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Sindireya tiene madera de mujer exitosa, vence razones físicas trabajando en carpintería

Desde hace más de ocho años la joven emprendedora se dedica a este admirable oficio, que le enseñó su padre Evaristo Hernández. Tiene su taller en la colonia Las Coloradas en Culiacán
18 enero, 2023
“Estuche de monería”. Sindireya además de hacer labores de carpintería, es ama de casa, futbolista, y entre otras cosas realiza diseños de playera. Fotos: Lino Ceballos
“Estuche de monería”. Sindireya además de hacer labores de carpintería, es ama de casa, futbolista, y entre otras cosas realiza diseños de playera. Fotos: Lino Ceballos

Culiacán, Sinaloa. ¿Quién dijo que las mujeres no pueden? Sindireya Hernández Beltrán ha mostrado a la sociedad que la mujer tiene habilidades equiparables a los hombres, incluso cuando de fuerza física se habla, pues desde hace más de ocho años se dedica a la carpintería. Encontró oficio y pasión en lo que aprendió, gracias a su gran maestro, su padre Evaristo Hernández.

Para ella es muy gratificante poder hacer este admirable trabajo que es muy noble. Comentó que se debe eliminar ese tabú de que es un oficio solo dedicado para el hombre, porque cuando una mujer se lo propone no existe límites para poder lograrlo y hasta realizar cosas que jamás imaginó lograr hacer.

“Nosotras como mujeres jamás debemos sentimos inferiores a ellos, ya que hemos demostrado tener las mismas cualidades hasta en otros oficios como herrería, albañilería, que se cree que es solo trabajo de hombres. Yo tengo la fortuna de tener en mi vida los mejores hombres (esposo y papá) quienes admiran mi labor y siempre me han apoyado y es lo que me motiva a que cada día me levante con más ganas de trabajar y no dejar de ser lo que soy, una mujer con metas y sueños”, expresa Sindireya.

Ella no lo niega, es un trabajo pesado que requiere de esfuerzo físico, pero no como un elemento esencial si se aplica la inteligencia y la creatividad. Además, nunca olvida la frase coloquial que le enseñó su padre: “Más vale maña que fuerza”, que le ayuda a lograr la transformación de elementos que le permiten brindar practicidad, seguridad, orden y limpieza a la labor.

“Los hombres pueden tener la fuerza para hacer las cosas, pero nosotras tenemos la parte creativa y eso nos permite idear soluciones para hacer ese mismo procedimiento sin la utilización de la mínima fuerza. Y debemos ingeniárnoslas para realizar cada una de las actividades que se requieran sin lastimarnos o sufrir un accidente”, argumenta la joven emprendedora.

Hernández Beltrán, relata que antes de dedicarse a las actividades de carpintería, laboraba para una tienda de venta de telas, y es donde se percató que existía un mercado en la comercialización de letras madera que se utilizan para decorar fiestas con el nombre del niño festejado y fue así que decide dedicarse al oficio que la llena de orgullo.

“Inicié fabricando letras de madera, y me iba a venderlas a Villa Juárez, Eldorado y Costa Rica. Esta actividad me relaja porque echo a volar mi creatividad e imaginación. Son muy gratificantes los resultados, de una madera que puede resultar insignificante, podemos hacer cosas muy bonitas”, expresa la mujer de mente creativa.

Su taller rudimentario, que con el paso del tiempo ha crecido, está en el patio de su domicilio en la colonia Las Coloradas. Cada herramienta encuentra un orden dentro de aquel espacio donde Sindireya se pierde en la creatividad que le dicta su imaginación entre pintura y laca. Sus manos se mueven de manera magistral en la lijada, resanada, quemada, suavizada y sellado de madera.

“Actualmente, me dedico principalmente en fabricar cosas para fiesta, como artículos para candy bar, mesas, cilindro y últimamente me piden el armazón que se forra con listones para armar una piñata y se llenan de dulces y dinero. Todo lo hacía map>Culiacán, Sinaloa. ¿Quién dijo que las mujeres no pueden? Sindireya Hernández Beltrán ha mostrado a la sociedad que la mujer tiene habilidades equiparables a los hombres, incluso cuando de fuerza física se habla, pues desde hace más de ocho años se dedica a la carpintería. Encontró oficio y pasión en lo que aprendió, gracias a su gran maestro, su padre Evaristo Hernández.

Para ella es muy gratificante poder hacer este admirable trabajo que es muy noble. Comentó que se debe eliminar ese tabú de que es un oficio solo dedicado para el hombre, porque cuando una mujer se lo propone no existe límites para poder lograrlo y hasta realizar cosas que jamás imaginó lograr hacer.

“Nosotras como mujeres jamás debemos sentimos inferiores a ellos, ya que hemos demostrado tener las mismas cualidades hasta en otros oficios como herrería, albañilería, que se cree que es solo trabajo de hombres. Yo tengo la fortuna de tener en mi vida los mejores hombres (esposo y papá) quienes admiran mi labor y siempre me han apoyado y es lo que me motiva a que cada día me levante con más ganas de trabajar y no dejar de ser lo que soy, una mujer con metas y sueños”, expresa Sindireya.

Ella no lo niega, es un trabajo pesado que requiere de esfuerzo físico, pero no como un elemento esencial si se aplica la inteligencia y la creatividad. Además, nunca olvida la frase coloquial que le enseñó su padre: “Más vale maña que fuerza”, que le ayuda a lograr la transformación de elementos que le permiten brindar practicidad, seguridad, orden y limpieza a la labor.

“Los hombres pueden tener la fuerza para hacer las cosas, pero nosotras tenemos la parte creativa y eso nos permite idear soluciones para hacer ese mismo procedimiento sin la utilización de la mínima fuerza. Y debemos ingeniárnoslas para realizar cada una de las actividades que se requieran sin lastimarnos o sufrir un accidente”, argumenta la joven emprendedora.

Hernández Beltrán, relata que antes de dedicarse a las actividades de carpintería, laboraba para una tienda de venta de telas, y es donde se percató que existía un mercado en la comercialización de letras madera que se utilizan para decorar fiestas con el nombre del niño festejado y fue así que decide dedicarse al oficio que la llena de orgullo.

“Inicié fabricando letras de madera, y me iba a venderlas a Villa Juárez, Eldorado y Costa Rica. Esta actividad me relaja porque echo a volar mi creatividad e imaginación. Son muy gratificantes los resultados, de una madera que puede resultar insignificante, podemos hacer cosas muy bonitas”, expresa la mujer de mente

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