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El orgullo de ser de Navolato se lleva en el Corazón

Llegar a sentir amor por un lugar puede ser una motivación. El orgullo de ser de Navolato se lleva a donde sea que se vaya.

21 enero, 2022
El orgullo de ser de Navolato se lleva en el Corazón

Llegar a sentir amor por un lugar puede ser una motivación. El orgullo de ser de Navolato se lleva a donde sea que se vaya.



Qué emoción es saber que perteneces a un lugar. A una familia. Saber que tu corazón siempre tiene ese sentimiento de cariño y a tu mente llegan recuerdos de sitios, personas y vivencias que marcaron lo que quizá fue la mejor etapa de tu vida.

Ese hermoso sentimiento de pertenencia que llega a las personas cuando se alejan de la tierra que los vio nacer.

Navolato es un lugar que se lleva en el alma, muchos recuerdan el aroma a la caña recién molida saliendo por el pitón, el sonido del reloj, la refresquería del kiosco, las campanadas que anunciaban la entrada a la escuela, los gritos del panadero o quizá hasta los regaños de mamá.

A pesar de encontrarse tan lejos, se sienten orgullosos de llevar ese pedacito de tierra en el corazón. Su apellido, ese nombre o el marcado acento que los distingue.

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Ciertamente se sienten orgullosos de sus raíces navolatenses.

Saber que, aunque estás lejos de la tierra que te vio nacer; el lugar está ahí, el sentimiento, el cariño por la gente, la cultura y el sabor de la comida que no se olvida.

Es cuando descubres que amas tu tierra. Cuando vienen las añoranzas a tu mente y enternecen tu corazón, recordando los momentos que viviste en ese lugar, con las personas de ahí quienes al regresar te recuerdan y saludan como si los hubieras visto unos días antes.

Ese abrazo sincero, la sonrisa y las palmaditas en la espalda que no pueden faltar.

Y es que dejar Sinaloa no es fácil, dejas tu vida, dejas tu seno, pero aún así los llevas en la memoria.

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Este sentimiento de orgullo no trasciende solo en el que se va.

Se queda en los que aún habitan en “su pueblo”, esas memorias del Navolato viejo. De su Navolato. Ese que los vio nacer, crecer y el que ahora es la herencia de sus hijos.



Saber que tus raíces provienen de un lugar con tantas riquezas te hace sentir millonario, aunque solo te acompañen unos cuantos pesos.

Se llenan de orgullo al escuchar las notas de el Sinaloense, y lo bailan como nadie. Afinan sus gargantas para cantar “Desde Navolato vengo” y la piel se eriza al escuchar la música de banda.

Comer nopales es su deleite, pero nada como los mariscos que solo ellos saben preparar.

Ese orgullo que se lleva en el corazón y atesoran en el alma permanece hasta el último día de su vida.

Porque como Navolato, no hay dos.

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