Con dinosaurios y sonrisas celebran el Día del Niño en kínder de Los Ángeles, en Culiacán

Con temática de dinosaurios, el Jardín de Niños Mercedes González de Acosta, del fraccionamiento Los Ángeles, celebró el Día del Niño en Culiacán, combinando juego, aprendizaje y participación familiar en un entorno creativo

Por: Francisco Castro

En el fraccionamiento Los Ángeles, al nororiente de Culiacán, el Día del Niño no solo se celebró: se vivió como una aventura jurásica llena de imaginación, aprendizaje y comunidad.

Un viaje al mundo jurásico

Este jueves 30 de abril, el Jardín de Niños Mercedes González de Acosta abrió sus puertas a niñas y niños que, acompañados de sus familias, ingresaron a un escenario inspirado en la saga Jurassic Park

Docentes y madres de familia trabajaron durante semanas —incluidos fines de semana— para crear la ambientación jurásica, desde figuras de dinosaurios hasta un puente selvático de acceso.

Desde la entrada, la sorpresa era evidente: dinosaurios, un nido con huevos de hielo y una jungla recreada transformaron el plantel en un mundo prehistórico.

El acceso principal se convirtió en un recorrido inmersivo, con escalinatas decoradas como senderos selváticos y un puente que marcaba la entrada simbólica al “mundo jurásico”. Cada detalle reflejaba dedicación y creatividad.

Comunidad que construye experiencias

Detrás de esta celebración hubo semanas de trabajo conjunto. La maestra Karina Guadalupe Obezo destacó que el personal educativo, con el apoyo de madres de familia, inició los preparativos desde hace un mes. Fue un trabajo conjunto.

La elaboración de huevos, figuras de dinosaurios y la ambientación general implicaron horas extra e incluso jornadas de fin de semana.

Antes del festejo, las y los alumnos exploraron el tema de los fósiles en clase, logrando vincular el juego con el conocimiento e involucrar activamente a sus familias en el proceso educativo.

El resultado fue evidente: rostros asombrados y sonrisas que validaron cada esfuerzo invertido.

Aprender jugando

Más allá de lo visual, la experiencia tuvo un propósito educativo. En días previos, las docentes abordaron en clase el tema de los fósiles, despertando la curiosidad de los pequeños y promoviendo su participación activa junto a sus familias.

Esta combinación de juego y aprendizaje no solo fortaleció conocimientos, sino también vínculos entre escuela y hogar.

En tiempos donde la educación enfrenta nuevos retos, iniciativas como esta demuestran que la creatividad y el trabajo en equipo siguen siendo claves para formar infancias felices, curiosas y conectadas con su entorno.

Al final, más allá de la temática y la decoración, la celebración dejó algo más valioso que cualquier dinosaurio: la certeza de que cuando escuela y familia trabajan de la mano, se construyen experiencias que despiertan la curiosidad, fortalecen vínculos y dejan huellas duraderas en la infancia.