Solo quedan tres artesanos en Los Humayes, Sinaloa… y él se niega a dejar morir el oficio de las escobas de palma
En Los Humayes, Sinaloa, Ismael Figueroa es uno de los últimos tres artesanos que fabrican escobas de palma. Lleva más de 35 años manteniendo un oficio que aprendió en un mes y que hoy casi desaparece.


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Los Humayes, San Ignacio, Sinaloa.- En Los Humayes, Ismael Figueroa Vega continúa elaborando escobas de palma de manera artesanal, una tradición que poco a poco ha desaparecido y que hoy solo conservan tres personas en la comunidad.
¿Cómo ocurrió la transmisión del oficio?
En la comunidad de Los Humayes, Ismael Figueroa Vega mantiene viva una tradición artesanal que ha pasado de generación en generación. Desde hace aproximadamente 35 años se dedica a la elaboración de escobas de palma, un oficio que aprendió por iniciativa propia y que hoy sigue ejerciendo con orgullo.

Aunque sus abuelos también se dedicaban a esta actividad, asegura que nunca le enseñaron el oficio. Fue entonces cuando decidió acercarse a un hombre de gran experiencia: don José Iribe, quien rondaba los 80 años y aún elaboraba escobas.
“Me fui con él porque me gustaba ver cómo hacía las escobas y quería aprender para hacerlas y venderlas yo también”, recuerda.
Proceso de aprendizaje y primeras ventas
Aprendió el oficio en apenas un mes. El primer día, don José le pidió que hiciera una escoba y, mientras trabajaban, le fue explicando cómo amarrarla y coserla.
“Haz una, me dijo. Cuando terminé me dijo: ahora amárrala y cósela. Al siguiente día regresé y seguí aprendiendo”, relata.
En apenas un mes ya dominaba completamente el proceso y comenzó a vender sus primeras escobas.
“Las empecé a vender a 12 pesos la docena”, comenta.
Sus primeras ventas fueron en San Ignacio. El artesano recuerda que comenzó comercializando sus productos en San Ignacio, llevando pequeñas cantidades. Una de sus primeras clientas fue una comerciante conocida como María, propietaria de una tienda de abarrotes.
“Ella me compraba y me decía que les iba a recomendar mis escobas a otros comerciantes. Así fue como me fui dando a conocer”, explica.

La disminución de artesanos en la comunidad
Hace tres décadas, en Los Humayes eran varias las personas que se dedicaban a la fabricación de escobas de palma.
“Había muchos: Manuel Velázquez, Adriel Velázquez, Ramón Figueroa, Chico Bastidas, Jaime, Chalío, el Cieguito y otros más”, recuerda.
Sin embargo, con el paso del tiempo el número de artesanos disminuyó considerablemente.
“Ahorita habemos tres nada más”, señala.
Proceso de elaboración manual

Ismael explica que para elaborar una escoba necesita aproximadamente 20 minutos, aunque antes debe recolectar y secar la materia prima. La palma la obtiene de un terreno de su propiedad.
“Voy al potrero, corto la palma con machete y la pongo a secar. Si hay buen sol, en dos días ya está lista”, comenta.
Posteriormente le retira la fibra, la divide en pequeñas tiras y forma el mazo con el que finalmente arma la escoba.
“Todo es manual, aquí no utilizo maquinaria”, afirma.
Los mangos también los fabrica él mismo utilizando madera de guácima que corta en el monte, pela con machete y deja secar antes de utilizarla.
Ventas afectadas por la inseguridad
A pesar de mantener viva la tradición, reconoce que las ventas atraviesan momentos difíciles.
“Las ventas están críticas, no hay mucha venta”, dice. Explica que durante los periodos de inseguridad la llegada de clientes disminuyó considerablemente, pero aun así continuó trabajando y saliendo al monte para conseguir la materia prima.
“Yo seguía haciendo las escobas y las llevaba a San Ignacio. Con miedo, pero iba por la palma y por los palos”, recuerda.
Alcance de sus productos
Actualmente sus productos siguen teniendo demanda en distintas localidades.
“Tengo pedidos para San Ignacio, Culiacán y Tayoltita. Hasta aquí vienen a buscarlas”, comenta con satisfacción.
Cada escoba tiene un precio de 40 pesos y, aunque considera que es un costo accesible en comparación con el tiempo y esfuerzo invertidos, continúa trabajando con la misma dedicación que hace más de tres décadas.
Más que escobas
Además de fabricar escobas, Ismael también elabora palapas y teje sillas, actividades que complementan su trabajo artesanal y que le han permitido mantenerse activo a lo largo de los años.
Su historia es reflejo de la perseverancia y del esfuerzo por conservar un oficio tradicional que forma parte de la identidad de Los Humayes y de la región.
Mientras sus manos sigan entrelazando la palma y trabajando la madera, una tradición que ha acompañado por generaciones a las familias serranas seguirá viva.





