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José de Jesús prepara la birria con la sazón de su suegra

A base de mucho esfuerzo ha demostrado ser un exitoso empresario en Alturas del Sur.
22 junio, 2022

Hace 23 años José de Jesús Medina Magaña vivía en Otameto, allá en la costa de Navolato. Cuando un sueño de progreso le inundó el corazón y aún con ese sentimiento de incertidumbre decidió dejar su dulce hogar para abrirse camino por sus propios medios.

Dejó su pueblo y a su madre, para ir al norte en busca de un mejor futuro. En Nogales, trabajó por cuatro años y sacó su visa para cruzar la frontera del país.

Fueron años difíciles. Tuvo que trabajar en el campo, en la mudanza, en restaurantes y algunos otros oficios que le reafirmaron la confianza y el deseo de superarse.

“Anduve en todo, esos cuatro años trabajé en el campo, mudanza, en restaurantes y eso me hizo madurar. Creo que todo lo que te va pasando en la vida es para un fin y te forja. Te hace quién eres”, dice con gran razón. 

Con un timbre de voz pacífico, en señal de reflexión asegura que Todas las cosas difíciles pasan por algo. José no ha tenido una vida fácil, pero como todas las personas de éxito tiene el tesón para seguir adelante cada día.

“No he tenido una vida tan fácil. Lo bueno que siempre he sido maduro y gracias a eso se me ha hecho más fácil hacer las cosas, pero sí le he sufrido una que otra vez”, reconoce.

En una ocasión, mientras vivía en el “otro lado”, recibió la visita de su madre y se armó de valor y decidió regresar a su tierra. “Cuando le dije a mi mamá que me iba a regresar me dijo …No quiero que cuando estés allá me digas que yo te traje… porque es bien difícil acostumbrarte a una vida en Estados Unidos, pero es más difícil acostumbrarte a una vida en México cuando estás de regreso”, dice entre risas.

Y sí que para José fue difícil. Después de ganar en dólares, vino a obtener un sueldo en pesos y a realizar un trabajo más arduo que el que hacía allá.

“Llegue a trabajar en el mercado de abastos. Duré un tiempecito. Es muy difícil. Mis respetos para la gente que trabaja ahí. Luego me recomendaron con un familiar que tenía una empresa de publicidad”,

recuerda y lo cuenta con una voz impregnada de nostalgia. Como si valorara todo lo que ha logrado, después de todo el esfuerp>Hace 23 años José de Jesús Medina Magaña vivía en Otameto, allá en la costa de Navolato. Cuando un sueño de progreso le inundó el corazón y aún con ese sentimiento de incertidumbre decidió dejar su dulce hogar para abrirse camino por sus propios medios.

Dejó su pueblo y a su madre, para ir al norte en busca de un mejor futuro. En Nogales, trabajó por cuatro años y sacó su visa para cruzar la frontera del país.

Fueron años difíciles. Tuvo que trabajar en el campo, en la mudanza, en restaurantes y algunos otros oficios que le reafirmaron la confianza y el deseo de superarse.

“Anduve en todo, esos cuatro años trabajé en el campo, mudanza, en restaurantes y eso me hizo madurar. Creo que todo lo que te va pasando en la vida es para un fin y te forja. Te hace quién eres”, dice con gran razón. 

Con un timbre de voz pacífico, en señal de reflexión asegura que Todas las cosas difíciles pasan por algo. José no ha tenido una vida fácil, pero como todas las personas de éxito tiene el tesón para seguir adelante cada día.

“No he tenido una vida tan fácil. Lo bueno que siempre he sido maduro y gracias a eso se me ha hecho más fácil hacer las cosas, pero sí le he sufrido una que otra vez”, reconoce.

En una ocasión, mientras vivía en el “otro lado”, recibió la visita de su madre y se armó de valor y decidió regresar a su tierra. “Cuando le dije a mi mamá que me iba a regresar me dijo …No quiero que cuando estés allá me digas que yo te traje… porque es bien difícil acostumbrarte a una vida en Estados Unidos, pero es más difícil acostumbrarte a una vida en México cuando estás de regreso”, dice entre risas.

Y sí que para José fue difícil. Después de ganar en dólares, vino a obtener un sueldo en pesos y a realizar un trabajo más arduo que el que hacía allá.

“Llegue a trabajar en el mercado de abastos. Duré un tiempecito. Es muy difícil. Mis respetos para la gente que trabaja ahí. Luego me recomendaron con un familiar que tenía una empresa de publicidad”, recuerda y lo cuenta con una voz impregnada de nostalgia. Como si valorara todo lo que ha logrado, después de todo el esfuerz>Hace 23 años José de Jesús Medina Magaña vivía en Otameto, allá en la costa de Navolato. Cuando un sueño de progreso le inundó el corazón y aún con ese sentimiento de incertidumbre decidió dejar su dulce hogar para abrirse camino por sus propios medios.

Dejó su pueblo y a su madre, para ir al norte en busca de un mejor futuro. En Nogales, trabajó por cuatro años y sacó su visa para cruzar la frontera del país.

Fueron años difíciles. Tuvo que trabajar en el campo, en la mudanza, en restaurantes y algunos otros oficios que le reafirmaron la confianza y el deseo de superarse.

“Anduve en todo, esos cuatro años trabajé en el campo, mudanza, en restaurantes y eso me hizo madurar. Creo que todo lo que te va pasando en la vida es para un fin y te forja. Te hace quién eres”, dice con gran razón. 

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