Lo que comenzó como un pequeño puesto de quesadillas en una calle de la CDMX se transformó en una de las cadenas más queridas del país. Conoce la historia de esfuerzo y sabor detrás de Casa de Toño.
Por: Mariana Elías
Lo que comenzó como un pequeño puesto familiar en la Ciudad de México se convirtió con el paso de los años en una de las cadenas de restaurantes más queridas y reconocidas del país. Casa de Toño es hoy sinónimo de éxito, pero su historia inició de manera humilde, con esfuerzo y trabajo constante.
El éxito de este negocio mexicano no fue inmediato. Detrás de cada sucursal hay años de sacrificio, aprendizaje y una visión clara: ofrecer comida típica mexicana con sabor casero y atención rápida. La marca logró posicionarse como una de las favoritas de los capitalinos y visitantes.
A continuación, te contamos cómo nació Casa de Toño, cómo su sabor logró expandirse por todo México y quién es el dueño detrás de este gran imperio, que se convirtió en una poderosa cadena restaurantera.
Los orígenes de Casa de Toño: del puesto familiar al primer local
La historia de Casa de Toño comenzó en la década de los setenta, cuando el fundador vendía quesadillas hechas por su madre en un pequeño puesto callejero en la colonia Clavería, en Azcapotzalco, en la Ciudad de México. El negocio era modesto, pero destacaba por el sabor casero y la calidad de sus ingredientes.
En sus inicios, el negocio era llamado Las Dos Poblanas en honor a su abuela y su nana. Con el paso del tiempo, el buen recibimiento de los clientes permitió abrir un pequeño local formal. La receta tradicional, hicieron que el lugar se volviera cada vez más popular entre vecinos y trabajadores de la zona.
Tras el gran éxito que hacía ver este negocio, el dueño junto a su madre decidieron trasladarse al patio de su casa en la calle Floresta, en la misma colonia.
Ese primer establecimiento marcó el inicio de lo que más tarde se convertiría en una cadena reconocida a nivel nacional. La constancia y el enfoque en mantener el sabor original fueron fundamentales para consolidar la marca.
¿Qué hizo a este negocio despuntar?
Este negocio continuo expandiéndose, y con ello, también su menú, una pieza clave en el establecimiento y que ayudó a este pequeño restaurante darse a conocer. Fue cuando Antonio, decidió incluir a su menú el pozole estilo Jalisco, un platillo que se convertiría en el sello del establecimiento.
Aunque al inicio el restaurante tenía su propio nombre, los comensales comenzaron a llamarlo "la casa de toño", nombre el cual se convertiría en poco tiempo en una marca reconocida por locales y visitada por extranjeros que buscan conocer la comida típica del país.
Con una propuesta gastronómica basada en calidad, buen precio y servicio rápido, la cadena logró expandirse hasta convertirse en un referente de la comida mexicana en la capital.
Actualmente, Casa de Toño cuenta con decenas de sucursales y ofrece empleos a miles de personas, consolidándose como una de las cadenas restauranteras más exitosas del país, sin perder su esencia familiar.
¿Quién es el genio detrás de Casa de Toño?
Marco Antonio Campos, actual propietario y fundador de la marca, es el dueño único del restaurante. Inicio en 1978 como un negocio de familia. Antonio, a los 18 años, se matriculó en la carrera de Derecho; no obstante, no pudo terminarla porque su comercio creció rápidamente.
Marco Antonio tiene 55 años hoy en día, lo que convierte a uno de los propietarios de una marca tan grande en uno de los más jóvenes del país. Según el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, él es el único dueño del logotipo, la marca y el lema de La Casa de Toño.
La Casa de Toño continúa conquistando a los aficionados al pozole y a los antojitos con su sabor casero y su ambiente familiar, incluso en la actualidad.