Super Tulita empezó como un abarrote en el mercado municipal de Costa Rica, se convirtió en un negocio que hoy opera la tercera generación de la familia, sin perder ni el nombre ni la esencia.
Por: Erick Valenzuela
Juana Ochoa Ramos no imaginó que aquella tiendita de 4x4 metros, heredada de su suegra María Gertrudis "Tulita", se convertiría en un referente para toda la sindicatura de Costa Rica.
Hace tres décadas, cuando recibió el negocio junto a su esposo Marino, solo tenía un sueño: crear un lugar donde la gente pudiera entrar y despacharse sola, sin depender del mostrador.
Una visión desde el mostrador
Cuatro años después llegó la oportunidad: un local abandonado en el mercado municipal. En solo 15 días lo acondicionaron y abrieron las puertas de lo que hoy es el "Súper Tulita".
Durante sus seis años como síndica municipal, Juana descubrió el verdadero alcance de su negocio. Al recorrer comunidades y campos agrícolas, la gente no la reconocía por su cargo, sino por el súper.
Una vecina de La Higuera del Salado le confesó que viajaba hasta Costa Rica solo para hacer su mandado ahí, junto con otros vecinos que hacían el mismo recorrido.
El negocio que no cierra
Esa lealtad se ha construido con presencia constante: 30 años abriendo de lunes a domingo, de siete de la mañana a ocho y media de la noche, casi sin descanso.
La filosofía es simple: vender lo básico puré, sopa, masa, café, papel de baño y ofrecer productos sueltos a quienes no pueden comprar el paquete completo. Esa cercanía le permitió resistir la llegada de cadenas comerciales más grandes, cuyo golpe inicial se diluyó cuando los clientes regresaron.
Una familia que creció con el negocio
El negocio también es historia familiar. Los cuatro hijos de Juana: Tatiana, Dulce María, Marino y Ángel, crecieron entre los pasillos y hoy participan del negocio. Tras la muerte de su esposo hace 16 años, Juana asumió sola el peso del negocio y la familia.
Recientemente abrieron una sucursal en la Colonia San Ángel, marcando el inicio de una tercera generación. Lo que "Tulita" comenzó hace 70 años en el mercado viejo hoy tiene nombre, dirección y futuro: un negocio familiar que, como dice Juana, "de ahí sale para vivir".