Ernesto López Portillo invita a reflexionar sobre el papel ciudadano en la reconstrucción de la seguridad en Sinaloa

Durante una conferencia en Culiacán, el experto con 37 años de experiencia destacó la importancia de documentar las experiencias exitosas de construcción de paz y llamó a fortalecer la participación social para reconstruir el tejido comunitario

Por: Victoria Herrera

Culiacán, Sinaloa.- En medio de los desafíos que enfrenta Sinaloa, también existen personas, comunidades e instituciones que todos los días trabajan por construir entornos más seguros.

Reconocer esos esfuerzos, aprender de ellos y multiplicarlos fue uno de los principales llamados que hizo Ernesto López Portillo durante la conferencia “Seguridad ciudadana: ¿Qué nos toca para la reconstrucción?”, donde destacó que la participación ciudadana es una de las herramientas más poderosas para transformar la realidad.

Ante estudiantes, académicos, empresarios, representantes de organizaciones civiles y ciudadanos interesados en contribuir a la construcción de paz, el especialista en seguridad ciudadana invitó a reflexionar sobre el papel que cada persona puede desempeñar para reconstruir el tejido social en el estado.

La conferencia, organizada por Noroeste en colaboración con el Tecnológico de Monterrey, Culiacán Participa, Tus Buenas Noticias y Noroeste, abrió un espacio para analizar los desafíos actuales en materia de seguridad, pero también para identificar oportunidades de acción desde la sociedad.

Más allá de los diagnósticos, López Portillo insistió en que Sinaloa cuenta con personas y organizaciones que ya están generando cambios positivos en sus comunidades, aunque muchas veces esos esfuerzos permanecen invisibles.

Veo mucha gente que ya hace mucho por Sinaloa, que ya participa, que ya construye y que realiza algún tipo de labor social, sobre todo en temas de construcción de paz", expresó.

Uno de los temas centrales de su intervención fue la necesidad de reconocer y documentar las acciones que están funcionando para fortalecer la convivencia y reducir la violencia.

Se hacen muchas cosas bien que no quedan documentadas en ningún lado. En Sinaloa pueden estar pasando cosas muy buenas en lugares específicos que no conocemos porque nadie las está documentando", señaló.

Como ejemplo, durante el encuentro se compartió la experiencia de una institución educativa ubicada en una zona rural del estado que logró mantener sus actividades académicas en momentos de gran complejidad gracias a la coordinación entre estudiantes, docentes y personal administrativo.

Para el especialista, este tipo de iniciativas muestran que existen capacidades sociales que vale la pena visibilizar y fortalecer.

De la preocupación a la participación

Durante la conferencia, López Portillo invitó a los asistentes a pasar de la preocupación a la acción organizada. Señaló que una de las mayores amenazas para cualquier sociedad es acostumbrarse a la violencia y perder la confianza en la posibilidad de generar cambios.

No hay peor noticia que la resignación. Para muchas personas la inseguridad ya es como el clima, algo con lo que simplemente se aprende a vivir", advirtió.

Recordó que diversos indicadores relacionados con la denuncia y la atención de los delitos han permanecido prácticamente sin cambios durante años, a pesar de las reformas, inversiones y estrategias implementadas por distintos gobiernos.

Si uno repite lo mismo, tiene el mismo resultado. El Estado mexicano y la sociedad estamos repitiendo conductas que han prolongado la crisis", expresó.

Ante este panorama, propuso impulsar procesos de colaboración entre ciudadanía, universidades, organizaciones civiles, empresarios y autoridades para generar mecanismos de seguimiento y evaluación permanentes.

Entre las acciones planteadas destacó la conformación de grupos de trabajo capaces de sentarse con las corporaciones policiales y con la Fiscalía para monitorear la atención de las denuncias, dar seguimiento a los procesos institucionales y construir mecanismos de rendición de cuentas que permitan mejorar la respuesta a la ciudadanía.

La sociedad tiene que encender sus motores para exigir rendición de cuentas. Si no lo pide y no lo recibe, no va a llegar", sostuvo.

Comprender la impunidad para transformar el sistema

Otro de los temas que abordó fue la necesidad de entender la impunidad desde una perspectiva más amplia. Explicó que, independientemente de los cambios de gobierno, reformas legales o modificaciones institucionales, los niveles de impunidad muestran una notable estabilidad, lo que obliga a cuestionar las dinámicas que permiten que el problema persista.

Más que atribuir la situación a una sola causa, planteó la importancia de estudiar los incentivos, acuerdos y estructuras que mantienen funcionando al sistema de la misma manera a lo largo del tiempo.

Para el especialista, esta realidad demuestra la necesidad de construir políticas públicas basadas en evidencia y no únicamente en percepciones o respuestas inmediatas.

También alertó sobre la tendencia de buscar soluciones rápidas a problemas complejos mediante el endurecimiento de penas o medidas punitivas que no siempre cuentan con resultados comprobados.

Estamos votando por la gente que ofrece las medidas más duras, aunque no pueda demostrar que esas medidas resuelven nada", comentó.

A lo largo de la conferencia destacó el papel que pueden desempeñar las universidades, los centros de investigación y las organizaciones de la sociedad civil para generar conocimiento que ayude a comprender mejor las causas de la violencia y las estrategias más efectivas para prevenirla.

Al referirse al contexto sinaloense, reconoció la magnitud del desafío, pero también recordó que existen experiencias nacionales e internacionales que demuestran que los cambios son posibles cuando existe organización social, participación ciudadana y una visión compartida de futuro.

Nos matamos en Sinaloa diez veces más que el promedio global. Lo que tenemos que hacer no es fácil, no es rápido, pero existen métodos para transformar situaciones graves", afirmó.

La conferencia concluyó con una invitación a fortalecer los lazos entre ciudadanía, academia, empresas, organizaciones civiles e instituciones públicas para construir una agenda común de reconstrucción social.

Porque, como quedó claro durante el encuentro, la paz no es una meta que se alcanza de un día para otro, sino un esfuerzo cotidiano que se construye desde la participación, la colaboración y la esperanza de que un mejor Sinaloa es posible.

  • ¿Qué nos toca para la reconstrucción?

    • Documentar y replicar buenas prácticas.
    • Participación ciudadana para construir paz.
    • No normalizar la violencia.
    • Romper con la resignación social.
    • Entender la impunidad como un problema estructural.
    • Crear grupos ciudadanos de seguimiento.
    • Monitorear denuncias junto a policías y Fiscalía.
    • Exigir rendición de cuentas.
    • Impulsar políticas basadas en evidencia.
    • Evaluar qué funciona y qué no.
    • Fortalecer el papel de las universidades.
    • Construir soluciones entre sociedad y gobierno.
    • Aprender de experiencias exitosas.
    • Apostar por cambios de largo plazo.