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Manuelita nos enseña que nunca es tarde para aprender, porque querer es poder

La admirable mujer, ha pasado por grandes dificultades. Tuvo 16 hijos y no deja de luchar, recibió el premio “Coltzin al Mérito Ciudadano” que otorga el Ayuntamiento de Culiacán

15 noviembre, 2022
Manuelita nos enseña que nunca es tarde para aprender, porque querer es poder
Manuelita, es una mujer muy trabajadora, además de empacar productos en el supermercado en su hogar vende peluches. Fotos: Lino Ceballos
Manuelita, es una mujer muy trabajadora, además de empacar productos en el supermercado en su hogar vende peluches. Fotos: Lino Ceballos

Culiacán, Sinaloa. Detrás de cada mujer existe una historia que la convierte en guerrera. Ejemplo de lucha, perseverancia y fortaleza es Manuela Martínez Alcantar, quien a pesar de las adversidades que se le han presentado durante sus 80 años de existencia, nunca se deja vencer y ni decae su ánimo de sonreírle a la vida.

“Cuando tenía como seis años, mi mamá se juntó con un hombre y no quiso saber de nosotros (ella y cinco hermanos). Prácticamente, vivíamos en la calle, en el Vergel, Navolato, me acomedía a lavar los trastes para ganarme un bocado, en ningún lado me daban trabajo porque era muy chica”, recuerda con voz nostálgica. 

“Sé de todo, donde quiera anduve, hasta me fui de mojada al otro lado, porque me decían que allá se ganaba muchos dólares. Duré más de ocho días sufriendo, hasta que lograré entrar. Trabajé en casa y me enfadé de estar encerrada y me regresé a México. Me estanqué en Navojoa, con una hermana, ahí trabajé un tiempo, luego me vine a Culiacán”, revela sacando memoria de su pasado

Al llegar a la capital sinaloense le tocó vivir bajo de un árbol de Guamúchil, en ese tiempo tenía 20 años, edad en la que dio a luz a su primer hijo. “Parí sola en el canal de la vía, en el agua. El papá de mi hijo fue por una señora quien me ayudó, solo acórtale el cordón umbilical. Luego desperté en la Cruz Roja. No nos pasó nada gracias a Dios”, cuenta como si ayer hubiera ocurrido.

Martínez Alcantar señala que tuvo 16 hijos, y a todos logró sacarlos adelante. “Me tocó navegar un friego de plebes. Siempre me esmeré por trabajar, para que comieran y estudiaran”, argumenta la orgullosa madre.

 

“No me gusta recordar nada del pasado, porque eso ya pasó y mejor vivo el presente, gracias a Dios todo he logrado superar y seguir adelante. De los mismos problemas, hasta agarré el vicio del alcohol, me enfermé y recapacité que no estaba bien lo que hacía, porque hasta me podía morir, y luego quien iba a cuidar a mis hijos”, expresa con voz firme.

Manuelita, como la conocen de cariño, a lo largo de los años ha sabido sanar esas lesiones emocionales difíciles de manejar. El primer golpe duro fue la ausencia de sus padres. Con todo ha sido una mujer fuerte, y cada experiencia le ha ayudado a florecer y desarrollarse como ser humano.

De plano, reconoce que no le fue bien con sus anteriores parejas, pero Manuelita nunca perdió la fe en encontrar el verdadero amor. A la edad de 48 años, conoció a un buen hombre (Celestino Laguna Robles), quien la valoró como mujer, tanto así que a ambos no les importó la diferencia de edad y lucharon por sus sentimientos, y hasta la fecha disfrutan de todo lo que han logrado construir juntos.

“Empezamos como amigos, hasta que decidimos juntarnos. Tan fuerte fue nuestro amor que ya no quisimos separarnos (risas). Agarramos un solar donde vivimos ahora y construimos una casita de lámina de cartón. Luego levantamos las paredes con mucho sacrificio, pero gracias a Dios logramos salir adelante”, menciona Martínez Alcantar.

Desde hace más de 20 años, la vecina de la colonia 5 de Febrero, empaca productos en un conocido supermercado de una reconocida empresa sinaloense y señala que lo que inicio como un trabajo ahora es uno de sus pasatiempos favoritos.

“Me gusta mucho mi trabajo, porque convivo y conozco a buenas personas. No pasa nada, si la gente no trae dinero para darme por empacarles su mandado. Yo les digo otro día traerán. (risa). Me den o no, siempre los despido bien: Dios los bendiga que les vaya bien”, manifiesta.

Talento que se tiene que conocer y reconocer. Este año, durante los festejos del 491 aniversario de Culiacán, Manuelita recibió el premio “Coltzin al Mérito Ciudadano” en la categoría persona adulta mayor en etapa productiva. A sus 60 años de edad inició a estudiar la primaria, luego secundaria y hasta ya concluyó la preparatoria.

“El día de la entrega del premio, casi me desmayo de la emoción, porque en toda mi vida jamás había recibido un reconocimiento”, expresó muy feliz la adulta mayor.

Nunca es tarde para aprender, porque querer es poder. “He tomado varios cursos en el DIF 5 de Febrero, como clases de guitarra, manualidades, yoga y hasta tengo conocimientos de electricidad. Ahorita tengo ganas de saber de computación, sé que puedo aprender, lo bueno que ya tengo internet en casa, solo falta comprarme una computadora”, dijo con voz entusiasta la perseverante mujer.

Manuelita nos enseña que tenemos que aprender a vivir la vida, sufrirla y gozarla porque la existencia es mágica y no debemos temerle. A sus 80 años, a pesar de las adversidades, ella disfruta de la vida al máximo, porque el verdadero tiempo que más se regocija es el vivido.

¡Goza del tiempo, celebra la vida y en especial el sentido de vivir!. Manuelita es la cara viviente de la resiliencia y el servicio.

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