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¡El trabajo le da vida! Con 92 años Chabelita tiene un bazar en la colonia Labastida Ochoa en Culiacán

Isabel Jacobo tiene suficiente energía para seguir trabajando, vende ropa en un bazar, pero regala consejos de vida
14 junio, 2023
A Isabel Jacobo de 92 años, trabajar la mantiene activa y feliz; revela que lee muy lento porque no tuvo la oportunidad de ir a la escuela, pero es muy buena para resolver cuentas. Fotos: Juan Madrigal/Lino Ceballos
A Isabel Jacobo de 92 años, trabajar la mantiene activa y feliz; revela que lee muy lento porque no tuvo la oportunidad de ir a la escuela, pero es muy buena para resolver cuentas. Fotos: Juan Madrigal/Lino Ceballos

Culiacán, Sinaloa.- ¡Mujer increíble! Es lo menos que se puede decir de Chabelita, que a sus 92 años tiene un bazar de ropa en la colonia Francisco Labastida Ochoa, de Culiacán. Es admirable lo lejos que ha llegado en la vida, la cantidad de cosas que ha logrado y la suma de energía que aún le queda. Asegura que trabajar la mantiene activa y con una actitud positiva.

Isabel Jacobo es una de esas mujeres que sabe de luchas y de buenos propósitos. Su entusiasmo por la vida tiene cuerda para rato. “Me siento, feliz como una lombriz trabajando, toda la vida he trabajado”, expresa entre risa Chabelita, mientras borda una servilleta con sus manos, que ya se notan cansadas, pero llenas de obras de bondad.

Desde muy niña sabe ganarse la vida. Recuerda que realizaba labores de campo en la comunidad de Aguapepito, como cortar frijol y pizcar maíz, porque en ese tiempo no existía maquinaria como la que hay actualmente.

Como madre no llevó una vida muy holgada, pues logró procrear y educar a sus 17 hijos, le sobrevivieron 8 mujeres y 6 varones. A pesar de la falta de todo, no permitió que faltara lo indispensable en casa. Ella no pudo estudiar, pero enseñó a sus progenitores valores fundamentales, en especial el Amor y el Respeto.

“Muy joven me separé de mi esposo, y me dediqué a trabajar para darle carrera a mis hijos. Tuve 17, pero se me lograron 14. Gracias a Dios, yo sola logré sacarlos a adelante y no ocupé de él (risa) y hasta la fecha aquí estoy, trabajando”, revela la entusiasta mujer.

La señora Jacobo, declara estar muy contenta y agradecida con el Creador, porque además de haber logrado, guiar a todos sus hijos por el buen camino, los tiene a todos con vida y goza de la fortuna de disfrutar a nietos, bisnietos, tataranietos y hasta cuadrinietos.

“Mi hijo mayor tiene 73 años y la menor tiene 54 años. Ya ni sé cuántos nietos tengo, en el número 80, perdí la cuenta (risa). Ya tengo hasta los que se le siguen a los tataranietos”, expresa con un rostro que irradia de orgullo.

Además, Chabelita, dice que valió la pena todas las penurias y sacrificios, como el cargar entres sus manos, pesadas bolsas con ropa que vendía en comunidades pesqueras de Eldorado y hasta de Navolato, como Altata, con el objetivo de que nunca les faltara comida a sus retoños.

“Ellos se dedicaban a estudiar, y yo a trabajar. Siempre les di un buen ejemplo. Tengo tres maestras, un arquitecto, un policía y otros profesionistas. Dos se me quisieron descarrilar, se iban a río de vagos, pero un cuñado me ayudó a enseñarlos a ser hombres de bien, ahorita ya están jubilados y con dos plazas”, expone.

Hace tres años, por un problema familiar, vendió su casa, que habitó por muchos años en la colonia Libertad, y compró otra vivienda sobre el bulevar de Las Torres, a la altura de la colonia Francisco Labastida Ochoa. A base de toda la experiencia adquirida en el mundo del comercio, decide poner un bazar, donde actualmente ofrece una variedad de artículos, principalmente ropa de segunda mano, a precios accesibles.

“Vendo ropa de niña, niño, joven, de todas edades. En mi bazar hay de todo y baratito, para que se venda”, precisa.

Isabel, relata que antes se surtía de mp>Culiacán, Sinaloa.- ¡Mujer increíble! Es lo menos que se puede decir de Chabelita, que a sus 92 años tiene un bazar de ropa en la colonia Francisco Labastida Ochoa, de Culiacán. Es admirable lo lejos que ha llegado en la vida, la cantidad de cosas que ha logrado y la suma de energía que aún le queda. Asegura que trabajar la mantiene activa y con una actitud positiva.

Isabel Jacobo es una de esas mujeres que sabe de luchas y de buenos propósitos. Su entusiasmo por la vida tiene cuerda para rato. “Me siento, feliz como una lombriz trabajando, toda la vida he trabajado”, expresa entre risa Chabelita, mientras borda una servilleta con sus manos, que ya se notan cansadas, pero llenas de obras de bondad.

Desde muy niña sabe ganarse la vida. Recuerda que realizaba labores de campo en la comunidad de Aguapepito, como cortar frijol y pizcar maíz, porque en ese tiempo no existía maquinaria como la que hay actualmente.

Como madre no llevó una vida muy holgada, pues logró procrear y educar a sus 17 hijos, le sobrevivieron 8 mujeres y 6 varones. A pesar de la falta de todo, no permitió que faltara lo indispensable en casa. Ella no pudo estudiar, pero enseñó a sus progenitores valores fundamentales, en especial el Amor y el Respeto.

“Muy joven me separé de mi esposo, y me dediqué a trabajar para darle carrera a mis hijos. Tuve 17, pero se me lograron 14. Gracias a Dios, yo sola logré sacarlos a adelante y no ocupé de él (risa) y hasta la fecha aquí estoy, trabajando”, revela la entusiasta mujer.

La señora Jacobo, declara estar muy contenta y agradecida con el Creador, porque además de haber logrado, guiar a todos sus hijos por el buen camino, los tiene a todos con vida y goza de la fortuna de disfrutar a nietos, bisnietos, tataranietos y hasta cuadrinietos.

“Mi hijo mayor tiene

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