El panel Musk-Fink en Davos dejó un mensaje claro: el verdadero cuello de botella de la inteligencia artificial es la electricidad. Energía solar, escala industrial y espacio emergen como soluciones estratégicas
Por: VA
Davos — Conclusiones del panel Musk-Fink
El panel en el Foro Económico Mundial en Davos contó con una amplia conversación entre Elon Musk (Tesla) y Larry Fink (Blackrock) sobre IA (Inteligencia Artificial), robótica, energía, manufactura y espacio.
Lo que destacó fue el enfoque práctico y orientado a la acción de la discusión: menos teoría, más ejecución.
Panorama general
El mensaje principal de Musk fue constante: el objetivo a largo plazo es maximizar las probabilidades de que la civilización humana prospere.
En su opinión, la IA, la robótica y la energía abundante son las tres palancas que pueden eliminar fundamentalmente la escasez material y, con el tiempo, la pobreza.
Un punto clave que enfatizó repetidamente: la verdadera limitación de la IA no son los chips ni el software, sino la electricidad.
IA y robótica: un avance rápido
Musk espera que la IA supere la inteligencia humana en los próximos 1 o 2 años, y que supere la inteligencia combinada de la humanidad alrededor de 2030.
Visualiza un futuro con más robots que personas, donde los robots humanoides se encarguen de gran parte del trabajo físico y de servicios.
Los robots Optimus de Tesla ya se están introduciendo para tareas sencillas en fábricas este año, con planes de venderlos al público a partir del próximo año, una vez que se demuestre su seguridad y fiabilidad.
Esto implica una fuerte caída en el costo de la mano de obra en muchos sectores, con importantes consecuencias para la manufactura, la atención médica, el cuidado de personas mayores y los servicios.
La energía es el cuello de botella
Musk fue muy claro al afirmar que la generación de energía es ahora el factor limitante para la expansión de la IA.
Destacó el liderazgo de China en la fabricación de paneles solares como una ventaja estratégica.
Su estimación aproximada: una superficie solar de 100 por 100 millas podría, en teoría, abastecer de energía a todo Estados Unidos.
Objetivo a corto plazo: construir 100 gigavatios por año de capacidad de fabricación de energía solar en Estados Unidos en aproximadamente tres años para reducir los costos y acelerar su implementación.
El espacio como plataforma de computación y energía
SpaceX se centra en demostrar la reutilización completa de Starship, posiblemente este mismo año.
De tener éxito, los costos de lanzamiento se reducirían drásticamente, lo que permitiría:
- Despliegue masivo de satélites
- Centros de datos de IA alimentados por energía solar en el espacio, que, según Musk, podrían convertirse en la ubicación de menor costo para la computación de IA en dos o tres años debido a la exposición solar constante y la eficiencia térmica.
Autonomía y transporte
Tesla aspira a implementar ampliamente sus robotaxis con conducción totalmente autónoma en todo Estados Unidos para finales de año.
El progreso regulatorio avanza rápidamente, y la aprobación de la conducción autónoma supervisada en Europa podría llegar muy pronto.
Musk hizo hincapié en la rápida iteración del software y su impacto posterior en los costos de los seguros y la economía de los vehículos.
Riesgo, filosofía y perspectivas
Musk reconoció los riesgos reales de la IA, pero se mostró optimista de que los beneficios derivados de la abundancia superarán el desplazamiento laboral si se gestionan con prudencia.
Describió el envejecimiento como un problema técnico solucionable, aunque señaló que la longevidad extrema podría generar estancamiento social si las instituciones no evolucionan.
Su visión es fundamentalmente civilizacional: expandir la vida más allá de la Tierra, crear redundancia y convertir la ciencia ficción en infraestructura operativa.
Implicaciones para el capital a largo plazo
La energía es ahora un factor fundamental para la inversión en IA, no una consideración secundaria.
La robótica está pasando de la experimentación a la comercialización a corto plazo.
La infraestructura espacial se está volviendo económicamente relevante, no sólo simbólica, especialmente para la energía y la computación.
La convergencia de la IA, la energía, la autonomía y el espacio apunta a resultados no lineales para el capital a largo plazo, junto con una mayor complejidad regulatoria y geopolítica.