Campo Marco Antonio Villela: el espacio deportivo que une a la comunidad de Urías en Mazatlán
El campo de béisbol Marco Antonio Villela en el sector Urías de Mazatlán, fue rehabilitado por el Programa de Mejoramiento Urbano, convirtiéndose en un centro de convivencia y cohesión social para las familias.


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El deporte une y fortalece a las comunidades. En un campo de juego se aprenden cosas vitales como trabajo en equipo, disciplina, respeto a las reglas y tolerancia ante la derrota.
Estas y muchas otras experiencias se han vivido en décadas de deporte practicado en el campo de béisbol Marco Antonio Villela, en la Tercera Ampliación de Urías de Mazatlán, a un costado del Centro Comunitario del Bienestar.
Este espacio deportivo fue rehabilitado hace algunos años gracias al Programa de Mejoramiento Urbano aplicado en el puerto con la finalidad de mejorar la calidad de vida de los habitantes del sector.
La intervención permitió mejorar el campo de béisbol que recibe su nombre en honor a un jugador mazatleco con gran trayectoria en el “Rey de los deportes”, cuya familia ha estado ligada al béisbol y a la historia de la comunidad de Urías durante décadas. 
Renovación urbana para una mejor calidad de vida
Los recursos del PMU (Programa de Mejoramiento Urbano) también se aplicaron en la rehabilitación del entorno del campo deportivo. La cancha de usos múltiples, las instalaciones del CECOBI y el estacionamiento recibieron acciones de mejora.
A partir de la rehabilitación el espacio deportivo tomo un nuevo aire, el lugar es escenario de encuentros entre equipos locales, los fines de semana es punto de reunión de beisbolistas y familias enteras que se congregan para disfrutar y convivir.
La práctica del béisbol en el campo Marco Antonio Villela, de la Tercera Ampliación de Urías, es una forma de mantener los hábitos saludables para una comunidad más activa y sana.
Más allá de los resultados en la cancha, el verdadero triunfo del campo de béisbol reside en su capacidad para tejer redes de confianza y apoyo entre los vecinos. 
Al consolidarse como un espacio de convivencia y desarrollo, este recinto demuestra que cuando la infraestructura urbana se diseña pensando en las personas, se convierte en un eslabón de cohesión social.
Así, la Unidad Deportiva deja de ser solo un terreno de juego para transformarse en el punto de encuentro para las familias beisboleras de Urías, donde la participación activa de cada persona se convierte en el motor necesario para construir una realidad colectiva más sana y unida.





