Más que croquetas: solidaridad, esperanza y ladridos felices en Culiacán
El Croquetón Navideño, organizado en el restaurante La Herradura, reunió a la comunidad para brindar apoyo a los canes rescatados y alimentados por Rosy Cortez en la colonia Las Cascadas en Culiacán


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Culiacán, Sinaloa.- El Croquetón Navideño, organizado en el restaurante campestre La Herradura, se convirtió en un verdadero acto de amor colectivo.
Sonrisas, ladridos felices y manos generosas se unieron con un mismo propósito: apoyar a Rosy Cortéz Gómez, una mujer que es luz y refugio para más de 28 perritos rescatados en la colonia La Cascada.

Amor y rescate: más de 28 perritos reciben ayuda gracias al Croquetón Navideño
Lo que para muchos sería una carga, para Doña Rosy es una misión de vida: transformar el abandono en alegría, el olvido en cuidado y el dolor en esperanza. Su labor diaria, silenciosa y constante, recuerda que la compasión sigue siendo una fuerza capaz de cambiar destinos.
El evento fue coordinado por el entrenador canino Cuauhtémoc Del Río, especialista en adiestramiento básico y avanzado, quien aportó profesionalismo y corazón a una jornada que celebró el vínculo entre humanos y animales.
Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Homobono Moreno, mejor conocido como Gonny o Don Gonny, fundador y propietario del restaurante La Herradura, quien una vez más, demostró que la responsabilidad social también se vive desde la empresa.
Acompañado de Solovino, un can al que rescató y adoptó, Don Gonny transmitió un mensaje de gratitud y compromiso con las causas nobles.

El espectáculo dio inicio de manera simbólica y emotiva cuando la perrita Wanda realizó la búsqueda de la campana y tocó nueve campanadas, marcando el arranque oficial del Croquetón. Ella misma encabezó la pasarela canina, recorriendo con destreza el circuito de eslalon y demostrando habilidades de agility, para alegría de chicos y grandes.
Niñas, niños y familias enteras participaron junto a sus mascotas en el recorrido del eslalon y la pasarela, convirtiendo el evento en una fiesta de convivencia, aprendizaje y amor por los animales.
Como broche de oro, Wanda fue la encargada de entregar obsequios a los más pequeños, sacando los regalos de una caja y arrancando aplausos y sonrisas.
Cuauhtémoc del Río reconoció y agradeció el respaldo de Don Gonny por abrir las puertas de La Herradura a esta causa, así como la solidaridad de cada patrocinador y donador. Destacó la noble labor de Doña Rosy y su capacidad de proteger a quienes no tienen voz.

Asimismo, manifestó un especial reconocimiento a su esposa, Carlota Guadalupe González Mayorquín, y a su hija Flor del Río, quienes lo apoyaron tanto en la organización como a lo largo del evento lleno de empatía, caridad y solidaridad.
Por su parte, Rosy Cortéz expresó su agradecimiento a cada donador y patrocinador que hizo posible este acto de amor, en especial al valioso apoyo de Don Gonny Moreno y Cuauhtémoc Del Río. Su historia, tejida con sacrificios diarios, fe y esperanza, nos recuerda que la bondad siempre encuentra la manera de florecer.
Más de 200 kilos de croquetas se lograron recolectar durante el evento solidario, demostrando que la unión y la generosidad pueden marcar la diferencia.

Una misión de vida: Doña Rosy y el refugio que nace del amor
Doña Rosy no solo alimenta y cuida a más de 28 perritos; con cada gesto, rescata y nos devuelve lo más noble del ser humano. Ella continúa con su noble misión, pero necesita de más apoyo para seguir ayudando a más animalitos. Si deseas sumarte a esta cadena de esperanza, puedes comunicarte al teléfono 6674 135 151.
Gracias a los patrocinadores por sumarse a esta noble causa:
- Flor del Río: nutrióloga pediátrica & diabetes
- MultiVentanas & servicios
- Albapesa
- Ranger
- Orlando Gamboa, médico veterinario
- MultiVentanas & servicios
- CIAVCEP
- Sr. Mascota, hospital veterinario
- Cuatro de Milla, clínica veterinaria
- D Abolengo
- Mundo fantástico
- Estética canina a domicilio
El Croquetón Navideño dejó una enseñanza clara: cuando la comunidad se une, el amor se multiplica. Y en La Herradura, ese día, la esperanza tuvo nombre, ladridos y un propósito compartido: recordarnos que la unión transforma vidas y que, juntos, incluso los gestos más pequeños pueden construir un mundo mejor.

















