El Comité de Pradera Dorada sección 6 transforma su entorno mediante la organización vecinal. Sin recursos financieros, lograron agua y transporte basándose en el diálogo, la gestión y la acción comunitaria.
Por: Eunice Arredondo
La organización vecinal es un arma poderosa para lograr una comunidad más segura, organizada y con un fuerte sentido de pertenencia.
En los nuevos asentamientos, cuando los vecinos se unen con un fin común los resultados se obtienen con el trabajo de todos para resolver problemas o necesidades cotidianas generando bienestar para las familias.
Esa es la historia del Comité vecinal de Pradera Dorada 6 en Mazatlán, que desde 2019 empezó a trabajar, en un principio sin una estructura organizada, pero con el objetivo de resolver la falta de agua potable que aquejaba al sector.
Vecinos organizados: resultados tangibles
La iniciativa de uno de los vecinos, Omar Padilla, tuvo eco en las familias de la colonia. Descubrieron que la cooperación de todos y la gestión efectiva de los propios vecinos podía tener resultados que los beneficiaban a todos.
Así nació el Comité vecinal, que no cuenta con un tesorero, pues no se manejan recursos, el objetivo es estar comunicados, resolver situaciones que los afectan como comunidad y gestionar ante las autoridades las necesidades en materia de servicios básicos.
“Cree un grupo general de Pradera Dorada 6 dónde nos informamos todo lo que pasa en nuestro entorno, con un grupo de líderes que representan a su calle y ellos me mandan mensaje para las gestiones a realizar. De 2020 a la fecha seguimos trabajando con ese grupo”, explica Omar.
En 2023 la necesidad de ampliar las rutas de transporte público que circulan por el sector activó de nuevo al Comité de vecinos, ahora apoyados por habitantes de otras secciones de Pradera Dorada y La Cantera.
Las gestiones se alargaron durante dos años, tiempo en el que los habitantes de Pradera Dorada 6 lograron apoyo del sector educativo para gestionar que los camiones urbanos llegaran a sus calles beneficiando a los habitantes de la colonia, trabajadores y estudiantes.
La historia del Comité vecinal de Pradera Dorada 6 trasciende la solución de servicios básicos como el agua o el transporte.
Lo que realmente han construido es una infraestructura social que prueba que la verdadera riqueza de una comunidad no reside en recursos financieros, sino en su capacidad de diálogo y gestión.
Este comité deja una lección valiosa: el poder de transformar el entorno urbano comienza con la decisión de dejar de ser espectadores para convertirse en agentes activos de su propio bienestar.