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Emprendimiento

Alisson, Sofía y Miranda, las niñas reposteras de la colonia Alturas del Sur en Culiacán, Sinaloa

De la mano de su madre han aprendido el valor del trabajo y el esfuerzo. Ahora se endulzan la vida elaborando pasteles.

Niñas pasteleras de Culiacán
Alisson, Sofía y Miranda, las niñas reposteras de la colonia Alturas del Sur en Culiacán, Sinaloa
Alisson, Sofía y Miranda, las niñas reposteras de la colonia Alturas del Sur en Culiacán, Sinaloa

Culiacán, Sinaloa.- Desde pequeñas Alisson, Sofía Michelle y Lía Miranda han mostrado una
habilidad singular y un gusto por la repostería. Su destreza con la harina, el fondant, el azúcar refinada y la esencia de vainilla las convierte en pequeñas pasteleras.

En su cocina, ellas son las expertas

El amor por la repostería no surgió de la casualidad. El deseo de consentir a las pequeñas del hogar obligó a su madre, a incursionar en la elaboración de cupcakes, sin imaginar que ese amor por sus hijas sería el impulso que necesitaba para enseñarlas a salir adelante. “Yo empecé hace unos siete años con la elaboración de cupcakes. Queriendo evitar el gasto de comprar pasteles y tener una forma de ahorrar dinero y a la vez, celebrando a las niñas con algo divertido”, asegura Fiordalizo Gómez Leyva, la encantadora mamá de estas talentosas niñas.

Al tiempo, una buena oportunidad le tocó a la puerta. Trabajar en una pastelería perfeccionando su talento. Las niñas estaban pequeñas y les tocó crecer entre los deliciosos aromas de una pastelería. Al salir de clases, su mamá las llevaba a su trabajo en donde se entretenían con lo que había en el lugar. Ahora, ese aroma a vainilla, cajeta y pan recién horneado que almacenaron en sus recuerdos, son los mismos que salen de su cocina.

Ese lugar en donde dejan volar su imaginación para crear ricos pastelillos, galletas y juegan a ser reposteras.
Al terminar de hornear y decorar, las niñas se quitan el gorro y su mandil, y muy contentas van a hacer las entregas de sus pedidos especiales. Siempre se les puede ver acompañadas de su mamá que muy orgullosa se encuentra de ver a sus hijas crecer como personas autosuficientes. “Me gusta fomentarles el amor por el trabajo y el estudio. Que aprendan que es bueno tener su dinero y que la autosuficiencia les brinda la libertad que se necesita en la vida”. Esa enseñanza, Alisson, Sofía y Miranda la tienen bien
aprendida.

Alisson, de a penas 12 años asegura sentirse muy feliz cuando recibe algunos pedidos, que este negocio familiar lo han iniciado con todo el ánimo y deseo de salir adelante.

“Me siento muy contenta de poder hacer lo que me gusta. Empezamos jugando a hacer cupcakes y galletitas. Hoy es nuestro pequeño negocio y eso me hace sentir muy orgullosa porque además de la escuela, tengo esta otra motivación para seguir siendo autosuficiente”, dice con una gran sonrisa y unos grandes y expresivos ojos que dejan ver el entusiasmo por hacer lo que le gusta.

De las tres niñas, Sofía, de tan solo 8 añitos es la más motivada, alegre y juguetona. Con una mirada vivaz, recuerda como es que antes del inicio de la pandemia de Covid-19 salía a vender sus productos.

Antes de que iniciara la pandemia (Covid-19), íbamos a vender lo que hacíamos mi hermana y yo junto con una amiga. Me gusta ir a la calle a vender, la gente me dice mmm… que ricos”, dice con una risa contagiosa.
Y muy satisfecha se siente al recordar que uno de sus vecinos es su mejor cliente.

“Un señor que vive aquí cerca, cada vez que tenemos algo para vender siempre nos compra. Es un buen cliente, No vamos lejos porque mamá tiene que ver en donde estamos, pero todos los vecinos nos reciben con buen ánimo”, señala Sofía, la pequeña que disfruta socializar mientras le endulza la vida a sus vecinos.

Mientras que Miranda, la más pequeña de 4 años no para de hablar de lo que le gusta hacer. “Galletitas, pastelitos y pretzels con chocolate, son los que me gustan” dice con su tierna e inocente mirada mientras aprende y escucha a sus hermanas y mamá.

Así es como estas tres niñitas que iniciaron su pequeña pastelería en casa, con un par de carteras de 12 bollitos y una estufa convencional, han ido realizando sus sueños de convertirse en pequeñas reposteras.

Alisson, Sofía y Miranda, son pequeñas que no solo piensan en jugar. Piensan en grande y tienen el deseo de superarse. Eso es lo que les han enseñado sus padres que están presentes para mostrarles, que uno de los mayores valores en la vida es la autosuficiencia.

Valor que están aprendiendo y con el que se permiten desarrollar otros talentos. Las niñas reposteras de Alturas del Sur no solo deleitan con sus buenas calificaciones escolares y buen comportamiento, ellas permiten que los vecinos del lugar se endulcen los días con ricos pastelillos y hermosas sonrisas de colores.

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