Gabriela trasmitió su amor por la repostería a Ángel, y hoy lo han convertido en un negocio familiar que sigue creciendo en el sector
Por: Victoria Herrera
Culiacán, Sinaloa.- Detrás de cada cheesecake, cada café y cada postre que sale de Babela hay una historia de perseverancia, trabajo en equipo y amor familiar.
Gabriela Armenta siempre ha disfrutado cocinar. Desde niña encontraba en la cocina un espacio para crear y compartir. Con el tiempo, esa pasión se convirtió en una forma de generar ingresos mientras sacaba adelante a su familia.
Docente de profesión y apasionada de la repostería, durante años combinó ambas facetas mientras construía poco a poco un sueño propio.
Durante años elaboró pasteles, postres y repostería por encargo, construyendo una clientela gracias a las recomendaciones de quienes probaban sus productos. Sin embargo, el camino no fue sencillo.
Sí pasé por momentos difíciles. Sobre todo porque era mamá chica y había mucho prejuicio”, recuerda Gabriela, quien enfrentó la responsabilidad de criar a su hijo mayor desde muy joven.
A pesar de las adversidades, nunca dejó de buscar oportunidades para brindar estabilidad a sus hijos, convirtiéndose en el principal ejemplo de esfuerzo y resiliencia para Ángel.
Ángel, quien hoy tiene 21 años y estudia Administración de Empresas, creció entre batidoras, moldes y recetas. Sin darse cuenta, la repostería también se convirtió en parte de su vida.
Lo que más admiro de ella son las ganas de salir adelante porque siempre está buscando cómo lograr más para que estemos bien”, comparte.
Un nombre con historia y un sueño compartido
La historia del nombre también tiene un origen familiar. Cuando el hermano de Gabriela era pequeño no podía pronunciar correctamente su nombre y le decía “Babela”. Años después, Ángel recordó aquella anécdota y sugirió utilizarla para identificar el negocio.
Le dije que buscáramos algo original y con significado. Babela sonaba bonito y tenía una historia detrás”, explica.
La apertura formal del negocio llegó durante la temporada de Roscas de Reyes de este año. Lo que comenzó como un punto de entrega para pedidos terminó convirtiéndose en el inicio de una nueva etapa para madre e hijo.
Un negocio pensado para que la gente quiera volver
Desde el principio, ambos tuvieron claro que querían ofrecer algo diferente. Más allá de vender postres, buscaban que cada cliente sintiera que recibía un producto elaborado con dedicación y que realmente valiera la pena.
Ángel explica que apostaron por porciones generosas, buena presentación y sabores que ellos mismos disfrutarían como consumidores.
Queríamos dar algo que nosotros mismos quisiéramos recibir como clientes”, comenta.
Esa filosofía ha dado resultados. Una de las mayores satisfacciones para ambos es ver regresar a las personas que los visitan por primera vez y descubrir cómo poco a poco se convierten en clientes frecuentes.
Actualmente, Babela ofrece postres, café y bebidas que han logrado ganarse el cariño de quienes visitan el establecimiento.
Su horario de atención es de 3:00 de la tarde a 10:00 de la noche, aunque en muchas ocasiones extienden la jornada hasta las 11:00 debido a la afluencia de clientes durante las últimas horas del día. Pero para ellos, el mayor logro no está únicamente en las ventas.
Si yo no lo tuviera a él, no lograríamos lo que tenemos”, afirma Gabriela, reconociendo el orgullo que siente por su hijo y el gran equipo que han formado.
Con la mirada puesta en el futuro, Ángel y Gabriela sueñan con abrir más sucursales y seguir haciendo crecer el proyecto a través de la calidad, la paciencia y el trato cercano que los caracteriza.
Mientras tanto, continúan trabajando hombro a hombro, demostrando que los mejores negocios también pueden nacer del cariño, la confianza y el esfuerzo compartido entre una madre y su hijo.
En Babela puedes encontrar:
Cheesecake de Lotus
Cheesecake tradicional
Fresas con crema
Galletas Lotus
Roles de canela
Brownies
Pastel tres leches
Volcán de chocolate
Flan
Chocoflan
Café americano
Café latte
Frappés
Frappé de Lotus
Bebidas frías
Postres por encargo