Durante varios días, familias de la comunidad compartieron momentos de fe, fraternidad y alegría en Culiacán, demostrando que la unión vecinal sigue siendo una fuerza capaz de transformar vidas
Por: Juan Madrigal
Culiacán, Sinaloa. - La fe tiene la capacidad de unir corazones, fortalecer la esperanza y convertir a una comunidad en una gran familia. Así quedó demostrado durante las fiestas patronales en honor a María Auxiliadora, celebradas en la colonia Ampliación Antonio Toledo Corro, donde niñas, niños, jóvenes, adultos y personas mayores compartieron días llenos de oración, alegría y fraternidad.
María Auxiliadora reúne a familias en una celebración que fortalece la fe y la esperanza comunitaria
Durante más de una semana, las familias abrieron las puertas de sus hogares para recibir el rosario dedicado a María Auxiliadora, generando espacios de encuentro que fortalecieron los lazos vecinales y renovaron el espíritu de quienes participaron.
Bajo la guía espiritual del presbítero Manuel Sauceda Navarro, quien desde el año pasado acompaña a esta comunidad de fe, la celebración se convirtió en una oportunidad para recordar que la iglesia no solo se construye con muros, sino también con personas dispuestas a servir, compartir y caminar juntas.
Uno de los momentos más significativos se vivió durante la Misa de Enfermos, donde se elevó una oración especial por quienes atraviesan dificultades de salud. La jornada permitió acompañar con cariño y esperanza a personas que enfrentan momentos complejos, recordándoles que no están solas.
La preparación de la fiesta también mostró el compromiso de las familias con su capilla. Desde temprana hora, vecinos participaron en las labores de limpieza y arreglo del recinto, demostrando que el amor por su comunidad se refleja en las pequeñas acciones que realizan de manera desinteresada.
Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue la realización de bautismos y primeras comuniones. Entre los nuevos comulgantes destacó Santiago Amador Serrano Mendoza, quien recibió por primera vez el cuerpo de Cristo, viviendo un momento que marcará su camino de fe y su vida espiritual.
“Estoy muy contento”, compartió con una sonrisa, reflejando la emoción de quienes vivieron este importante paso en su camino de fe.
Al concluir los sacramentos, las familias participaron en un festejo lleno de alegría, donde padrinos, padres, madres, niñas y niños compartieron momentos de convivencia que fortalecieron el sentido de pertenencia y unidad comunitaria.
La fiesta patronal culminó con una Santa Misa presidida por el padre Manuel Sauceda Navarro, seguida de una gran kermés y una rifa organizada con el entusiasmo y la participación de la comunidad.
Más allá de la celebración, cada boleto adquirido, cada antojito compartido y cada gesto de colaboración tuvo un propósito común: recaudar fondos para continuar fortaleciendo la capilla María Auxiliadora.
Cuando la fiesta patronal terminó, la alegría permaneció en los corazones. Porque más allá de una tradición, María Auxiliadora volvió a reunir a una comunidad que encontró en la fe, la unidad y el servicio la fuerza para seguir sembrando esperanza.