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“Don Mon” es el Rey de la Alegría en Altata

Desde hace más de cinco años, “La Boa Limacoa” es el Rey preferido de todos. Es el Rey de la Alegría en Altata.

“Don Mon” es el Rey de la Alegría en Altata

Desde hace más de cinco años, “La Boa Limacoa” es el Rey preferido de todos. Es el Rey de la Alegría en Altata.


Su alegría lo caracteriza. No importa el lugar o la actividad que realice, Ramón Valenzuela Inzunza, mejor conocido por todos en Altata como “Don Mon” o “La Boa Limacoa” es una persona excepcional. Siempre tiene una sonrisa en su rostro.



En Altata todos lo conocen porque desde pequeño ha vivido en el Puerto. De joven aprendió el oficio de su padre y durante algunos años se dedicó a surcar el mar y extraer con sus redes el valioso producto pesquero, para sustento familiar.

Aunque conocido por todos, a “La Boa Limacoa” no le llegó la fama hasta entrados los 60 años. Cuando en 2018 fue invitado a participar como el primer “Rey de la Alegría” del recién nacido Carnaval de Altata.

“Un día sin querer, estaba trabajando y una de las organizadoras me dijo ¿Don Mon, no quiere ser rey feo de la alegría? Y me quedé pensando ¿qué será? Y le dije que sí, sin pensarlo mucho y sin saber que era eso”, dice “Don Mon” entre risas.

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Sin saber que aquella respuesta le cambiaría la vida para bien. Entró en un mundo desconocido para él hasta entonces.

Las pasarelas, las luces, los guiones, las entrevistas, las sesiones fotográficas fueron un impacto para “La Boa Limacoa”. Y qué decir de los desfiles, los carros alegóricos, los trajes de luces, y sobre todo el impactante escenario que como dice “lo dejó ciego”.

“El primer año me sentía ciego. No miraba nomás miraba el gentío y no los miraba quien eran. Pero nomas esa primera vez fue cuando me quede ciego y ya de ahí pa’ allá no me da vergüenza ni nada. A donde me llamen voy, pos´ yo soy el rey”, dice con orgullo.

Y ese primer año, se convirtieron en cinco años más. “Don Mon”, ha sido coronado en todas las ediciones del Carnaval de Altata, solo en una ocasión que derivado de un tema familiar tuvo que verse obligado a “prestar” la corona muy a su pesar.

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“Por más reyes que nombren yo sigo siendo el rey. Un año por un problema familiar, le presté la corona a un muchacho y me dijeron... pero vas a seguir tú y claro que yo sigo siendo el rey”, dice con gran orgullo de portar la corona en Altata.

“Don Mon” es un hombre muy alegre, siempre está contento, feliz y con todos los habitantes del puerto se lleva bien.

“A mi esposa no le gusta. Dice que ya estamos grandes y nos demos a respetar, pero no. Es llevadera de uno con la plebada”, dice “Don Mon”.

Y es que, según María Magdalena, “La Nena” de “Don Mon”, ya cuando las personas llegan a una cierta edad, son merecedoras de respeto. Y que los niños y jóvenes “se lleven” como lo hacen con su esposo, no le parece apropiado.

“Aunque a la Nena no le gusta que me lleve con los plebes, es una forma de cariño, me gusta convivir con la gente, con el pueblo, que me conozcan así como soy”, dice entre risas.

Para él, ser considerado uno de los personajes especiales de Altata tiene gran significado. Ser el rey de la alegría lo hace sentir vivo, sentir el apoyo de la gente, recibir los aplausos de sus “súbditos” le reavivan las ganas de seguir siendo rey.

Ramón dice que, aunque a algunas personas puedan considerar este honor como una cosa sin valor, para él es muy importante.

Asegura ser el número uno después de su Dios. “Primero Dios el rey y después yo”, dice para mostrar que se siente honrado e invaluable.

“Don Mon” le ha tomado tanto aprecio a este cargo, que tiene en su casa guardadas en un lugar especial sus cinco coronas con la intención de preservarlas y que no sufran daño alguno.

Dice que, aunque tiene problemas como cualquier persona, para él ser alegre forma parte de su naturaleza. Que la alegría la consigue de la misma gente del pueblo, quienes le hablan de forma amable y cariñosa.

“Si de por si ya soy alegre, la gente que me echa grito y que lo reconozcan a uno es lo que me hace ser feliz y alegre. Que lo estimen. Es como formar parte de la comunidad. Me siento querido y aceptado”, y ese sentimiento es invaluable para un hombre que ha pasado su vida tratando de generar un mundo mejor.

Que con sus bromas y risas hace que un día difícil se convierta en una buena experiencia.

Hombres como “Don Mon”, son los que le ponen sabor a la vida, color a los carnavales que entre la fiesta y la alegría lo reconocen como el rey preferido de todos en Altata.

… Desbordando alegría, sin importar los años en Altata “La Boa Limacoa” sigue siendo el rey.

 

 

 

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