no quiero madrugar, y me dio la carreta, y todo, lo único que tiene que prestarme es la camioneta porque esa no me la dio”, dice entre risas.

Así es como Elvia continúa con el legado de su padre. De esa manera, es que cada sábado se prepara con los insumos necesarios para las preparaciones, consigue la camioneta de su papá y la cargan para que esté listo para la mañana siguiente.

Esos domingos que inician a las 4:00 horas para tomar camino hacia el tianguis en busca de traer algo de dinero para ayudar al sustento familiar.

“Si te dedicas exclusivamente a la venta de agua, si puedes salir adelante. Para mí es un apoyo, ya que mi esposo es mecánico y le llegan algunos trabajos. Así salimos adelante”, dice.

Ahora viene el mejor tiempo para Elvia, ese clima cálido de Culiacán en donde llega a vender hasta cinco garrafones de agua de todos los sabores.

Ya podrá ver sus bolsillos con sus buenos billetitos, pues en un día bueno asegura que se puede ganar hasta sus mil 500 pesitos que le sirven de mucho en su hogar.

“Ahí vienen los días buenos de calor, la verdad que el clima ayuda mucho porque si hace calor se vende todo, pero si hace un poco de frio se vende menos”, afirma con conocimiento de causda.

Por solo $20 pesos, ella ayuda a refrescarse a los acalorados visitantes del tianguis de la Huizaches.

Elvia ya se ha convertido en un referente para quienes buscan un respiro a la hora de visitar su tianguis.

Así que ya lo sabe, si anda por el tianguis de la Huizaches y tiene calor, no dude en buscarla.

En su carreta encontrará la solución a esa fatiga, y se refrescará con un vasito de agua. Son las ricas bebidas que aprendió a preparar de la mano de Don Lauro.

¡Me vende un litro de agua de cebada por favor!

 

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