Síguenos

En la 21 de marzo en Culiacán, Rosario tapiza su vida de muebles ajenos que transforma con sus diestras manos

Bernal Delgado, desde niño se dejó cautivar por la magia y belleza de la tapicería, oficio que asegura que va a prosperar porque es un trabajo que sigue en el gusto de la gente
13 junio, 2023
Rosario, está orgulloso de su oficio porque le ha ayudado a brindar un mejor futuro a su esposa y sus tres hijas. Fotos: Juan Madrigal
Rosario, está orgulloso de su oficio porque le ha ayudado a brindar un mejor futuro a su esposa y sus tres hijas. Fotos: Juan Madrigal

Culiacán, Suinaloa.- Rosario Bernal Delgado, desde muy niño, se dejó cautivar por la magia y belleza de la tapicería, un admirable oficio, al que él mismo considera como un verdadero arte, que requiere de paciencia, dedicación y en especial pasión, para lograr tener a clientes satisfechos.

Desde pequeño, lo suyo era ser tapicero de profesión. “Cuando tenía como 12 años, vivía en la colonia Morelos, y le llevaba comida al dueño de una tapicería que se ubicaba sobre la avenida Nicolas Bravo y calle Cristóbal Colón, ahí inicié hacer mis pininos”, recuerda Rosario, quien además comenta ser originario de Guasave, de donde emigró con su familia a la capital sinaloense, en búsqueda de una mejor calidad de vida.

Fue demasiado su amor y pasión hacia el oficio, que poco a poco fue perfeccionando las técnicas para tapizar. “Tenía cerca de 16 años, cuando inicié a trabajar en la tapicería Pistache, ahí fue donde adquirí los mayores conocimientos de la tapicería”, manifiesta, Rosario.

Espíritu de emprendedor. Además, el vecino de la colonia, Lázaro Cárdenas, señala qué al tiempo, decide iniciar la aventura de crear su propio negocio. Le ha llevado años ubicar el mejor punto de servicio pues ha puesto su negocio en diferentes zonas de la ciudad, pero donde duró más de 17 años fue sobre el bulevar Leyva Solano, en el centro de la ciudad.

Los clientes se convierten amigos. “Fue una época muy bonita, porque además de tener bastante, trabajo, conocí mucha gente, que llegaban como clientes y se convertían en mis amigos. No importaba laborar hasta altas horas de la noche, siempre con el propósito de ofrecerle a la clientela, un trabajo de excelente calidad a la mayor brevedad posible”, expresa con orgullo.

Más de cinco décadas lo respaldan. Desde hace 8 años, hasta la fecha, Rosario, tiene su taller en la colonia 21 de Marzo, donde en medio de estructuras en madera, telas, espumas, pegantes, y otros materiales, aplica las técnicas adquiridas por más de medio siglo, poniendo su estilo distintivo en cada uno de los diseños que fabrica, con alto sentido de calidad.

El reconocimiento del que goza en la actualidad Bernal Delgado ha sido el fruto del esfuerzo y la dedicación de su labor, pero, sobre todo, de la excelencia con la que realiza cada uno de sus trabajos. Razones por las que ha logrado tener fieles clientes, como dueños de reconocidas empresas, quienes lo buscan por ver en él, la persona idónea para “vestir” sus muebles o unidades automotrices.

El hombre de 67 años de edad aconseja que es preferible, adquirir muebles que se les pueda dar mantenimiento y que duren por bastantes años. “Muchas veces prefiere comprar una sala nueva, pero se fabrican con materiales malos y es lo que ocasiona que al poco tiempo se rasguen o se rompan”, dijo.

Rosario asegura que el oficio de la tapicería evoluciona y el tapicero también debe progresar para que el negocio tenga futuro. “La gente sigue pidiendo trabajos que realiza un tapicero. Además, cada vez existen más carros y todos necesitan del trabajo de un tapicero”, reitera.

El experto tapicero aconseja a quienes se dedican a este oficio, a no conformarse con los conocimientos adquiridos con el paso del tiempo, que se capaciten constantemente en temas relacionados con materp>Culiacán, Suinaloa.- Rosario Bernal Delgado, desde muy niño, se dejó cautivar por la magia y belleza de la tapicería, un admirable oficio, al que él mismo considera como un verdadero arte, que requiere de paciencia, dedicación y en especial pasión, para lograr tener a clientes satisfechos.

Desde pequeño, lo suyo era ser tapicero de profesión. “Cuando tenía como 12 años, vivía en la colonia Morelos, y le llevaba comida al dueño de una tapicería que se ubicaba sobre la avenida Nicolas Bravo y calle Cristóbal Colón, ahí inicié hacer mis pininos”, recuerda Rosario, quien además comenta ser originario de Guasave, de donde emigró con su familia a la capital sinaloense, en búsqueda de una mejor calidad de vida.

Fue demasiado su amor y pasión hacia el oficio, que poco a poco fue perfeccionando las técnicas para tapizar. “Tenía cerca de 16 años, cuando inicié a trabajar en la tapicería Pistache, ahí fue donde adquirí los mayores conocimientos de la tapicería”, manifiesta, Rosario.

Espíritu de emprendedor. Adem&aa

1 / 6
Imagen 1
2 / 6
Imagen 2
3 / 6
Imagen 3
4 / 6
Imagen 4
5 / 6
Imagen 5

Enlaces patrocinados