Manuel López, de ladrillero a experto en birria en Loma de Rodriguera, Culiacán
Manuel López dejó el oficio de ladrillero para convertirse en maestro de la birria en Culiacán, donde su sazón conquistan paladares


En Loma de Rodriguera, al norte de Culiacán, el aroma de la birria recién hecha anuncia la cercanía del hogar de Manuel López Higuera, un hombre que a sus 57 años encontró en la cocina un sustento y una vocación.
Dueño de Birriería López, Manuel lleva nueve años dedicándose a este oficio que, confiesa, no aprendió de niño ni de su familia, sino de su esposa, quien fue su maestra en la preparación de la birria y la cabeza de res.

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De ladrillero a birriero
El camino de Manuel no siempre estuvo ligado a los fogones. Durante décadas trabajó en la fabricación de ladrillos, un oficio demandante y de mucho esfuerzo físico. “Era muy cansado y ya no dejaba ganancias”, recuerda.
La necesidad lo llevó a buscar nuevas oportunidades, primero con la venta de tortillas de harina y elotes, hasta que la birria apareció como una alternativa viable y, con el tiempo, se convirtió en la base de su negocio.
Birriería López ha tenido varios domicilios, desde un pequeño espacio por la carretera a Imala hasta la casa de su padre en la misma colonia.
Actualmente, lleva más de dos años y medio en un local fijo en Loma de Rodriguera, por calle Sexta Sur, a unos metros de la Obregón, donde junto con Adilene atienden personalmente a su clientela.
Su meta es sencilla, pero desafiante: ofrecer un platillo bien preparado y un servicio cálido que motive a los clientes a regresar.

Publicidad de boca en boca
La birria de Manuel se ha hecho de un lugar en el gusto de la comunidad, y no solo de los vecinos. A su mesa llegan personas desde El Limón de los Ramos o la Lombardo, atraídas por el sabor y las recomendaciones de boca en boca.
Aunque reconoce que el negocio tiene días buenos y otros complicados, Manuel asegura que lo más satisfactorio es ver a la gente disfrutar de su comida. Esa relación cercana con los clientes ha sido clave para mantener a flote el proyecto, incluso frente a la competencia de otras birrierías de la zona.
El suyo es un ejemplo de cómo la resiliencia y la capacidad de adaptación pueden transformar vidas. De haber continuado en el ladrillo, quizá hoy Manuel enfrentaría un panorama incierto; en cambio, ha logrado construir junto a su esposa un negocio que les da sustento, independencia y reconocimiento en su comunidad.
En la Birriería López, cada plato cuenta la historia de una receta que se ha ido perfeccionando con el tiempo, pero también la de un hombre que decidió reinventarse para salir adelante.