Silvia Serrano sigue corriendo la vida a paso firme en los maratones de Culiacán
“Yo corría para disfrutar, no para ganar”. A sus más de 70 años, Silvia Serrano Lozano es memoria viva del maratón en Culiacán y ejemplo de constancia, disciplina y amor por el deporte.

Silvia Serrano Lozano no empezó a correr para competir ni para subirse a un podio. Empezó, como muchas historias verdaderas, casi por casualidad.
Tenía poco más de 30 años cuando una vecina la invitó a caminar por el malecón de Culiacán, a finales de los años 80. Lo que comenzó como una caminata terminó convirtiéndose en una pasión que la llevaría a correr maratones completos y a marcar una época en el atletismo local.
"Yo nunca había hecho ejercicio en mi vida", recuerda Silvia. "Pero empecé a caminar y luego a trotar, y ahí me fui quedando", comparte para Tus Buenas Noticias.
Una atleta que comenzó a correr por diversión
En aquel entonces, el Malecón era punto de encuentro de corredores emblemáticos de la ciudad. Ahí nació la inquietud.
"Yo los veía y pensaba: ¿cuándo iría yo a correr un maratón?", dice.
No imaginaba viajar a San Diego o San Francisco, como algunos lo hacían, pero cuando el maratón llegó a Culiacán, en sus inicios conocido como el Painani, decidió prepararse y participar.
Corrió su primer maratón sin presión, sin expectativas. "Nunca corrí para ganar. Yo corría para disfrutar", insiste. Aun así, los resultados llegaron solos.
En el maratón de 1990 obtuvo el tercer lugar general, en una competencia donde figuraban corredoras de gran nivel como Chayito Lin y Lupita García. "Fueron experiencias muy bonitas. De esas que no se olvidan".
El impacto de Silvia Serrano en el atletismo local
Silvia era corredora libre. Madre de cuatro hijos, entonces pequeños, encontraba en el atletismo un espacio propio.
"Era un tiempo para mí", dice con claridad. Nunca sufrió lesiones. "Gracias a Dios, nunca me dolieron las rodillas ni nada, ni antes ni ahora", reconoce.
Aunque dejó de competir formalmente tras cumplir su meta de correr maratones, nunca dejó de moverse.
Siguió corriendo distancias más cortas y manteniendo una vida activa. Hoy, abuela de 11 nietos y próxima bisabuela, sigue siendo ejemplo para su familia, donde el deporte es parte de la herencia. Una de sus hijas, Silvia Paola, fue gimnasta olímpica y hoy impulsa su propio gimnasio en Culiacán.
Silvia desafía la edad a través del deporte
Silvia Serrano no corre ya con número en el pecho, pero sigue presente en la memoria del maratón local y en las calles donde todo comenzó. Su historia demuestra que la edad no detiene a quien encontró en el deporte una forma de vivir.
"Correr un maratón no es fácil", afirma. "Pero cuando lo haces por gusto, por disfrute, el cuerpo responde". Y ella es prueba viva de eso.










