La generación 2024-2026 celebró el fin de su educación preescolar en una mañana llena de alegría familiar, orgullo y nostalgia. Con la satisfacción del deber cumplido, alumnos, maestros y padres de familia, disfrutaron de la ceremonia y se dijeron hasta luego
Por: Eunice Arredondo
Ataviados con su uniforme escolar, un birrete y una estola rojos que los identificaban como parte de la generación 2024-2026, que celebra su graduación de preescolar, 110 niñas y niños del Jardín de Niños Federico Froebel se despidieron de su primera escuela.
La cancha de usos múltiples de la Unidad Deportiva Marco Antonio Villela en la Tercera Ampliación de Urías, fue el escenario donde se realizó la ceremonia de graduación y cambio de escolta, en presencia de padres de familia y padrinos de cada uno de los alumnos.
En un ambiente festivo, pero también con la nostalgia de despedir a una generación más, maestras y maestros del preescolar fueron testigos del último pase de lista de los cuatro salones de tercer grado.
“En el Jardín de Niños Federico Froebel nos sentimos honrados de ser el segundo hogar de esta hermosa generación, nos hemos dado cita en este lugar con la finalidad de ser testigos de la culminación de los logros realizados durante el ciclo escolar”, expresó la maestra de ceremonias al iniciar el evento.
Reconocimientos para alumnos, maestros y padres de familia
La graduación se realizó por primera ocasión fuera del plantel, debido al gran número de alumnos graduados.
El cambio de escolta durante los honores a la Bandera de México, enmarcó el inicio del protocolo, seguido de entrega de reconocimientos, vals de los graduados y una emotiva canción de despedida de los pequeños.
Muchas sonrisas y también lágrimas de emoción se observaban entre los familiares de los alumnos.
La directora del plantel, maestra Rosalía Huerta Silva, dirigió un sentido mensaje a la comunidad escolar.
“Hoy se van del preescolar y están listos para una nueva aventura llamada primaria recuerden siempre que son muy inteligentes, capaces y muy valientes”, les dijo a los niños.
Y agradeció a los papás y mamás por ser una comunidad unida y participativa que formó un gran equipo con los docentes.
"Gracias siempre por confiarnos lo más valioso que tienen en sus vidas que son sus hijos, gracias por que cumplieron tareas, gracias por los disfraces para los festivales, gracias por el tiempo que nos brindaron para que las actividades se llevarán a cabo, son junto con junto con los maestros un gran equipo”, dijo con una sonrisa.
Con la satisfacción del deber cumplido, alumnos, maestros y padres de familia, disfrutaron de la ceremonia y se dijeron hasta luego, porque en camino a la primaria los pequeños siempre podrán saludar a sus maestras del kínder y regresar de visita a la que fue su primera escuelita donde serán recibidos siempre con cariño.