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Los esquites de Luisa Mata conquistaron el gusto de los villajuarences

Llegaron de Tamaulipas cuando Villa Juárez iniciaba, ahora sus esquites son el deleite para personas de todas las edades.

Los esquites de Luisa Mata conquistaron el gusto de los villajuarences

De niña cuando llegó de San Germán, Tamaulipas se empleó de jornalera y nunca se imaginó que de grande sería la admiración de los villajuarenses. Su negocio de esquites ha atrapado el gusto de la población, todas las tardes cierra la jornada con la venta de al menos mil elotes preparados en todas las combinaciones imaginables.

A veces los caminos no sólo acortan las distancias, también unen sentimientos y permiten el viaje de nuevas historias. Luisa Mata García, cuenta que su papá era de San Luis Potosí y su mamá de Durango, pero vivían en San Germán en el estado de Tamaulipas. Allá por el Atlántico llegaron noticias que en la costa de Sinaloa había trabajo para todos. Recorrieron casi mil kilómetros para llegar a Campo Gobierno, como se llamaba inicialmente lo que hoy es la sindicatura de Villa Juárez

Luisa tenía 5 años cuando llegó, y no pasaron muchos años para que también ya anduviera en los surcos, en ese tiempo también los niños trabajaban en el campo. Sin oportunidades de escuela se unió a las cuadrillas en el corte de tomates, pepinos, chiles, y todo el laboreo para el cultivo de hortalizas. En esos afanes andaba cuando a corta edad encontró al amor de su vida, pronto se casaron y las labores en la hortaliza seguía siendo su principal soporte.

Por muchos años fue jornalera en los campos Santa Cecilia y Campo Victoria, recuerda que mientras ellos andaban en el campo, su abuelo Inocencio Mata, que fue de los primeros comerciantes en Villa Juárez, se dedicaba a la venta de mercería, cuando empezó la efervescencia en los campos agrícolas.

Cuenta Luisa que mientras tanto, su padre ya cansado del trabajo del campo, al igual que el abuelo quiso ser comerciante. Se le ocurrió vender elotes cocidos y esquites en la esquina donde ahora está la carnicería 4 Esquinas. Ahí empezó a hacerse de clientes. Recuerda que junto a su papá se puso también Eusebio González cuando iniciaba con la Taquería González. Y dijo su papá: “Está bien que se quede ahí, así la gente que viene a comer tacos se va a comer también un elote”.

A la muerte de su papá se terminó el negocio de la venta de elotes cocidos y esquites porque el permiso de estar ahí sólo era para él.

Luisa Mata García tenía 37 años (ahora tiene 60) cuando junto con su hermano decidieron volver a abrir el negocio, pero en otro lugar. Recuerda que en temporada de lluvias toda la calle Domingo Rubí era sólo un lodazal, así a orilla de calle empezaron a vender sus elotes y esquites.

La mano femenina de Luisa Mata pronto empezó a rendir fruto. Se propusieron mejorar el producto con nuevas preparaciones, más salsas, queso, crema y otros ingredientes. Empezaron a meterle mas contenido y precios accesibles. Y la respuesta fue muy favorable, les llevó tiempo “aclientarse”, pero hoy todos hablan de sus esquites.

Ahora su repertorio es tan amplio como el gusto y la imaginación de los clientes, en su negocio preparan: tostiesquites naturales, y con todas as variantes de flamin hot, doriesquites, esquites con chetos anaranjados, verdes, esquites con papitas adobadas y como los pidan. También agregó los viernes de tostinachos. Tiene un amplio repertorio de salsas y todo lo que le van pidiendo. Su estrategia es adoptar toda clase de antojo que le piden y tenerlo a disposición.

Comenta con mucha satisfacción que la preferencia de sus productos es tan grande que ahí recalan todos los antojados de Villa Juárez, de los campos agrícolas de alrededor, de Navolato y aún las personas que viven en otras ciudades o en Estados Unidos, regresan con gusto a comprar sus esquites. Dice con mucha satisfacción que le conmueve que los visitantes le digan que sus productos es lo que más extrañan cuando están lejos de Villa Juárez. Hay gente que compra por mayoreo para llevarlo congelado a Estados Unidos, dice con asombro.

Mientras platicábamos con ella en su puesto, los consumidores le daban la razón. ¡Están muy buenos!, exclamaban los clientes entre risas. Cintia Gaxiola es una profesionista, pero está acreditada como cliente de casi todos los días, dice que consume esquites “casi desde que nació y vengo casi todos los días a cubrir mi antojo, no tengo producto preferido, compro casi de todo. Todo me gusta” afirma con sentido de pertenencia.

Luisa Mata García dice que conoce al mayor número de familias de Villa Juárez, pues llegaron a vivir en el lugar cuando la comunidad sólo era un centro poblado muy pequeño y alrededor estaba lleno de monte. De su experiencia de vivir en esta sindicatura dice que se siente muy agradecida porque hay mucha gente buena que los quiere mucho, y los protege, por eso nunca les han robado o asaltado.

El negocio de “Elotes Don Pepe” no tiene ningún letrero, lo conocen como el local azul. En el establecimiento cada día hay diferentes personas trabajando porque le han dado oportunidad de trabajar a gran parte de los miembros de la familia, desde hijos, primos y nietos. Se turnan por día de trabajo y se reparten la utilidad.

La meta mínima de cada día es procesar mil elotes. Antes que avance la noche ya han terminado con todos sus productos, y ya han saciado el antojo a todos los comensales más urgidos. El negocio de esquites que surge de la necesidad de empleo es ya un modelo de emprendimiento que ha conquistado el gusto de los villajuarenses.

Rodeada de entusiastas comensales Luisa Mata García es aclamada con el sabor insuperable de sus productos. Por las tardes sus granos de elote rebosan la imaginación culinaria. En cada entrega le pone sabor a la vida. Ella también cree que sin maíz no hay país.

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