De una tienda de ropa en la CDMX a un imperio del autoservicio: la historia de los tres hermanos que vendieron su negocio a Walmart

Desde Ciudad de México, está historia se remonta a tres hermanos que comenzaron con un pequeño negocio familiar y terminaron construyendo una de las cadenas más influyentes del país.

Por: Mariana Elías

Lo que hoy millones de mexicanos conocen como Bodega Aurrerá comenzó como un pequeño negocio familiar en la Ciudad de México. Detrás de una de las cadenas de supermercados más grandes del país hay una historia de emprendimiento, visión comercial y crecimiento acelerado que inició con tres hermanos y una modesta tienda de ropa.

Con el paso de los años, ese negocio evolucionó hasta convertirse en un poderoso modelo de autoservicio que revolucionó la forma de comprar en México. Su éxito fue tan grande que llamó la atención de Walmart, que eventualmente adquirió la cadena e impulsó su expansión nacional.

Esta es la historia de cómo tres hermanos pasaron de vender ropa a construir una de las marcas más reconocidas del comercio mexicano.

El inicio de un negocio familiar 

La historia comenzó en la Ciudad de México, cuando los hermanos Jerónimo, Plácido y Manuel Arango abrieron una pequeña tienda de ropa llamada Central de Ropa, ubicada en la esquina de Bolívar y Chimalpopoca. El negocio se caracterizaba por ofrecer precios accesibles y una atención cercana, permitiendo ganarse la confianza de los clientes.

Con el tiempo, los hermanos detectaron una necesidad clara: las personas buscaban un solo lugar donde pudieran más a bajo costo. Esta observación los llevó a transformar su modelo de negocio, bajo el nombre Aurrerá, una palabra de origen vasco que significa "adelante".

Durante su primer año de operaciones, Bodega Aurrerá registró ventas por 4 millones de pesos, cifra que aumento de manera exponencial en los años siguientes. En 1960, decidieron aperturar su primer centro comercial en avenida Universidad, decisión que multiplico sus ingresos y consolido la marca.

Gracias a estas decisiones, el negocio logró expandirse con rapidez. Además incorporó alianzas estratégicas para modernizar su sistema de abasto y creo formatos comerciales como Superama y Bodega Aurrera, orientados a distintos segmentos de consumidores. Además diversificó su negocio con marcas como:

  • Vips
  • El Portón
  • Suburbia

Central de Ropa, ahora conocida como Bodega Aurrerá. Foto: Cortesía.

Un éxito que cruzó fronteras: la unión entre Aurrerá y Walmart

En los años 90, la familia Arango dio un paso clave: asociarse con Walmart Stores para introducir la marca estadunidense en México. Fue en 1993 se abrió la primera tienda Walmart en el país, y el éxito fue rotundo. Para en 1996, el grupo ya empleaba a más de 50 mil personas y facturaba más de 23 mil millones de pesos anuales.

En 1997, la alianza comenzaba a profundizarse gracias a un esquema de joint venture, con la creación de Servicios Administrativos Walmart, su capital compartido entre Grupo Cifra y la firma estadounidense. 

Para el año 2000, Walmart invirtió 1,200 millones de dólares para tomar el control mayoritario y completar la fusión que origino Walmart de México. A partir de ahí, tiendas Aurrerá se transformaron en Walmart Supercenter, aunque el nombre de Bodega Aurrerá se ha mantenido como uno de los formatos más populares.

Un negocio familiar que cruzó fronteras. Foto: Cortesía.

Aurrerá volvió a su modelo de negocio por el que fue conocido

Como parte de la estrategia, todas las tiendas Aurrerá se convirtieron en Walmart Supercenter, mientras que Bodega Aurrerá se mantuvo como formato popular y Superama siguió operando hasta su reconversión reciente en Walmart Express. 

Hoy, el nombre Aurrerá sobrevive únicamente en las Bodegas Aurrerá, un formato que conserva parte del espíritu original de la cadena. Sin embargo, la marca que en su momento fue símbolo de modernidad y crecimiento mexicano quedó absorbida por el gigante estadunidense, marco el fin de una era en el comercio minorista nacional.

La venta marcó el cierre de una etapa para los hermanos fundadores, pero dejó un legado empresarial invaluable: demostrar que un negocio familiar, con visión y estrategia, puede transformarse en una de las empresas más importantes del país.

Aurrerá volvió a su modelo de negocio por le que fue conocido. Foto: Cortesía