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Poemas a Benito Juárez

Te compartimos una selección de poemas dedicados a Benito Juárez, uno de los personajes más célebres en la historia de México

11 marzo, 2024
Benito Juárez fue presidente de México en varias ocasiones entre 1858 y 1872. Foto: Gobierno de México
Benito Juárez fue presidente de México en varias ocasiones entre 1858 y 1872. Foto: Gobierno de México

No cabe duda que Benito Juárez es uno de los personajes más celebres en la historia de México, por lo que no es de extrañar que haya numerosas obras artísticas creadas en homenaje a él y sus grandes aportes. En esta ocasión, te compartimos una selección de poemas dedicados al "Benemérito de las Américas".

Al tratarse de uno de los presidentes de México más reconocidos, impulsor de las Leyes de Reforma y actor político en momentos decisivos para la historia del país, existen diversos poemas dedicados a Benito Juárez.

Poemas a Benito Juárez

El poeta sinaloense Gilberto Owen, que formó parte del grupo literario llamado Los Contemporáneos, tiene un extenso poema dedicado a Juárez que lleva por título "Las lecciones del águila", el cual forma parte de sus obras de juventud, y del que aquí te compartimos un fragmento.

Las lecciones del águila - Gilberto Owen (fragmento)

"... PERO sobre todas las voces, y sobre

el trágico ruido de tantos naufragios

          y tantos dolores,

canta eternamente, derrotando al tiempo,

          el beso de amores

que se dan la Patria y un héroe de rostro

          de color de cobre.

Es Juárez, el alto caballero andante

del Derecho; el fuerte retoño de razas

          guerreras e inquietas,

en que el tronco azteca agotó la savia

          vibrante y amante

de generaciones de héroes y poetas.

El campeón broncíneo que heredó las flechas

y el arco y la maza y hasta las canciones

de la altiva estirpe de los ancestrales

          caballeros leones,

y que todavía cabalgando estrellas,

          sigue abriendo brechas

de amor en los siglos y en los corazones!

El que surgió un día

de la más profunda noche de anarquía,

y se dio a su pueblo como un plenilunio

          que vuelca su alma

de luz sobre el ébano de fieras tinieblas

          y hoscas tempestades,

y conquistó el iris de las libertades

para el Pueblo, para la Patria la calma,

y para su diestra el verdor eterno

          de laurel y palma".

La raza de bronce - Amado Nervo (fragmento)

El poeta nayarita Amado Nervo, otro nombre de gran prestigio en la literatura mexicana, también evoca la figura de Juárez en diversos fragmentos de "La raza de bronce", uno de sus más célebres poemas, donde incluso habla desde la voz del propio Juárez, quien expresa su amor a la patria.

"'No hay nada pequeño,

ni el mar ni el guijarro, ni el sol ni la rosa,

con tal de que el sueño, visión misteriosa,

le preste sus nimbos, ¡y tú eres el sueño!

Amar, ¡eso es todo!; querer, ¡todo es eso!

Los mundos brotaron al eco de un beso,

y un beso es el astro, y un beso es el rayo,

y un beso la tarde, y un beso la aurora,

y un beso los trinos del ave canora

que glosa las fiestas divinas de Mayo.

Yo quise a la Patria por débil y mustia,

la Patria me quiso con toda su angustia,

y entonces nos dimos los dos un gran beso;

los besos de amores son siempre fecundos;

un beso de amores ha creado los mundos;

amar... ¡eso es todo!; querer... ¡todo es eso!'".

Oda a Juárez - Félix Fulgencio Palavicini (fragmento)

"¡Indio Juárez! Bienhechor de América

yo sé mis cantares no desdeñas

democrático rey del Nuevo Mundo

Hijo de Ixtlán, tu enseñas

a luchar como luchan los patriotas

después de mil derrotas

enderezas altiva tu cabeza

y no hay ni rey, ni majestad, ni alteza,

que se atreva a mirarte frente a frente

tu impávido coraje es elocuente".

Presencia de Juárez en la patria - Agenor González Valencia (fragmento)

I

"Era un carrizo musical la aurora.

Una nota morena era la raza.

Eran los ojos del nativo origen

que iban hollando las plantas del silencio.

La noche zapoteca entre dialectos

parió la luz que iluminó este suelo.

Una hermosa semilla sufrimiento

entre huaraches y la piel del pueblo

olorosa a rebaños fue creciendo.

Y llegó la edad de la memoria.

Ovejas de pavor se humedecieron

cuando entre islotes de impaciencia, vieron

viajar al carrizal de la inocencia".

IV

"¡Ah! la Primavera Mexicana

que se inicia con Juárez para nunca acabar.

Tiende sus alas recias y tutelares,

allende el mar.

Tiende su ley de bronce -toga y balanza-,

sonoramente vegetal.

Y abre montañas y cordilleras cantando:

y abre montañas y cordilleras cantando

¡América!,

con su carrizo musical.

(Desde la cumbre del Cempoaltépetl

el fuego de una raza

comenzó por arder)".


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