Con 28 años de historia, el Jardín de Niños Mercedes González de Acosta ha formado generaciones de estudiantes en Los Ángeles, convirtiéndose en un espacio de aprendizaje, inclusión y comunidad en Culiacán
Por: Francisco Castro
Culiacán, Sinaloa.- En medio de calles donde varias familias han construido su historia de vida, el Jardín de Niños Mercedes González de Acosta se ha convertido, desde hace casi tres décadas, en uno de los espacios más importantes para la niñez del fraccionamiento Los Ángeles, al nor-oriente de Culiacán.
El plantel, con clave 25DJN0573C y perteneciente a la zona escolar 020 del sector IV, opera desde 1998 y durante 28 años ha acompañado las primeras etapas educativas de cientos de niñas y niños de este sector y colonias vecinas.
Más que un preescolar, para muchas familias representa un lugar de confianza, aprendizaje y cercanía comunitaria, todo ello bajo la dirección de la maestra María Luisa Plata.
Un espacio que creció junto al sector
La maestra Griselda Francisca Sicairos Sánchez conoce bien esa historia. Llegó al jardín en 2007 y desde entonces ha sido testigo de cómo la escuela ha evolucionado junto con el crecimiento de la colonia.
Recuerda que cuando llegó, el plantel no contaba con techumbre en la explanada principal, lo que dificultaba las actividades al aire libre durante los días de intenso calor o lluvia.
Con esfuerzo y gestión, años después se logró construir la techumbre que hoy protege a estudiantes y docentes. También se realizaron mejoras en las áreas de juegos, se instalaron nuevos columpios y se adaptó una cocina durante la etapa de escuelas de tiempo completo.
Actualmente ese espacio continúa utilizándose para actividades escolares y apoyo a las familias.
Educación cercana y atención incluyente
El jardín atiende nueve grupos y cuenta con docentes de educación física, artes, personal de apoyo e integrantes de USAE, quienes brindan acompañamiento especializado a estudiantes que requieren atención adicional.
En sus aulas conviven niñas y niños de Los Ángeles, Zona Dorada, Las Glorias y otros sectores cercanos, incluyendo estudiantes con condiciones como autismo, síndrome de Down o dificultades motrices.
Para la maestra Griselda, esa diversidad ha permitido fortalecer una educación más humana e incluyente.
Un lugar lleno de historias
A lo largo de los años, el Jardín de Niños ha visto pasar generaciones completas. Hijos de antiguos alumnos hoy regresan tomados de la mano de sus propios padres para iniciar su educación en las mismas aulas.
Esa permanencia ha convertido al plantel en un punto de encuentro para la comunidad, donde además de aprender colores, números y canciones, las niñas y niños construyen amistades, confianza y recuerdos que permanecen con el tiempo.