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María quedó viuda y con 4 hijos, se convirtió en caporala en Escuinapa y ahora dirige a 14 hombres para el corte de mango

María no le huye al trabajo y menos desde que su esposo murió, tiene la gran responsabilidad de alimentar, vestir y dar educación a sus cuatro hijos

7 julio, 2022
María quedó viuda y con 4 hijos, se convirtió en caporala en Escuinapa y ahora dirige a 14 hombres para el corte de mango

Escuinapa, Sinaloa.- Su nombre es María Lourdes Orozco Villanueva, tiene 38 años de edad  y es una de las mejores caporales de Escuinapa desde hace 14 años.

María no le huye al trabajo y menos desde que su esposo murió  tiene la gran responsabilidad de alimentar, vestir y dar educación a sus cuatro hijos. La mujer que no le saca la vuelta a las altas temperaturas que se registran en Sinaloa para ir al corte de mango también está al frente de que 14 hombres que están a su cargo desempeñen bien su trabajo en el corte de mango. Ese rango (caporala) laboral antes solo era para los hombres, pero en las últimas décadas ha sido un trabajo que organizan las mujeres.

“Cuando me quedé viuda, con 4 hijos, pues empecé a trabajar más, tejo sillas, hago tamales, en lo que puedo trabajar, hay que echarle ganas”, expresa María.

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La caporala narra para la periodista Carolina Tiznado del medio de comunicación Noroeste que llevar a trabajar una cuadrilla de 14-15 hombres no es difícil, hay entendimiento, hay apoyo de parte de ellos, ella prácticamente está dedicada a supervisarlos.

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La madre de familia revisa que el mango que se corte tenga el tamaño adecuado para el empaque, que sea cortado con precisión y que no quede nada en los árboles, así pasa árbol por árbol.

Además, tuvo que empezar a conocer el mango, el maduro no sirve para llevarlo a empacar, ese debe irse a la industria del jugo, pero también tiene que reunir características como no estar golpeado o abierto, así no sirve, narró la mujer a la periodista.

“Me gusta mucho mi trabajo, aquí no estamos estresados, somos libres, ganamos lo que queremos y trabajamos lo que queremos, cuando se acaba el corte de mango nos vamos a plantar el chile o el tomatillo”, expresa.

Ser caporala no es el único trabajo de María, también teje sillas y hace tamales. “Cuando me quedé viuda, con 4 hijos, pues empecé a trabajar más, tejo sillas, hago tamales, en lo que puedo trabajar, hay que echarle ganas” dijo.

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