La familia Vega Carrillo alimenta la esperanza en el Comedor Humanitario Mazatlán

Francisco y Martha lideran esta iniciativa ciudadana que a reúne a benefactores y voluntarios para atender a personas sin hogar y migrantes en el puerto, demostrando que, ante grandes necesidades sociales, la respuesta más efectiva nace de la suma de voluntades

Por: Eunice Arredondo

Ayudar al prójimo promoviendo el bienestar para la comunidad en un acto de empatía y solidaridad humana con quienes más lo necesitan es el origen del Comedor Humanitario Mazatlán.

Esta iniciativa de Francisco Vega y Martha Carrillo nació en 2020, en plena pandemia por el COVID-19, cuando las condiciones de vida de las personas en situación de calle empeoraron debido a la contingencia de salud.

En entrevista con Tus Buenas Noticias, mientras terminan de entregar alimento a decenas de personas, la pareja platica cómo empezaron a ayudar a los más necesitados hace casi seis años.

“Hay infinidad de personas que deambulan en la calle y que, por supuesto, pernoctan en la misma y no tienen un lugar donde tener un hogar, tener comida y ante esta necesidad y la obligación moral que nos asiste a nosotros como personas, como humanos, como hijos de Dios tenemos que ver la forma de coadyuvar con lo poquito que tenemos”, dice Francisco convencido.

Con la entrega de alimento a personas en situación de calle el Comedor Humanitario Mazatlán contribuye al bienestar de uno de los sectores más vulnerables del puerto

Al ver a las personas en situación de calle aún más vulnerables de lo habitual, la pareja decidió tomar acción y buscó la manera de iniciar con la necesidad más básica: el alimento.

“Veíamos que eran tan despreciados y en ese tiempo con el tema de la pandemia ellos no tenían de qué manera cubrirse de todas estas cosas, todo el mundo les teníamos más miedo, si entre nosotros teníamos que traer estas máscaras y demás, ellos eran más despreciados y vulnerables”, asegura.

Alimentando a personas en el Atrio de Catedral

Así que su primera idea fue buscar un lugar céntrico, cercano al mercado donde las personas deambulan buscando comida, donde ellos pudieran entregar alimento y así empezar a ayudar.

“Iniciamos esto en el atrio de catedral, con el obispo de Mazatlán Mario Espinoza, a quien le pedimos permiso para que nos prestara el atrio para que empezáramos a repartir comida una vez a la semana y él nos ayudó”, explica.

Al principio la entrega de comida se realizaba los domingos, el día que hay mayor movimiento en la Catedral debido a la misa dominical. El resto de los días de la semana la pareja entregaba alimento a lo largo del malecón, donde muchas personas sin hogar suelen pernoctar.

“Durante el tiempo que estuvimos solo en Catedral, como no teníamos un lugar, hacíamos tortas o sandwiches los echábamos en una mochila y los íbamos repartiendo por el camino, por la avenida del mar donde pernoctan, esto lo veníamos haciendo casi a diario pero sin formalidad”.

A lo largo de estos años, Francisco y Martha mantuvieron la entrega de alimentos, con apoyo de amigos y otros benefactores que se han ido sumando en el camino al conocer su labor en beneficio de las personas sin hogar de Mazatlán y de la población migrante que pasa por el puerto y necesita también de este apoyo.

Desde hace unos meses el comedor se ubica en Benito Juárez 2601 en el centro de Mazatlán, donde entregan alimento los días lunes, miércoles y jueves a las 11:00 am

Hace unos meses, la pareja decidió dar un paso más en su labor humanitaria, rentaron un lugar donde ahora preparan la comida y entregan alimento tres veces a la semana en el sector centro de Mazatlán.

“Traíamos la idea de formalizar un lugar para darles alimento con mayor continuidad, esto implicaba una gran responsabilidad por lo que hay que enfrentar en cuestiones de dinero y tomamos la decisión, nos aventamos a rentar un lugar y es aquí donde estamos desde hace cuatro meses”

Una iniciativa que crece y se fortalece en el centro de Mazatlán

Actualmente el Comedor Humanitario Mazatlán se ubica en la calle Benito Juárez #2601, en el centro de la ciudad y abre sus puertas para repartir alimento tres veces por semana.

“Damos de comer tres veces a la semana lunes, miércoles y jueves, a las 11:00 am abrimos, estamos dando entre 50 y 60 comidas cada día y seguimos en el atrio de catedral los sábados”, explica Francisco con una sonrisa.

Detrás de la familia Vega Carrillo hay amigos, empresarios y ciudadanos que comparten la iniciativa de alimentar a los más necesitados, una comunidad ayudando a ayudar.

“Hoy seguimos y para funcionar por supuesto que necesitamos el apoyo de la ciudadanía en todos los sentidos, porque esto no camina solo en base al esfuerzo de nosotros de mi esposa o de mi familia o mío, esta empresa la hemos ido logrando realizar o cristalizar a través de la ayuda de amigos que nos ayudan a ayudar”.

Hace cuatro meses, el universo de personas que recibe apoyo del Comedor Comunitario Mazatlán incrementó gracias a esta nueva ubicación donde el apoyo se brinda con mayor frecuencia.

La familia Vega Carrillo recibe ayuda de amigos y otros benefactores para lograr su objetivo de alimentar a quienes menos tienen en Mazatlán

También los benefactores han incrementado y es aquí donde la comunidad mazatleca interesada en apoyar puede acercarse a poner su granito de arena para que la ayuda llegue a más personas.

“Los sábados entregamos entre 90 y 100 comidas, más los 60 comidas que entregamos en el comedor cada tres días, estamos hablando de 280 comidas que estamos dando a la semana”.

Martha es quien cocina, Francisco ayuda en la preparación de los alimentos y juntos hacen la entrega de manera ágil en el comedor, pues por ahora no hay un espacio para que las personas se queden a comer en el lugar.

El objetivo es crecer, poder tener un espacio para los comensales, tener ayuda de otras personas en el lugar y ayudar cada vez a más personas, pues la necesidad es mucha.

“Aquí no pueden venir a comer porque el espacio es insuficiente, pero estamos inicialmente aquí, ojalá más adelante podamos estar en otro lugar, tenemos cuatro meses aquí empezamos recientemente porque es una necesidad y debería haber comedores como hay tiendas de conveniencia en la ciudad”.

Mientras se reparte la comida del día, envueltos en los aromas de la cocina, Martha y Francisco cumplen su objetivo de continuar ayudando.

El Comedor Humanitario Mazatlán es una iniciativa que une y fortalece a la comunidad

Cada día que abre el Comedor Humanitario los benefactores agradecen a Dios junto con los comensales por los alimentos y juntos fortalecen esta iniciativa que nutre no solo los cuerpos de quienes reciben la comida, sino el alma de una comunidad.

“Somos hijos de Dios y hay que ayudar a los demás, bajo la premisa de que quien da de comer al necesitado presta a Dios y quien nos ayude a dar de comer al necesitado le va a prestar a Dios y Dios no se queda con nada jamás”, asegura Francisco.

El Comedor Humanitario Mazatlán es hoy la prueba de que, ante grandes necesidades sociales, la respuesta más efectiva nace de la suma de vountades.

La familia Vega Carrillo ha puesto el primer bloque, pero con ayuda se puede lograr el próximo objetivo: un lugar con espacio donde los comensales puedan compartir la mesa.

El llamado es claro y el bienestar de los sectores más vulnerables de Mazatlán requiere la suma de voluntades, la solidaridad, empatía y apoyo de todos.