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Doña Luz desde hace 35 años crea alegría para chicos y grandes elaborando lindas piñatas

La mujer, de 73 años de edad, es impulsora de seguir con el legado de la tradición mexicana elaborando mágicas piezas en “La calle de las Piñatas”

13 diciembre, 2022
En la época de mayor demanda de las piezas mexicana, la casa de Sánchez Vega luce llena de piñatas.
En la época de mayor demanda de las piezas mexicana, la casa de Sánchez Vega luce llena de piñatas. Fotos: Lino Ceballos.
En la época de mayor demanda de las piezas mexicana, la casa de Sánchez Vega luce llena de piñatas. Fotos: Lino Ceballos.

Culiacán, Sinaloa. Desde hace 35 años, en el hogar de María de Luz Sánchez Vega, no debe faltar, papel periódico, de china, de todos los colores, engrudo, tijeras, en especial la imaginación para iniciar a elaborar las piñatas, elemento esencial en las posadas y cumpleaños.

“Doña Luz”, como la conocen de cariño, comenta que todo inició cuando su hija mayor (Beatriz) realizó una piñata y al ofertarla afuera de su domicilio, se la compraron. Así fue que vio una forma de vida al crear figuras que chicos y grandes rompen con alegría y amenizan la celebración con el clásico: ¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino!...

El oficio de Sánchez Vega, ha inspirado a familiares y otras personas del sector, a fabricar la artesanía mexicana para comercializarla, en especial en esta temporada de navideña. Razón principal que el barrio de la colonia Libertad, en Culiacán, se le conoce popularmente como “La Calle de las Piñatas”.

“Inicié haciendo piñatas para vender. Sola aprendí y junto a mis hijas hemos ido perfeccionando la forma de elaborarlas. Ahora algunos familiares y muchas personas se dedican a lo mismo. Gracias a Dios, el sol sale para todos. La competencia es buena, porque ayuda a que cada quien saque su creatividad, y ofrecer variedad de opciones, colores y formas”, manifiesta María de la Luz, quien se siente orgullosa de la labor en ese oficio, que no la ha hecho millonaria pero le ayudó para sacar adelante a sus nueve hijos. Algunos ya siguen sus pasos en el comercio piñatero.

La mujer, de 73 años de edad, señala que se siente bendecida porque no solo en temporada decembrina, con las posadas y en abril, por el Día del Niño, es cuando mejor le va. Todo el año, tiene ventas porque ponen en práctica su imaginación y habilidad para elaborar las piñatas del personaje de moda que es adquirida para fiestas de cumpleaños u otra ocasión especial. Al ser una empresa familiar, se posiciona en el gusto de sus consumidores porque cuenta con la técnica más efectiva del marketing, la de “boca en boca”.

“Tengo muchos clientes, que conocen mi trabajo, y son ellos mismos quienes recomiendan mis piñatas por lo bien que están elaboradas, porque a sus diseños les sobra cariño. En ocasiones me reclaman que batallan para quebrarlas y le contestó que mejor, así solo compra una”, expresa entre risas Doña Luz.

En diciembre las piñatas, que más tienen mayor demanda son: las de estrellas, de tambor, figuras de Santa Claus y Monos de Nieve. Y todo el año, las preferidas son las de personajes infantiles de moda como el payasito “Plim Plim”. “Las piñatas están presente en cualquier época del año, no solo en diciembre; realizamos todo tipo de piñata, los niños piden las de sus personajes favoritos, antes nos pedían de Winnie Pooh, ahora están algo feo los monos que quieren (risa); las que nunca pasan de moda son las de las princesas de Disney, como Blanca Nieve”, expresa la artesana empírica.  

Sánchez Vega, sabe de la importancia de trabajar en equipo, porque mientras más personas se aboquen de manera comprometida en la realización de una actividad, se obtienen mejores resultados. “Trabajo en equipo con mis hijas. Unas arman los brazos, los pies, otra forma el cuerpo, otra las viste o corta el papel. Así nos coordinamos y eso nos ayuda a fabricar bien y en menor tiempo una piñata”, afirma con gratitud la mujer originaria de Concordia, Sinaloa.

La admirable adulta mayor narra que hace 18 años, se vio delicada de salud, y unas de las actividades que le ayudó a salir adelante es su pasatiempo favorito, la creación de artesanía que trae momentos de alegría a grandes y pequeños.

“Después de mi cirugía, mi familia ya no quería que siguiera haciendo piñatas, pero esto es mi vida, no puedo dejar de hacer nada. Esto me distrae mucho, es mi mejor terapia. Mientras pueda seguiré en fabricando piñatas”, expresa muy orgullosa de todo lo logrado, en especial de contar con una hermosa familia que siempre la apoya para seguir con el legado que inició hace más de tres décadas.

Doña Luz es un ejemplo de perseverancia y fortaleza, que vela por el bienestar de sus seres queridos (Hijos y nietos), que hoy en día dedican su vida a elaborar estas solicitadas piezas artesanales. El oficio que ya es un legado familiar es parte inseparable de la calle Constituyente, esquina con Froilán Cruz Manjarrez en la colonia Libertad. En “La Calle de las Piñatas” hábiles manos representan el inicio la alegría. No quiero oro ni quiero plata, yo lo quiero es romper la piñata…

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